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Jorge Rojas: "En Colombia hay una tragedia humanitaria que no ha sido abordada ni por el Estado ni por la sociedad"

  • El consultor de Derechos Humanos habla sin eufemismos para En Portada
  • Considera urgente sensibilizar al mundo sobre la situación colombiana
  • Su testimonio forma parte del reportaje Retratos de la Colombia en Guerra

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Jorge Rojas es el director de la Consultoría de Derechos Humanos y Desplazamiento (CODHES) en Colombia. Amenazado, tanto él como su consultoría,es un buen disertador y ágil en la dialéctica. En su cerebro caben todas las amenazas que se sufren en materia de Derechos Humanos en un país tan complejo como Colombia.

La entrevista se desarrolló en la sede de CODHES en Bogotá, en plena reforma para dotar mayor seguridad al edificio. 

  • P: Hay desplazados que se quejan del trato que reciben en el tránsito. ¿La sociedad colombiana está sensibilizada, muestra cariño hacia el problema?

R: Habría que partir de un hecho cierto. Es un conflicto armado muy largo, muy prolongado. Llevamos más de cuatro décadas y eso implica un cansancio de la sociedad. Al principio, hubo como el boom del desplazamiento. Entonces hubo gestiones y acciones de solidaridad pero poco a poco los desplazados han quedado como más marginados y estigmatizados. Con la idea de que se se vinieron de la zona de la guerra fue por algo. Además se tiene la idea de que son pobres, que andan arrastrando su miseria por las calles, en los semáforos. No siempre, pero creo que falta una mayor solidaridad del pueblo colombiano con una tragedia humanitaria que es evidente y ustedes han podido constatar.

  • P: Hemos visto listas de Acción Social en las que los desplazados aparecen como números. Uno entiende que se trata de razones de seguridad. Pero... llego a tener la impresión de que desde el Estado les trata como simples números, se les cuantifica en un número total pero no como personas que sufren.

R: En realidad, hay una deshumanización del tema y esto de los números resulta algo perverso. Finalmente, se circunscribe a un número y el total de desplazados a una cifra, pero detrás de esto hay historias de vida, dramas humanos, ruptura de familias, hay fragmentación de la sociedad. Creo que haqy que volver al ser humano, al rostro, a lo que son... Es una urgencia para sensibilizar de nuevo al país y al mundo sobre lo que pasa en Colombia.

  • P: ¿Y la cifra total que maneja CODHES cuál es?

El 10 % del total de la población colombiana se ha movido por razones de violencia y eso muestra unas fallas estructurales profundas

R: Tiene un acumulado de los últimos 22 años que son 4.900.000 que han sido desplazadas. Codhes no sabe cuántas se murieron, cuántas se fueron del país, cuántas recuperaron su condición de ciudadanos plenos... Pero sí es mucha gente. El 10 por ciento del total de la población colombiana se ha movido por razones de violencia y eso muestra unas fallas estructurales profundas. Más que el debate sobre la cifra es mostrarle al mundo que aquí hay una tragedia humanitaria cierta. Se expresa en las urbes y en los pueblos y que no ha sido abordada ni por el Estado ni la sociedad.

  • P: ¿Cuál es el papel que juega la Corte Constitucional en la política del Gobierno?

Para fortuna de un Estado de Derecho existe la Corte. Y existe esa expresión autónoma de la Justicia que asumió el tema de los desplazados. No lo habían hecho los Gobiernos. Sucesivamente habían puesto paños de agua tibia o trataron de desconocer el problema, pero la Corte dijo: Señores, aquí hay un estado de cosas inconstitucional. Aquí hay emergencia. Mucha gente durante mucho tiempo sufriendo los rigores de un desarraigo que implica la violación de todos sus derechos. Y la corte le dijo al Gobierno: Diga cuántos son, dónde están. Averigüe en qué condiciones se encuentran y actúe. Y eso es lo que ha hecho la corte, ordenar. Es una especie de judicialización de las políticas pública. Ordenando al Gobierno que haga. Primero al Gobierno nacional ahora a los gobiernos regionales.

  • P: ¿ El objetivo final debe ser el retorno?

R: El objetivo final podría ser el retorno. Lo que pasa es que el desarraigo es muy violento. Y el 83% no quiere volver. Hoy porque están las mismas condiciones de guerra, pero sobre todo porque hay una oferta de servicios en las ciudades que no tenían ellos en el campo. De educación y salud. Aun cuando en la salud hay dificultades. Pero los hijos de los desplazados se quieren quedar, pasa como con los migrantes. Se pierde el arraigo, la identidad rural y los hijos se quieren quedar en las ciudades. Vamos a tener que pensar en programas muy agresivos si queremos volver al campo, pero qué está pasando en el campo. Habría que ver que violencia y modelo de desarrollo no es lo que va a atraer la atención de estos desplazados para un retorno.

