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El 89% de los españoles consume marcas blancas

  • En muchos casos, la calidad de las marcas blancas es más baja, afirma la OCU
  • Las legumbres o el atún claro sí cumplen los estándares de calidad
  • Las marcas tradicionales se defienden con descuentos y promociones

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 Las marcas blancas arrollan a las marcas tradicionales
Las marcas blancas arrollan a las marcas tradicionales EFE

El 89% de los españoles consume productos de marcas blancas, principalmente incentivados por su menor precio, según un informe de la consultora consultora Grayling en España.

Según este estudio, el 70% de las personas encuestadas opina que las marcas blancas tienen igual o mayor calidad que las primeras marcas. Además, considera que el mercado de productos de marca blanca está en alza y que cada vez son más los usuarios que se deciden a adquirir estos productos, convirtiéndose en fieles consumidores una vez que comprueban que su calidad y sus resultados son iguales que los de las grandes marcas.

Grandes cadenas de supermercados como LIDL, Carrefour, El Corte Inglés, Mercadona, Aldi, Alcampo, Día o Eroski ofrecen a los consumidores alternativas a las marcas tradicionales.

Menos precio... ¿menor calidad?


Sin embargo, según las asociaciones de consumidores OCU y FACUA, la calidad de los productos, así como las propiedades alimentarias, en muchos casos, perjudican al consumidor de marcas blancas frente a las marcas originales.
Según un informe de la OCU, de media, 6 de cada 10 alimentos situados en el grupo de mayor calidad son de marcas de fabricantes.

En el caso de los yogures de frutas, por ejemplo, los yogures de marca blanca tienen una escasez de aporte de frutas y de las beneficiosas bacterias acidolácticas.También son de peor calidad las tradicionales galletas María, en las que alarma, sobretodo, la calidad de la grasa.

Según la OCU, la procedencia de esta grasa no figura en más de la mitad de las etiquetas y puede suponer la utilización de aceites nocivos para la salud, como el aceite de palma o los aceites hidrogenados.

Sin embargo, su baja calidad no merma su sabor y, de hecho, en la degustación, las galletas María dorada han gustado más a los consumidores gracias, precisamente, a que llevan más grasa y más sal que las galletas clásicas.

En cambio, las marcas blancas sí alcanzan los estándares de calidad en otros alimentos imprescindibles en la dieta mediterránea. El atún en conserva es uno de los productos en los que las marcas destacan (un 83% de marcas blancas se encuentran en el top calidad).

También las legumbres cocidas envasadas, un producto saludable por su alto valor nutricional en proteínas, hidratos de carbono, fibras y su bajo contenido en grasas son una opción muy barata y en la que calidad y ahorro no están reñidos.

El reto de las marcas tradicionales: recuperar a los consumidores


Las marcas tradicionales ya han empezado el contraataque, con promociones como “Alimenta sonrisas” de Danone, que a través de los descuentos intenta retener a sus consumidores; cupones de descuento con los que Sunny Delight, Nestlé o Panrico, las empresas alimentarias llaman la atención de los clientes.

También ofrecen regalos como en el caso de Kelloggs, que todos los veranos incluye en su packaging una bolsa de playa corporativa o Buitoni, que sortea un Fiat entre sus consumidores de las minipizzas Piccolinis. Otra opción es aumentar y mejorar su producto original, como es el caso de las galletas Oreo, ahora más rellenas de leche.


Todo ello para tratar de recuperar a los consumidores que, atraídos por los precios más bajos de las marcas blancas, las han ido abandonando.

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