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La OCDE pide a España subir los impuestos de las gasolinas

  • El organismo propone eliminar las exenciones fiscales existentes en el impuesto sobre la Renta y en el IVA
  • Insiste en perserverar en la lucha contra el abuso de la contratación temporal y abaratar el despido de los indefinidos

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Una gasolinera de Cepsa en una imagen de archivo
Una gasolinera de Cepsa en una imagen de archivo.

Subir los impuestos de las gasolinas, quitar el IVA reducido cuando resulte regresivo, eliminar las exenciones fiscales existentes en el impuesto sobre la Renta, luchar contra el abuso de la contratación temporal y abaratar el despido de los indefinidos. Estas son cinco de las recomendaciones que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) ha hecho a España en su informe Going for Growth 2019 publicado este viernes.

La OCDE critica que el grueso de la fiscalidad en España recaiga sobre las rentas de trabajo y recomienda un aumento de los impuestos sobre los carburantes para reflejar mejor las emisiones de dióxido de carbono (CO2, el principal gas responsable del calentamiento climático) y de otros contaminantes. Cabe señalar que esta es una de las medidas que el Gobierno de Pedro Sánchez quiso aplicar en los Presupuestos Generales de 2019 que no salieron adelante lo que provocó el adelanto electoral.

En materia impositiva, además, el organismo recomienda "mejorar la eficiencia y progresividad del sistema tributario" y cuestiona la existencia de exenciones y deducciones en el impuesto sobre la renta -por poner un ejemplo, aunque no cita ninguno, los planes de pensiones o la desgravación por compra de vivienda habitual- y el IVA. Sobre este último, apuesta por suprimir los tipos reducidos del IVA, que son regresivos.

Mercado laboral: abaratar el despido de los fijos

En cuanto al mercado laboral, la organización subraya la necesidad de reducir la dualidad existente, para lo que plantea la importancia de "perseguir una mayor convergencia entre los costes de despidos de temporales e indefinidos", lo que se traduce en un abaratamiento del despido para los fijos, además de perseverar en la lucha contra el abuso de la contratación temporal.

La elevada temporalidad en el empleo, señala, incrementa la precariedad de los trabajadores afectados, lo que limita la movilidad laboral y es un factor que acrecienta la pobreza. De hecho, las desigualdades de ingresos han progresado en España desde el estallido de la crisis en 2007, y se mantienen por encima de la media de los países más ricos.

Eso se debe en parte a la elevada tasa de desempleo -España tiene la segunda más alta de sus 36 países miembros, solo superada por Grecia- y también al descenso de los recursos de las familias que están en la parte baja de la escala social.

Por otro lado, la OCDE propone reducir las contribuciones sociales por parte de los empresarios en el caso de los trabajadores con salarios bajos que sean contratados de forma indefinida.

Mejorar los resultados del sistema educativo

Como en ediciones anteriores, uno de los principales puntos es el referido a la educación, porque aunque ha disminuido la tasa de abandono escolar prematuro, continúa siendo alta. De hecho, en 2016 poco más del 80% de los alumnos terminaban el ciclo superior de la educación secundaria en España, cuando la media de los países avanzados estaba por encima del 85%.

En este campo, las principales asignaturas pendientes son mejorar la calidad de los profesores con un esfuerzo en la universidad y en su preparación y la formación profesional, con su desarrollo, su modernización y una ampliación del recurso a la alternancia en las empresas.

La OCDE apuesta, además, por dar a las empresas un mayor papel en la formación de los estudiantes y en el diseño de sus currículos, así como por una mayor especialización de la universidad. Asimismo, recuerda que España gasta poco en investigación y desarrollo (I+D), lo que afecta negativamente a la evolución de la productividad.

Sus consejos en este sentido son una mayor coordinación de las políticas estatales y autonómicas para evitar duplicidades, favorecer una mayor dimensión y especialización de las universidades para elevar la calidad de la innovación, atribuir los recursos en función de los resultados y de la aplicación de evaluaciones internacionales o dar más oportunidades de carrera a los investigadores muy cualificados.