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El Banco de España avisa de riesgos para la economía por la fragmentación parlamentaria y el conflicto en Cataluña

  • Mantiene que España crecerá un 2,7% este año
  • Calcula más aportación del consumo y menos inversión empresarial
  • Revisa a la baja la creación de empleo y sube al 14,6% la tasa de paro
  • Para 2019, eleva una décima su pronóstico de crecimiento, que sitúa en 2,4%

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Cartel de entrada a la estación de Metro de Banco de España
El organismo económico considera que la actual situación política puede dificultar el proceso de reducción del déficit público y la adopción de reformas que aumenten el potencial de crecimiento.

El Banco de España mantiene su previsión de crecimiento de la economía para este año (2,7%), aunque advierte de los riesgos a la baja que supone una elevada fragmentación parlamentaria, el eventual repunte de la incertidumbre en Cataluña, la escalada de medidas proteccionistas en el ámbito internacional y la retirada de estímulos monetarios por parte del Banco Central Europeo.

Por contra, de cara a 2019, el organismo ha elevado una décima su pronóstico de avance del PIB -hasta situarlo en 2,4%-, como consecuencia de las medidas fiscales y ante la perspectiva de una depreciación del euro.

En sus proyecciones macroeconómicas para el periodo 2018-2020 que ha publicado este viernes, la entidad considera que "la actual fragmentación parlamentaria podría dificultar la implementación de reformas estructurales y aminorar el ritmo del proceso de reducción del endeudamiento público", un proceso de disminución que -subraya el informe- "ya se ha visto ralentizado por el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018".

"La ausencia de avances en ambos frentes puede comportar efectos adversos sobre la confianza de los agentes" económicos, subraya el informe, que añade que tampoco se puede descartar un repunte de la incertidumbre asociada a la situación política en Cataluña.

En el ámbito externo, el Banco de España ve también un riesgo en las tensiones financieras que se pudieran derivar de las decisiones económicas que pueda adoptar el Gobierno de Italia.

Revisa al alza el consumo, pero también la tasa de paro

Aunque el Banco de España no ha modificado su previsión para este año, sí ha variado la composición del crecimiento, que ahora dependerá más de la aportación de la demanda interna (2,5 puntos), mientras que la contribución del sector exterior disminuirá dos décimas (0,2 puntos).

Así, aumenta en tres décimas su proyección para el consumo privado -que crecerá un 2,4% este año-, debido a que cree que "el gasto de las familias en bienes y servicios de consumo seguirá viéndose alentado por la continuación del proceso de creación de empleo, la persistencia de condiciones financieras favorables y la mejora observada en la situación patrimonial de estos agentes".

La inversión se mantiene con un incremento del 4,2%, sin embargo, dentro de ella, ha recortado a la mitad el crecimiento previsto para la inversión empresarial (la deja en 2,5%) y ha elevado en 1,7 puntos porcentuales el esperado para la inversión en construcción (5,7%).

En cuanto al empleo, el Banco de España rebaja tres décimas su pronóstico para este año -deja su avance en un 2,4%- y eleva otras tres décimas la tasa de paro prevista para el cierre de 2018, hasta situarla en el 14,6%.

Esa ralentización en la reducción del desempleo se arrastrará hasta 2020, ya que se revisan las previsiones para elevarlas también tres décimas en 2019 y 2020, cuando la tasa de paro quedaría en 12,9% y 11,4%, respectivamente.

Petróleo y costes laborales elevarán la inflación

Respecto a la inflación, se prevé una aceleración del índice de precios de consumo en el corto plazo debido "al ascenso reciente del precio del petróleo".

Según recuerda la entidad, ese efecto del encarecimiento de la energía empezará a desaparecer a partir del otoño, debido a que empezará a compararse en términos interanuales con los meses en que se inició el alza de precios del crudo. Sin embargo, también señala que "esta evolución tenderá a verse contrarrestada en gran parte por el ascenso gradual de la inflación subyacente", causada sobre todo por "un mayor ritmo de avance de los costes laborales unitarios".

Así, el promedio anual del IPC crecería un 1,9% en 2018 (la misma tasa que en 2017), para moderarse hasta el 1,7% y el 1,6% en 2019 y 2020,

respectivamente. Las proyecciones de 2018 y 2019 se han revisado al alza en seis y cuatro décimas, respectivamente, como reflejo de las previsiones sobre el precio del crudo.

A pesar de que las proyecciones de la entidad pública contemplan un prolongación de la actual fase expansiva -"favorecida por los avances alcanzados en la corrección de los desequilibrios macrofinancieros de la economía, que la han dotado de una mayor capacidad de resistencia ante perturbaciones adversas"-, también advierten de que el crecimiento económico se irá moderando a partir de 2020 por diversos factores, como el encarecimiento del petróleo, la desaceleración de los mercados exteriores y la reducción del impacto positivo de la política monetaria en las condiciones de financiación.

Sin embargo, la entidad indica que parte de esos factores negativos podrían contrarrestarse "parcialmente" con "el carácter expansivo delas recientes medidas fiscales

recogidas en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado y la Seguridad Social (PGE) para 2018".