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La economía china se enfrió en el tercer trimestre, al crecer al ritmo más bajo desde 2009

  • Su PIB se expandió un 6,9% interanual, por encima de lo esperado
  • La actividad económica avanzó un 1,8% trimestral, igual que entre abril y junio

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Una mujer pasa por delante del anuncio publicitario que cubre un edificio en construcción en el centro de Pekín
Una mujer pasa por delante del anuncio publicitario que cubre un edificio en construcción en el centro de Pekín.

La economía china confirmó en el tercer trimestre su enfriamiento, al crecer al menor ritmo interanual desde 2009. Sin embargo, esa ralentización no ha sido un frenazo en seco: el avance del 6,9% logrado entre julio y septiembre respecto al conseguido un año antes, está por encima de lo que esperaban inversores y analistas, que apuntaban a una expansión del 6,7% o 6,8%.

El enfriamiento de la economía china deriva del menor crecimiento de la inversión -sobre todo, por el parón en el mercado inmobiliario- y de la producción industrial, que pudo compensarse en gran medida por la fuerza del sector servicios. En este contexto, crece la presión sobre Pekín para que adopte nuevas medidas para relanzar la economía y no se descartan nuevas rebajas de los tipos de interés a lo largo de 2016.

Este dato oficial -publicado este lunes por la Oficina Nacional de Estadística- reduce el del 7% que había registrado en el primer y segundo trimestres de este año, lo que confirma parte de los miedos sobre China reflejados en los mercados internacionales, que temen que el frenazo de la segunda potencia mundial devuelva a la recesión a la economía global.

En términos trimestrales -al comparar la actividad económica de julio a septiembre con la que hubo entre abril y junio-, se registró un crecimiento del 1,8%, igual a la observada en el segundo trimestre.

Últimos datos interanuales que se conocerán

La batería de datos publicados este lunes será la última de este tipo que proporcionen las autoridades chinas, ya que a partir de ahora la Oficina Nacional de Estadísticas estatal dejará de ofrecer cifras acumuladas de cambios del PIB y sólo aportará el cambio trimestral.

Según explicó ese organismo en un comunicado el pasado 9 de septiembre, ya no se publicará el PIB anual ni su comparación con el año previo (interanual), ni el semestral ni el acumulado del año, indicadores muy tenidos en cuenta por los analistas económicos.

Esta decisión, unida a la falta de transparencia del régimen chino, ha llevado a muchos economistas a dudar de que sus estadísticas reflejen fielmente la realidad de la economía del país.

"Hay que coger estas cifras con pinzas. Hay fallos evidentes en el modo de cálculo asociados a presiones políticas para no alejarse de objetivos oficiales que se han convertido en difícilmente alcanzables", señala Julian Evans-Pritchard, analista de Capital Economics en Singapur consultado por France Presse.

Las autoridades de Pekín lo niegan y aseguran que estos datos se enmarcan dentro del crecimiento contenido, resultado de sus esfuerzos por reequilibrar el modelo económico, enfocándolo más hacia el consumo interior, la alta tecnología y el sector servicios, en detrimento de una dependencia excesiva de las manufacturas y las exportaciones.

"Un gasto público mayor y un crecimiento del crédito más rápido limitarán los riesgos a la baja del crecimiento en los próximos trimestres", ha advertido el analista de Capital. Sin embargo, ambos caminos presentan a su vez peligros en una economía que empieza a estar sobreendeudada, especialmente en el sector inmobiliario.

Ralentización de inversión y producción

Entre enero y septiembre, la inversión empresarial aumentó un 10,3% en comparación al mismo período de 2014, un alza inferior al registrado en la primera mitad del año.

Tampoco se comportó excesivamente bien la producción, que el mes pasado se incrementó un 5,7% respecto a septiembre del año pasado, por debajo del 6,1% interanual que había crecido en agosto. Esta ralentización se confirma con el dato de consumo eléctrico, que disminuyó un 0,2% el mes pasado en comparación al de un año antes.

En el extremo contrario, el sector servicios se expandió con fuerza al crecer un 8,4% en los nueve primeros meses del año.

Además, las ventas al por menor se aceleraron un 10,9%, más de lo esperado por los analistas y también más del crecimiento interanual de agosto pasado. En este capítulo, la oficina estadística destaca el aumento de las ventas por internet entre enero y septiembre, que se dispararon un 36% respecto a igual período de 2014.

La ralentización de la actividad se reflejó en el comercio exterior del gigante asiático: el valor de sus importaciones en dólares se redujo un 20% en septiembre respecto al de un año antes -y eso, a pesar de la reciente devaluación de su moneda-, mientras que las exportaciones cayeron un 3,7%.

Por su parte, el gasto público creció casi un 27% en septiembre respecto al mismo mes del año pasado, debido al fuerte aumento de la inversión en infraestructuras y al intento de frenar el estallido de la burbuja inmobiliaria creada en los últimos años.