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Macri gana las elecciones en Argentina y pone fin a 12 años de kirchnerismo

  • Scioli ha reconocido su derrota y ha felicitado por su triunfo a su contrincante
  • El nivel de participación en esta segunda vuelta ha sido cercano al 78%
  • Es la primera vez que el país elige presidente en una segunda votación

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Macri gana las elecciones en Argentina y pone fin a 12 años de kirchnerismo

El líder de la alianza Cambiemos, Mauricio Macri, se impone en una histórica segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada este domingo en Argentina, según los primeros datos provisionales del escrutinio. Con cerca del 100% de las mesas escrutadas, Macri se apunta un 51,4% de votos, frente al 48,6% del oficialista Daniel Scioli, del gobernante Frente para la Victoria. Según ha informado la Dirección Nacional Electoral, el nivel de participación en las elecciones ha sido de casi el 78%.

Tras conocerse estos resultados, el candidato del gobernante Frente para la Victoria ha reconocido su derrota y ha felicitado por su triunfo a su contrincante en su primera aparición tras el avance de escrutinio. "Los argentinos han elegido a un nuevo presidente, Mauricio Macri, al que acabo de felicitar por teléfono", ha declarado Scioli.

Macri gobernará Argentina a partir del próximo 10 de diciembre relevando a Cristina Fernández (2007-2015) y cerrando doce años de la denominada "era K", iniciados con el fallecido exmandatario Néstor Kirchner (2003-2007).

Macri: "Este cambio de época no puede detenerse en revanchas"

El nuevo presidente electo de Argentina, que se anotó en la primera ronda un 34% de votos, ha asegurado que Argentina vive un día "histórico", un "cambio de época", que "no puede detenerse en revanchas ni ajustes de cuentas". "Es un cambio que nos tiene que llevar hacia el futuro, a las oportunidades que necesitamos para crecer, para progresar. Este cambio no puede detenerse en revanchas o ajustes de cuentas. Hay que poner toda la energía y la vitalidad en construir la Argentina que soñamos", ha dicho Macri visiblemente emocionado ante las más de 7.000 personas que abarrotaron el búnker de Cambiemos.

El nuevo presidente ha llamado a "unir a todos los argentinos" para "mejorar" la "calidad democrática". "Les pido a todos, especialmente a aquellos que hoy no nos votaron, que se sumen, que la Argentina necesita que todos desarrollemos nuestras capacidades", ha subrayado Macri que también ha explicado que su política internacional se basará en "tener buenas relaciones con todos los países". "Queremos trabajar con todos", ha insisitdo.

Con una euforia que apenas podían disimular, miles de simpatizantes del candidato opositor se han congregado en su cuartel electoral a la espera de los resultados. En el ambiente, la alegría de la cumbia, el reguetón y el ritmo de bandas como Tan Biónica o Soda Stéreo han aguardado la llegada del candidato, recibido con una ovación y consignas como "sí se puede" o "se siente, Mauricio presidente".

"Me quedo con vos / qué noche mágica ciudad de Buenos Aires", ha entonado un Macri emocionado que ha cantado y bailado arropado por su equipo en medio de una lluvia de globos y papeles de colores. Terminada la fiesta en la sede electoral, el candidato hac seguido la celebración en un exclusivo local del elitista barrio de Puerto Madero mientras cientos de personas se han acercado al Obelisco porteño para dar la bienvenida al cambio.

La otra cara de la moneda es la tristeza que han vivido los kirchneristas en la Plaza de Mayo, habitual escenario de multitudinarias concentraciones peronistas. Con banderas argentinas y de La Cámpora -las juventudes K-, muchos han tratado de ocultar sus caras largas y sus llantos desconsolados. Pero las lágrimas no han impedido que las consignas en favor de Cristina Fernández inundaran la plaza, a pocos metros de la Casa Rosada y del cuartel electoral donde su candidato, Daniel Scioli, ha reconocido su derrota. "Yo he puesto lo mejor de mí", ha dicho Scioli con tono de despedida.

