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Alemania, Francia e Italia participarán en el banco de inversión de China, pese a las críticas de EE.UU.

  • Berlín y París han confirmado que serán cofundadores del organismo
  • Italia también se adhiere, y los tres siguen los pasos de Reino Unido
  • Washington lo considera un desafío de Pekín al Banco Mundial

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El ministro de Finanzas alemán saluda al viceprimer ministro chino en Berlín
El ministros de Finanzas alemán saluda este martes al viceprimer ministro chino en Berlín.

Alemania, Francia e Italia se sumarán como socios cofundadores al Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB, por sus siglas en inglés) impulsado por China -aunque también incluye a otros países emergentes como Rusia, Brasil e India- y muy criticado por EE.UU. , que lo considera un desafío de Pekín. Para los analistas internacionales, con este movimiento, China trata de contrarrestar la influencia de Washington dentro del Banco Mundial.

En un comunicado conjunto, los Gobiernos de los tres países han confirmado este martes "su intención de convertirse en miembros fundadores" del AIIB. Esta nueva institución “puede jugar un papel importante al proporcionar fondos para afrontar las grandes necesidades de infraestructuras en Asia”, señala la nota, que añade que servirá también para "promover el desarrollo económico y social en la región, y contribuir al crecimiento global".

Reticencias de Washington

Reino Unido se sumó a la iniciativa china la semana pasada y fue el primer país europeo en hacerlo. Después de eso, en unas declaraciones al Financial Times, la Casa Blanca acusó a Londres de "adaptarse constantemente a China, lo que no es la mejor forma de relacionarse con una potencia emergente".

El mismo rotativo británico informó entonces de que, tras la decisión de Reino Unido, Australia y Corea del Sur estaban replanteándose su negativa a incorporarse al margen del nuevo banco.

De esta forma, pese a las presiones estadounidenses, las cuatro mayores economías de la UE ya se han comprometido con el nuevo banco internacional de desarrollo que pretende contar con 50.000 millones de dólares de capital inicial, según se explicó cuando se anunció en julio del año pasado.

Antes del anuncio de este martes, más de 25 países se habían sumado ya al organismo, la mayoría de ellos países en desarrollo de Asia y Oriente Medio.

Con este banco de inversión, Pekín trata de reforzar las relaciones con sus vecinos, atrayéndoles con su enorme potencial económico e interfiriendo así en los intentos estadounidenses de ganar influencia en Asia, donde Washington trata de ganarse aliados a través de acuerdos de seguridad y apoyo militar.

Sin detalles sobre las contribuciones europeas al proyecto

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se ha referido este martes al paso dado por Berlín, París y Roma después de reunirse con el viceprimer ministro chino, Ma Kai, en la capital germana. Según Schäuble, "el AIIB realizará una importante contribución" a la financiación de infraestructuras, una partida con un "significado decisivo" en el continente asiático.

Ni Schäuble ni Ma aportaron detalles sobre la suma inicial de capital con la que Alemania o los otros países se incorporarán al AIIB, y su comparecencia ante los medios no estuvo seguida del habitual turno de preguntas.

Los dos políticos suscribieron una declaración conjunta de 21 puntos después de su reunión en la que se dice solamente que el banco de inversión será un nuevo mecanismo multilateral que "puede jugar un importante papel para aportar fondos para infraestructuras en Asia".

"Francia, Italia y Alemania, en estrecho diálogo con sus socios europeos e internacionales, están muy interesados en cooperar en la construcción de una institución que siga los mejores estándares y prácticas de gobierno y de seguridad, así como de políticas de deudas y provisiones", ha indicado el Ministerio de Finanzas alemán en un comunicado.