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Coronavirus

Madrid y varias provincias limítrofes triplicaron las muertes en el pico de la epidemia de coronavirus

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Las muertes registradas en Madrid y varias de sus provincias limítrofes, como Guadalajara y Segovia, se triplicaron respecto a las del año anterior durante el pico de la pandemia del coronavirus, las ocho semanas que fueron desde la declaración del estado de alarma hasta el inicio de la desescalada, lo que señala a la región que alberga la capital y al área que la circunda como el principal foco de la Covid-19 en España.

Así lo reflejan los datos de la nueva estadística experimental del Instituto Nacional de Estadística (INE), que calcula los fallecimientos por semanas a partir de los datos de la aplicación Inforeg en la que los registros civiles inscriben sus actuaciones, incluidas las defunciones, y que refleja que los decesos se dispararon un 74 % en el conjunto de España entre el 16 de marzo, cuando se inició el confinamiento, y el 10 de mayo, la víspera de empezar a relajar las restricciones, al contabilizarse 110.294 muertes, por las 63.345 del año anterior, es decir, una diferencias de 44.949 cuando más arreciaba el SARS-CoV-2.

Aunque no todo ese incremento puede atribuirse al coronavirus, las series ofrecidas por el INE apuntan a que la pandemia provocó un súbito y acelerado aumento de la mortalidad. Y el desglose por provincias indica que Madrid y las zonas circundantes de Castilla-León y Castilla-La Mancha fueron los territorios más castigados en esos dos meses, mientras que el otro gran foco se situó en la provincia de Barcelona.

Madrid y su área de referencia, el gran foco

En esas ocho semanas, el mayor incremento en las muertes respecto al mismo período de 2019 aparece en Segovia, donde los 275 decesos del año pasado se convirtieron en 991, es decir, un incremento del 260,3 %, más de de tres veces y media. Guadalajara, por su parte, pasa de 302 muertes a 986, lo que también equivale a más que triplicar las de un año antes.

La provincia de Madrid también triplica sus fallecimientos, aunque, además, es la que mayor variación experimenta en términos absolutos, como corresponde a la región más poblada de España: las 7.098 muertes registradas por cualquier causa durante ese período en 2019 han aumentado hasta 22.344 este año, un 214,8 % más.

Aún sin llegar a triplicar sus cifras, también se aprecian incrementos muy significativos en el resto de provincias circundantes: en Cuenca, se estiman 872 fallecimientos frente a los 340 de hace un año, lo que representa un alza del 156,5 %, mientras que en Toledo se calculan 2.176 decesos, por 893 en 2019, lo que representa más del doble, un 143,7 %. Y en Ávila, las muertes se duplican en el apogeo de la epidemia, al pasar de 325 a 670.

Barcelona, el segundo foco principal

De la misma forma, otras provincias de las dos Castillas muestran cifras muy elevadas de muertes en esas ocho semanas, como Ciudad Real, que multiplica por más de tres los fallecimientos: de 770 pasa a 2.488. También Soria, que pasa de 156 a 513 decesos, y que acusa el impacto de la Covid-19 en una provincia, como Segovia, notablemente envejecida.

Algo inferiores pero de nuevo elevados son los incrementos de Salamanca, con 1.597 muertes por las 584 de hace un año, un 173,5 % más, y Albacete, que pasa de 565 a 1.664, un 194,5 % más, esto es, casi el triple.

En comparación, las cifras son mucho más moderadas fuera de la zona centro del país, en las áreas litorales, con la única excepción de la provincia de Barcelona, donde las muertes crecen más de dos veces y media: de 6.976 ascienden a 18.286, lo que representa un 162,1 % más. Aunque Lleida (con un 55,8 % más), Girona (un 53,3 % más) y Tarragona (un 38,15 % más) muestra incrementos significativos, es Barcelona la que convierte a Cataluña en el segundo gran foco de la epidemia.

Las provincias menos afectadas, en Andalucía

Sin llegar a incrementos tan extremos, la subida de las muertes es muy elevada en provincias como Navarra, donde crecen un 88,7 % con 1.570 fallecimientos; Cáceres, con 1.325 fallecidos que casi duplican los de un año antes; o Zaragoza, donde se disparan un 71,5 % al registrar 2.447 fallecidos.

Por el contrario, entre las provincias en las que menor incremento de fallecidos se detecta durante esas ocho semanas se encuentran Almería, con un 2,6 %; Cádiz, con un 7,5 %; Lugo, con un 7,7 %; o Badajoz, con un 9,6 %.

Hay algunas provincias, incluso, que registran crecimientos negativos, es decir, se estima que registraron menos muertes que el año pasado a pesar de la incidencia de la Covid-19. Es el caso de Córdoba, donde los 1.164 fallecimientos de hace un año caen a 872 entre el 16 de marzo y el 10 de mayo de este año, un 17,7 % menos.

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