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Redes sociales paradójicamente inconexas

  • El exceso de redes sociales impide estar en todas a la vez
  • Los usuarios de una red raras veces suelen utilizar otras
  • El fenómeno crea 'islas' entre las que la información no fluye

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Visualización de una red social formada por usuarios de Twitter
Visualización de una red social formada por usuarios de Twitter Foto (CC) Marc Smith @ Flickr

Facebook. Twitter. Tuenti. LinkedIn. Whatsapp. ¿Quién no tiene alguna cuenta en al menos una de esas redes sociales?

Con cifras de usuarios que se cuentan por cientos de millones es raro cruzarse con algún navegante de la red que no tenga un perfil activo y lo use cada día, aunque sea un rato.

¿El problema? Que no todas las personas con las que uno querría estar en contacto están en la misma red, y, sobre todo, que muchas redes sociales están extrañamente desconectadas las unas de las otras.

El problema no es nuevo, pues desde que existen las comunidades virtuales -y estamos hablando ya de décadas- la situación es la misma: son como islas inconexas donde hablar con quienes están allí, pero fuera de las cuales es muy difícil que se intercambie información.

La gente tiende a agruparse de múltiples formas: por intereses y aficiones, por grupos sociales, por edades, por regiones, por tipo de tecnología que usan...Pero una realidad es para todos: nuestro tiempo es limitado, y sólo podemos dedicar unas horas al día a estar en esas redes sociales.

Quien se haya animado a probar redes distintas conoce bien la situación: hay que crear un perfil y comenzar a añadir a los 'amigos', que pueden ser desde conocidos digitales a personas 'de carne y hueso' con las que se comparte el día a día o familiares más o menos cercanos.

Pero es difícil por no decir imposible que todos encajen en la misma red. Así que se acaba eligiendo una, dos como mucho. Este es, a vista de pájaro, el panorama actual de las más populares en nuestro país:

  • Facebook. En la más popular de las redes sociales a nivel internacional y se puede encontrar un poco de todo, pero especialmente amigos y conocidos aunque sean de mediana o avanzada edad -incluso los que no están muy duchos en tecnología. Es el lugar típico para retomar viejas amistades que hace tiempo se deban por perdidas -aunque en realidad, nunca se vuelva a verles en persona: viejos amigos del colegio, ex novias y ex novios o ex compañeros de trabajos ya olvidados que surgen como por arte de magia. También es un lugar típico para agruparse en torno a aficiones, chistes y movimientos sociales calificables con un binario 'me gusta / no me gusta', por la facilidad con que pueden verse y analizarse los datos.
  • Twitter. Es la red social 'de moda' que utilizan tanto los expertos digitales como quienes que quieren alcanzar cierta notoriedad: desde los famosos que ya lo son hasta los que pretenden serlo. Ha sufrido cierto boom como red social a raíz de aparecer mencionada e incluso 'protagonizar' secciones en programas de televisión; la facilidad con la que se recuentan los 'seguidores' y 'reenvíos' para medir el éxito, o la comodidad con que se crean hilos de conversaciones en 'canales' con solo añadir una #etiqueta son sus mayores ventajas. Los expertos dicen que solo hay dos tipos de usuarios en Twitter: los que quieren conseguir seguidores y los que mienten diciendo que les da igual.
  • Tuenti. En España es la red social más popular entre los jóvenes. Aunque sus reglas dicen que sólo pueden usarla los mayores de 14 años la realidad es que hay hordas de chicos y chicas que a partir de los 12 hacen todo tipo de trampas para 'colarse', como antiguamente hacíamos en los cines. Es el lugar típico para entretenerse y pasar el tiempo de forma intrascendente, intercambiar las fotos de las juergas y botellones, ligotear y hacer todo lo que los padres preferirían no saber que hacen los hijos. Hasta se ha acuñado el término fototuenti como descripción de esas fotos haciendo el ganso que sólo existen para ser subidas a la red social.
  • LinkedIn. Es la red social 'seria' relacionada con temas de trabajo. Actúa como currículum vitae virtual, y en ella es fácil encontrar a compañeros y socios, tanto del trabajo actual como 'vidas anteriores'. Quienes la usan a fondo dicen que es práctica para temas laborales -aunque muchas opciones a este respecto son de pago, no gratis- y la gente que puebla el servicio no suele ser muy internauta. Eso quiere decir que por despiste o desconocimiento muchos pueden acabar lanzando cientos de mensajes y peticiones sin saber muy bien lo que hacen o a quién están escribiendo: lo mismo es a un antiguo empleado que al peor enemigo con el que hayan tenido que negociar algo jamás.
  • Whatsapp. Puede servir como ejemplo de red social peculiar de propósito único: chatear con la gente sin tener que pagar por los mensajes SMS. Se puede instalar en el casi cualquier teléfono móvil, desde los iPhone a las BlackBerries, los Nokia y los Android. Si se dispone de una conexión de datos gratuita (o acceso Wi-Fi por el que no haya que pagar) los mensajes salen gratis. La agenda de Whatsapp conecta con la gente mediante el número de teléfono -no hacen falta perfiles complicados ni registros en la web- de modo que es fácil encontrar aquí a gente que está en la agenda y que no existe en otras redes sociales. Tan práctico como económico.

Uniendo los mundos inconexos

Aunque hay gente que tiene perfiles y participa activamente en dos o más redes sociales, sin duda no es lo más habitual. De modo que mientras los famosos y los que aspiran a serlo buscan en Twitter a sus fans y seguidores, en Facebook se vive un ambiente más familiar, se forman campañas y siguen 'mensajes encadenados'.

En Tuenti, en cambio, la chiquillería suele dar rienda suelta a sus hormonas, mientras que por LinkedIn se pueden pasar currículums para buscar trabajo y en paralelo tal vez usar Whatsapp para ahorrar en la factura del móvil.

Apenas existe la figura del usuario de las redes sociales que tiende puentes entre unas y otras, lo cual tal vez sea sintomático del por qué de esa desconexión aparente.

Incluso los memes o 'ideas que se auto-propagan', muchas veces en forma de chistes, son distintos en cada red social y pocas veces dan el salto de unas a otras: Twitter tiene sus #facts y sus #followfridays; Facebook sus Señoras que... hacen todo tipo de cosas raras y en Tuenti ningún padre adivinaría siquiera qué significan los chistes que están haciendo sus hijos.

Al igual que en mundos como los blogs, los periódicos online, o 'islas' todavía más separadas como los wikis o los foros especializados, la figura de esos usuarios que tienen puentes y enlazan con otras redes sociales es cada vez más relevante.

Blogueros que cuentan, desarrollan y analizan lo que ocurre en otras comunidades; tuiteros con miles de seguidores que dan a conocer lo que sucede en algún lugar de Facebook, de un foro o filtran la actualidad que se está produciendo y puede leerse en enlaces de periódicos, radios y televisiones.

Chavales de Tuenti que se preocupan de algo más que de subir las últimas fotos de los amigotes y mapean los lugares que más interesan a la juventud o usuarios de Facebook que organizan causas de activismo y concienciación (aunque las más divertidas sigan todavía siendo las más exitosas).

Nadie puede dedicar todo el día a ir saltando de una red social a otra, de modo que tras haber elegido en cuál de los mundo se siente uno más a gusto lo interesante suele ser tratar de encontrar esos puentes que le unan a través de amigos -reales o virtuales- con otras redes para mantenerse al día de lo que realmente le importa o es relevante. La desconexión entre las diferentes redes sociales es un hecho, pero no es un problema insalvable.

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