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Coronavirus

¿Qué implicaría el uso obligatorio de mascarilla en niños y personas con ansiedad, problemas respiratorios o trastornos?

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La mascarilla en todos los espacios cerrados, un nuevo hábito para la 'nueva normalidad'

Unos días antes de que el Ministerio de Sanidad anunciara que el uso de mascarillas será obligatorio para la población general, el doctor Fernando Simón advertía de que esta medida podría acarrear problemas a determinados colectivos. Entre ellos, los que engloban a niños, personas con ansiedad o pacientes con insuficiencias respiratorias como los diagnosticados de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

A la espera de que se conozca la orden que detallará el alcance de la norma y precisará si hay excepciones, RTVE.es ha consultado a expertos vinculados a esos colectivos qué implicaría para ellos un uso obligatorio y estricto de la mascarilla y qué recomendaciones lanzan en caso de que no lo flexibilicen. 

Los niños: “Son capaces pero hay que enseñarles a utilizarlas”

Desde la Asociación Española de Pediatría en Atención Primaria, la doctora Teresa Cenarro explica que el uso de mascarilla en niños es una medida de protección comunitaria necesaria para seguir cortando la transmisión del virus y cree que los niños mayores de tres años tienen capacidad para adquirir el hábito de utilizarla.

“Es cierto que los niños se tocan la cara, y pueden meter los dedos dentro de la mascarilla, pero, igual que han sido capaces de aprender a estornudar en el codo, podrán adaptarse y entender esta medida. Igual que interiorizaron que hay que lavarse más las manos, comprenderán que la única forma de que se vaya el ‘bicho’ es ponerse las mascarillas”, señala la pediatra.

Cenarro ve fundamental que los padres expliquen con paciencia a sus hijos la importancia de la norma y desde el punto de vista sanitario considera beneficioso que se cumpla.

“Los niños que vienen a la consulta con mascarilla la llevan con una naturalidad… Algunos tienen de las higiénicas adaptadas a su tamaño o bien utilizan unas con dibujos, y veo que muchos niños la llevan puesta mejor que algunos adultos”, sostiene la doctora.

Una norma de “difícil cumplimiento” para personas con demencia o autismo

Para quienes sí podría suponer un problema el uso obligatorio de mascarillas es para algunas personas con grados variables de demencia o con trastornos del espectro autista, explica el psiquiatra Ricardo Guinea.

“Es probable que sencillamente no entiendan la medida y van a vivir la mascarilla como una especie de imposición arbitraria. Creo que será una norma de difícil cumplimiento por la no comprensión de la misma y me preocuparía que sancionaran a la madre de la persona autista o al acompañante de la persona con demencia por haberse quitado la mascarilla”, señala Guinea.

Fernando Simón: "El uso obligatorio de la mascarilla puede traer problemas"

Este especialista no tiene “ninguna duda” de que establecer un uso obligatorio de este material de protección es beneficioso, pero cree que sería positivo que las personas diagnosticadas con una enfermedad o trastorno mental de los que alteran la comprensión de la realidad tengan algún “alivio” dentro de la orden.

Eso es lo que también espera que ocurra María. Su madre tiene 82 años y un grado avanzado de alzhéimer, por lo que ve “inviable” que pueda llevar una mascarilla.

“Ella no entiende lo que pasa. Se olvidaría de por qué la lleva y se tocaría continuamente la cara. Entiendo que habrá excepciones para estas personas”, dice.

Ansiedad: “Se puede trabajar la adaptación”

Otro de los colectivos en los que Sanidad pensó a la hora de rechazar en un primer momento el uso obligatorio de mascarillas es el que engloba a las personas que sufren ansiedad, ya que el en algunos casos podrían ver agravada su patología.

La psicóloga Raquel Errazquín explica que, si bien la ansiedad puede verse potenciada en un primer momento por la propia incomodidad del uso de ese elemento de protección y por la sensación de agobio que para muchos produce, es posible trabajar mentalmente el cambio.

“Al igual que estas personas pueden llegar a adaptarse a ir en metro, a subir en ascensores o a un ritmo de trabajo muy exigente, podrán habituarse a la mascarilla. Lo más importante es aceptarla como una forma de cooperación y de responsabilidad individual para superarlo”, apunta.

La psicóloga recomienda a quienes sientan ansiedad por el uso de mascarilla que traten de ser conscientes de la respiración que se produce dentro del propio cuerpo y que no piensen en la limitación.

Además, en los casos graves, propone pedir ayuda a un especialista con el fin de que puedan trabajar el problema mediante ejercicios de visualización, aceptación y afrontamiento, y logren asumir la utilización de la mascarilla como una protección contra un contagio ajeno.

Enfermedades respiratorias: se debe usar mascarilla quirúrgica

También se ha hablado en los últimos días del inconveniente que supondría el uso de mascarillas en personas con enfermedades respiratorias. Sin embargo, desde la Sociedad Española de Neumología (SEPAR) precisan que la medida “no será un problema” para estos pacientes, siempre que utilicen las mascarillas adecuadas para ellos.

“El uso de las mascarillas quirúrgicas, las higiénicas, es recomendable tanto para población general sana, como para población general con patología respiratoria crónica y de hecho es muy recomendable su uso tanto en ambientes cerrados como en ambientes abiertos en los que es difícil mantener la distancia de seguridad”, afirma el neumólogo Carlos A. Jiménez, que también preside la SEPAR.

Lo que estos pacientes deben evitar, y en esto incide Jiménez para aclarar la confusión, son las de tipo FFP2 y FFP3: "Sobre todo tienen que huir de las que llevan válvulas ya que podrían hacer más dificultosa la respiración y generar una sensación de ansiedad o incluso agravar la sintomatología".

Esta recomendación es válida para personas con problemas respiratorios comunes como asma y también para quienes tienen alergias, pero sobre todo deberán seguirla los diagnosticados con enferemedades pulmonares crónicas, como la EPOC, ya que los bronquios de esos pacientes ya se encuentran obstruidos y no deben encontrarse con ningún otro freno para que se produzca una entrada del aire por las vías respiratorias.

La teoría que comparten los expertos va de la mano con la práctica que describen algunas personas que padecen una enfermedad de este tipo.

Me cuesta llevar cualquier tipo de mascarilla porque me dificulta la respiración y me sofoco enseguida

Álvaro tiene 31 años y está diagnosticado de bronquitis crónica. Su caso es severo y está asociado a otras patologías, así que lleva desde el inicio del estado de alarma, dice, sin pisar la calle. Cuando vuelva a hacerlo sabe que tendrá que utilizar mascarilla, pero asegura que incluso las mascarillas higiénicas le dificultan la respiración.

“A mí me cuesta llevar cualquier tipo de mascarilla porque me dificulta la respiración y me sofoco enseguida, pero no te queda otra. Te acostumbras cuando llevas un tiempo pero se pasa muy mal. Por ejemplo, en verano no sé cómo podría llevarla porque me asfixia muchísimo”, explica el joven.

No obstante, él tiene clara la importancia de esa medida para frenar la expansión del virus y agradece que se extienda su uso para proteger a quienes, como él, pertenecen a la población de mayor riesgo.

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