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Coronavirus

Así se ven los aerosoles en un ascensor, una tienda, una oficina y un bar: ¿cómo se transmite el coronavirus?

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Así se ven los aerosoles, grabados con una cámara infrarroja: ¿cómo se transmite el coronavirus?

Imagínese una bocanada de humo saliendo de la boca de una persona que está fumando. “Ese humo que permanece durante un tiempo en una habitación es exactamente el comportamiento de los aerosoles”, explica Antonio Alcamí, virólogo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa-CSIC. 

El “humo” de gotas minúsculas que son los aerosoles es una de las principales vías de transmisión del coronavirus y un equipo de Televisión Española ha logrado grabarlo. Con una cámara de tecnología infrarroja, como las que se usan en entornos militares e industriales para captar fugas de gas, hemos simulado escenas cotidianas para ilustrar cómo viaja la COVID-19 en las partículas que emitimos al exhalar o al hablar. Pero antes... ¿por qué son importantes los aerosoles?

¿Qué son los aerosoles y por qué importan?

Los aerosoles son gotículas de menos de 100 micras que proyectamos desde la boca y la nariz al respirar, hablar, reír, toser o cantar. Por su ligereza, pueden permanecer mucho tiempo flotando en el aire, comparado con las partículas más pesadas, de más de 100 micras, que caen al suelo más rápido y cerca de nosotros.

Los investigadores desconocen todavía cuánta carga viral se necesita suspendida en el aire para provocar un contagio, pero sí saben que la transmisión aérea podría explicar algunos brotes masivos y gran parte de los más de 118 millones de contagios en todo el mundo.

Hay evidencias científicas que demuestran que el virus es capaz de persistir en el aire en gotas pequeñas, menores de 100 micras

“Hay evidencias científicas que demuestran que el virus es capaz de persistir en el aire en gotas pequeñas, menores de 100 micras”, explica el virólogo Antonio Alcamí, sobre un rasgo del SARS-CoV-2 que ya se recoge en los informes del Ministerio de Sanidad. “Posiblemente la vía más importante de transmisión sea a través del aire”, apostilla en el mismo sentido Álvaro Somoza, investigador de IMDEA Nanociencia.

Con este punto de partida, planteamos cuatro situaciones (un ascensor, una tienda, una oficina y un restaurante) y usamos distintos tipos de mascarillas. Esto es lo que ocurrió y lo que hemos aprendido con ello.

Así se ven los aerosoles que transmiten el coronavirus en un ascensor

Así se propagan los aerosoles en un ascensor o una tienda

Dos personas, que llevan mascarillas, entran juntas en un ascensor. Cuando las puertas se cierran, intercambian un par de frases, quizás sobre el tiempo o unas obras que están teniendo lugar en el edificio. La interacción es muy corta, de apenas un minuto, y pese a las estrecheces del espacio y la falta de ventilación, la situación parece segura gracias al uso de las mascarillas. Con sus diferencias, la escena en una tienda guarda similitudes: cruces breves entre desconocidos en un espacio cerrado con la mascarilla puesta.

"Hay que tener en todo momento la mascarilla puesta, aunque no esté con otra persona"

Saber cómo se comportan las partículas suspendidas en el aire pone en duda algunas prácticas extendidas hoy en día, como llevar la mascarilla solo cuando entra alguien en la tienda -o si vamos acompañados en un ascensor-, y confiar demasiado en la protección de las mamparas.

“Hay que tener en todo momento la mascarilla puesta, aunque no esté con otra persona, porque si estoy en un espacio cerrado y me quito la mascarilla, voy a soltar las partículas y se van a quedar en el ambiente. Si luego llega otra persona, aumenta la capacidad de contagio”, resume a TVE Sergio Marcos, responsable de Microbiología de Laboratorios Control.

Del mismo modo, la simulación en la tienda demuestra que una mampara no elimina por completo el riesgo de transmisión, porque los aerosoles flotan en el ambiente. Aunque la pantalla pueda evitar el impacto directo de las partículas al salir desde la boca o la nariz, luego, como un humo, los aerosoles se quedarían suspendidos en el aire de la habitación.

Así se ven los aerosoles que transmiten el coronavirus en una oficina

Así se propagan los aerosoles en una oficina

Si hablamos de oficinas u otros lugares de trabajo, cambian las condiciones a tener cuenta para analizar el riesgo. La emisión de aerosoles ocurre especialmente, por ejemplo, cuando hablamos con compañeros o nos quitamos la mascarilla para beber agua. En este caso, el tiempo de exposición se prolonga y, de nuevo, los aerosoles flotan en el aire durante algún tiempo. ¿Cuánto? De acuerdo con algunos estudios, "en condiciones experimentales, la viabilidad de SARS-CoV-2 se ha calculado en torno a 1 hora, aunque excepcionalmente en un estudio se mantuvo viable durante 16 horas", describe el Ministerio de Sanidad.

