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Coronavirus

Prensa, mentiras y virus: libertades en riesgo por la pandemia del coronavirus

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Reporteros sin Fronteras denuncia falta de libertad de prensa en algunos países durante la pandemia

BrasilChinaSudáfrica y Hungría son cuatro de los diez países donde Reporteros sin Fronteras encuentran casos de censura, presión a los periodistas o castigos a los medios por publicar información contraria a los intereses de gobiernos dotados de poderes extraordinarios por la pandemia del coronavirus. "Estado de excepción o estado de alarma", explica Alfonso Armada, presidente de RsF en España, “es una cuestión de terminología: la verdad es que se están utilizando para laminar todas las libertades”.

Reporteros sin Fronteras analiza en su herramienta #Tracker19 lo que hacen países como Egipto (bloqueo de webs y perfiles de redes sociales), Armenia (censura), China (ausencia de libertad de prensa como hipotética causa de la extensión del virus), o Hungría, donde se han establecido penas de cárcel (hasta 5 años) por difundir lo que el Gobierno de Viktor Orbán considere fake news. “Es el caso más emblemático y cercano en Europa”, afirma Armada: "la verdad es que nos inquieta muchísimo porque, además, buena parte de las falsas noticias las ha difundido el propio gobierno húngaro cuando negaba la gravedad de la crisis".

Hungría sería, en ese sentido, un caso parecido al de Brasil, país que también figura en el mapa de Reporteros sin Fronteras. La ONG denuncia que el presidente, Jair Bolsonaro, parece más preocupado por denunciar a la prensa que por combatir al virus.

Brasil, caos programado

"El presidente de Brasil y sus hijos propagan noticias falsas cada día en las redes sociales y contribuyen a la desinformación", asegura desde São Paulo el periodista Alexandre Fernández Agabiti: "Eso hace que parte de sus seguidores ignoren las recomendaciones transmitidas por las autoridades sanitarias y la prensa. Por lo tanto, Bolsonaro expone a toda la población a riesgos", señala Agabiti.

Jair Bolsonaro ha mantenido, hasta el momento, una postura ambivalente con respecto a la pandemia. Por un lado, ha mantenido reiteradamente que se trataba de una gripe (una “gripecilla”, en sus propias palabras) ante la que no se debía tomar ninguna precaución especial, ni mucho menos detener la economía. Por otro, ha mantenido al frente de Sanidad a Luiz Henrique Mandetta, médico ortopedista de profesión que ha mantenido una posición de máxima alerta ante el coronavirus. Las contradicciones entre los dos han alimentado rumores de una destitución del ministro que, por el momento, no se ha producido. Bolsonaro ha aprovechado el no-cese para atacar a la prensa.

"Mentir sistemáticamente es la estrategia de un gobierno formado por ineptos", considera Fernández Agabiti. “El presidente ataca a la prensa de manera rutinaria, y vio en la crisis del nuevo coronavirus otra oportunidad para tratar de poner a sus partidarios contra el periodismo profesional para encubrir su falta de iniciativa para combatir la propagación de la enfermedad”, afirma el periodista.

Según datos de la Federación Nacional de Periodistas de Brasil, solo durante el mes de marzo, el presidente Bolsonaro lanzó 21 ataques contra la prensa, y todos ellos relacionados con el coronavirus. Desde el inicio de este 2020, ya son 141 ataques, cifra superior a la registrada en todo el año anterior. Para Alexandre Fernández, “estas críticas crean un ambiente todavía más nefasto” que tendría un fin concreto, según el reportero: “Bolsonaro se aprovecha de la crisis del coronavirus para reforzar su apuesta por el caos, y así alcanzar su objetivo: mandar al Ejército a las calles y dar un golpe de Estado. Pero no creo que lo vaya a lograr porque no tiene el apoyo de la cúpula militar. Es un crimen, una tragedia", afirma Fernández.

Riesgos para la democracia

Según el presidente de Reporteros sin Fronteras en España, “nos tememos que algún país aproveche estas circunstancias para limitar libertades y que esto acabe en actitudes que van contra los derechos fundamentales.” En palabras de Alfonso Armada, “nos parece fundamental que no arrojemos al niño con el agua sucia, es decir, que con el pretexto de defender a los ciudadanos y proteger su seguridad al final se les plantee este falso dilema entre libertad y seguridad.”

Pero instituciones como la Unión Europea no han estado, en opinión del presidente de RsF en España, a la altura del desafío que se está desplegando. “La UE y la Comisión Europea han estado tibias en el caso de Hungría”, asegura Armada, preocupado además porque “estas medidas, cuando se implantan, es muy difícil abolirlas a menos que haya una oposición política que acabe cambiando el color del gobierno.”

También sería difícil cambiar el clima de hostilidad hacia la prensa, una vez que se ha convertido en frecuente e incluso es alentado por el poder político. Sería el caso de Brasil, donde los ataques a periodistas y medios de comunicación han aumentado desde que “Bolsonaro juró su cargo como presidente”, recuerda Alexandre Fernández citando datos de la Federación Nacional de Periodistas de Brasil y confirma la propia Reporteros sin Fronteras. La ONG alerta de que la lucha contra el virus puede ser una excusa más por parte de quienes buscan reforzar sus poderes a costa de “bienes fundamentales como la libertad de prensa y la propia democracia.”

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