Los desafíos del futuro presidente

El nuevo presidente, que ya ha recibido la felicitación de la mandataria en funciones y se reunirá con ellá el próximo martes, tendrá que hacerse cargo de una economía sin crecimiento, con problemas fiscales, monetarios, de financiación e inversión, agravados por un presupuesto de difícil ejecución y leyes que condicionarán su actuación, como la restricción de la venta de las acciones del Estado en empresas.

El lastre también incluye otros asuntos espinosos, como el retraso tarifario, el litigio con los fondos especulativos por la reestructuración de la deuda, un inflación próxima al 25% y una maraña de restricciones cambiarias por desenredar.

Sin embargo, el apoyo a Macri de más de la mitad de los votantes argentinos no se traduce en las dos cámaras del Parlamento ni en las provincias, que quedaron definidas en la primera vuelta, el 25 de octubre. El quórum del Senado quedó bajo el control del Frente para la Victoria, mientras que, de continuar unido tras su triunfo electoral, el frente Cambiemos tendrá 17 senadores, lejos de los 37 que necesita para la mayoría.

En la Cámara de Diputados, el peronismo quedará como primera minoría y ningún espacio podrá imponerse sin llegar a acuerdos. Para los analistas, los pactos más probables se darán entre el nuevo Gobierno y el Frente Renovador que encabeza el peronista disidente Sergio Massa, que en la primera vuelta cosechó un 21% y que, aunque no de forma explícita, ha pedido a sus votantes que optasen por el cambio que suponía Macri.

División política y social

Otro gran desafío será lidiar con una sociedad dividida y gobernada por personas de la confianza de Fernández que ha colocado a personas afines en tribunales, fiscalías y puestos clave, como la Procuración y la Auditoría General, un factor de condicionamiento para su sucesor.

El "poder residual" del kirchnerismo en el Parlamento es, según Jorge Arias, de la consultora Polilat, otro de los factores que puede obstaculizar la aprobación de leyes impulsadas por el próximo Gobierno, incluso en el caso del triunfo de Scioli, un peronista de raíz no kirchnerista.

El papel de Cristina Fernández será asimismo un factor de presión para su sucesor. Ella ya lo advirtió: "Yo no voy a ir a ninguna parte, voy a estar siempre para recordarles a todo el país lo que hicimos".

Más de 32 millones de argentinos estaban convocados a votar en cerca de 95.000 mesas mixtas distribuidas en 13.880 centros de votación.
Un voto que es obligatorio para los argentinos de entre 18 y 75 años y optativo para los jóvenes de 16 y 17 años.

Los comicios de este domingo cierran el maratoniano calendario electoral de 2015 en Argentina, que ha obligado a algunos votantes a acudir entre seis y siete veces a las urnas en aquellas provincias que desdoblaron los comicios a la gobernación y a la municipalidad de las generales, como en Mendoza (oeste), Santa Fe (centro), Córdoba (centro), Tucumán (norte) y la capital argentina, entre otras.

Segunda vuelta inédita

El sistema de segunda vuelta fue aprobado con la reforma constitucional de 1994, conocida como el Pacto de Olivos, con el peronista Carlos Menem en la Presidencia (1989-1999) y el radical Raúl Alfonsín como líder de la oposición.

Desde entonces, para alcanzar la Presidencia argentina en primera vuelta el candidato más votado debe superar el 45% de los votos válidamente emitidos o el 40% de los sufragios con diez puntos de ventaja sobre el segundo aspirante con más apoyo.Mientras que en la mayoría de países en los que rige el sistema de dos vueltas la línea de corte está en la obtención de la mayoría absoluta (el 50% más uno de los votos).

Desde 1994, la única vez que las presidenciales argentinas plantearon un escenario de doble vuelta fue en 2003, cuando el expresidente Menem y Néstor Kirchner quedaron cabeza a cabeza con un 24,45% y un 22,24%, respectivamente.

Pese a la ventaja y ante la previsión de un fuerte voto de castigo, Menem desistió de competir y Kirchner ascendió a la Presidencia sin necesidad de una segunda vuelta.

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