Por ello, la ventilación correcta es clave para tener un espacio seguro, nos dicen los expertos. Sergio Marcos, de Laboratorios Control, recomienda que, cuando abramos puertas y ventanas, estas estén "enfrentadas para que corra bien el aire" y, además, que no transcurran "más de 15 minutos con una persona sin mascarilla”. Siguiendo estas dos medidas de prevención, el contagio se reduce entre "10 y 50 veces", según asegura por su parte el virólogo Alcamí. 

Así se propagan los aerosoles en un restaurante

Una situación en la que estemos más de 15 minutos sin mascarilla se da, sobre todo, en los lugares que el Centro Europeo de Control de Enfermedades cataloga de “alto riesgo”: gimnasios, discotecas y hostelería. Por ello, grabamos nuestra tercera escena cotidiana en el interior de un restaurante: dos personas se dan cita para comer y, tras unos primeros minutos con mascarillas, llegan las bebidas y nuestros sujetos continúan charlando, uno frente al otro, ahora ya, sin la mascarilla puesta. 

"Cuando gritamos estamos emitiendo muchos más aerosoles que si estuviéramos hablando pausadamente”

“Los espacios más peligros son aquellos que no están ventilados y en los que nos quitamos las mascarillas. Si juntamos esos dos factores, estamos en alto riesgo de contagio, incluso a distancias de más de dos metros”, expone Alcamí, del CSIC. “Restaurantes y bares interiores, esa situación, para mí, es de alto riesgo”.

En bares, pubs o discotecas, además, entra en juego otra característica de los aerosoles: su emisión se multiplica cuando cantamos o gritamos. “En un restaurante, en el que estamos todos hablando a voz en grito para comunicarnos con otra persona que está un poco más lejos, estamos emitiendo muchos más aerosoles que si estuviéramos hablando pausadamente”, desarrolla el investigador.

Así se ven los aerosoles que transmiten el coronavirus en un restaurante

Así funcionan los distintos tipos de mascarillas contra los aerosoles

El último factor para evitar el contagio por aerosoles es el uso correcto de la mascarilla, ese sencillo instrumento que está permitiendo controlar la pandemia. Ponerse una que no esté homologada, una que esté demasiado usada o, simplemente, llevarla mal colocada aumenta las posibilidades de dejar entrar y salir aerosoles que podrían estar infectados de coronavirus.

Las mascarillas homologadas en España, según la norma UNE, deben asegurar un filtrado de al menos el 95 % en las de usar y tirar, y del 90 % en reutilizables, lo que garantiza una protección muy alta en comparación con otros estándares. No obstante, hay que tener en cuenta que una mascarilla poco ceñida o una que no cubra correctamente nariz y boca puede dar lugar a fugas de aerosoles. Además, su eficacia no es la misma cuando hablamos que cuando gritamos o tosemos con fuerza, como muestran las imágenes grabadas por TVE.

“Es tan importante llevar mascarilla como llevarla bien puesta”, resume Alcamí, y añade: “Una FFP2 va a ser mejor que una quirúrgica o higiénica. Pero si todo el mundo lleva mascarilla, reducimos muchísimo la capacidad de transmisión del virus. En algunas situaciones, especialmente en interiores o transporte público, yo creo que es recomendable que se use una mascarilla de mejor calidad”.

Las mascarillas higiénicas y quirúrgicas filtran lo que una exhala, por lo que son útiles para proteger a los demás. En cambio, los tipos de mascarillas que se consideran Equipos de Protección Individual (EPI), como las FFP2 sin válvula, también filtran el aire inhalado, evitando que respiremos partículas contaminantes.

Así se ven los aerosoles que transmiten el coronavirus con distintas mascarillas

Más investigación ante un virus todavía lleno de incógnitas

El equipo del CSIC del que forma parte Antonio Alcamí ha diseñado un aparato capaz de aspirar y filtrar los aerosoles, para así poder averiguar cuánto virus hay en el aire y medir el riesgo de contagio. Sería algo así como hacerle una PCR al ambiente. Ahora que está demostrado que las partículas virales en el aire puede infectarnos, falta por dilucidar cuánta concentración es necesaria para llegar a contagiar.

Los investigadores han realizado las primeras pruebas en hospitales de Madrid, donde han podido comprobar que el virus se concentra en urgencias y zonas de triaje, pero no tanto en las Unidades de Cuidados Intensivos. “Eso es buena señal. Significa que tiene buena ventilación”, celebra Alcamí, que asegura que los datos aportados han servido al hospital para mejorar sus protocolos.

En todos los ámbitos, opina, urge aplicar estas lecciones y orientar las medidas de salud pública a la prevención del contagio por aerosoles.

El riesgo de transmisión del coronavirus por aerosoles, a debate en la comunidad científica

 

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