  • P: Uno piensa que la situación de los desplazados es un círculo vicioso. Está directamente relacionado con el conflicto, de modo que el final del drama de los desplazados no llegará hasta que no termine el conflicto¿ Y parece que esto nunca va a terminar. ¿La situación de los desplazados se ha convertido en un cáncer sin solución?

Creo que es una responsabilidad de América Latina buscar soluciones no militares a ese conflicto

R: Nosotros acuñamos una frase que dice que esta crisis humanitaria del desplazamiento es crítica, crónica y prolongada en la Historia del país y pareciera no tener fin. No nos resignamos a aceptar esa realidad. Hay que cambiarla. Tenemos que superar este conflicto. No lo hemos podido superar por la vía de las negociaciones porque todas las partes que van a negociar han engañado al país. Pero tampoco lo hemos resuelto por la vía de la guerra porque todas las partes que van a la guerra atacan a la población civil. Hay que ser creativos, inteligentes. La sociedad debe buscar otros mecanismos. Ahora mismo trabajamos para que los vecinos nos ayuden. Cuando a uno se le quema la casa, uno intenta apagar el fuego. Pero si no puede apagar el fuego, busca a los vecinos. Creo que es una responsabilidad de América Latina buscar soluciones no militares a ese conflicto. Y en esa dirección trabajamos. Con la Presidencia española de la UE. Tenemos puestas esperanzas todavía, aunque nos digan ilusos, en Washington porque la agenda de Washington para Colombia debe estar fundamentada en una alternativa de paz. Estados Unidos debe entender que no resolveremos el conflicto, el narco, la crisis humanitaria si no resolvemos por fin el conflicto armado. El primer paso es resolver el conflicto. Y después veremos cómo resolvemos a fondo esta crisis humanitaria.

  • P: A la solución le veo un problema... Quizá a algunos vecinos no les interesa resolver este conflicto.

R: Es evidente que este conflicto tiene unos intereses geoestratégicos. Muy poderosos. De grandes empresas que les interesa que haya guerra, porque en esa media hay desalojo y bajan los precios de la tierra e imponen macroproyectos, pero también hay unos que comercian con armas. Quizá hay muchos intereses. Pero puede haber una fuerza importante de la geopolítica regional que nos permita cambiar estas razones de continuidad del conflicto. Primero hay que presionar a la guerrilla para que acepte que ya no hay de tomar el poder por la vía armada. Y segundo hay que convencer al establecimiento colombiano para que entienda que no van a matar a todos los guerrilleros para imponer una paz de los sepulcros. Es como una pelea de borrachos. Aquí es el absurdo lo que se impone. La sociedad civil tiene la obligación de buscar salidas y nosotros trabajos por ahí. Codhes no se conforma con trabajar las consecuencias de la guerra sino con transformar las causas de la guerra y superar la paz para acabar con el conflicto.

  • P: Y en todo eso, cuál es la responsabilidad del Estado?

El Estado tiene responsabilidad porque no hay Justicia.

R: Lamentablemente, es un Estado que tradicionalmente ha violado los Derechos Humanos. Hay una cultura o mejor dicho una incultura de violación de los DDHH. Lo peor que nos ha ocurrido en la llamada seguridad democrática son los recientes falsos positivos, que no son más que ejecuciones extrajudiciales de civiles presentados como terroristas ante la opinión pública. Más de 1.720 personas muertas en estas circunstancias ponen al Estado en la dimensión de toda la responsabilidad de violación de DDHH, pero no son sólo esos falsos positivos. Hay desaparición forzada. El Estado mismo con sus acciones militares de fumigaciones de coca está provocando desplazamiento forzado. Y el Estado además tiene responsabilidad porque no hay Justicia. La impunidad es la nota característica. A los paramilitares responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad les llevaron a Estados Unidos a juzgarlos por narcotráfico, no por crímenes de guerra. Ese mensaje de impunidad prolonga el conflicto. Sii el Estado tiene semejantes responsabilidades como las guerrillas, que atentan contra la población civil, que atacan a civiles¿ Y los paramilitares que hicieron de los civiles sus trofeos de guerra... Aquí hay que avanzar en función de un gran acuerdo nacional, pero estamos lejos todavía de lograrlo.

  • P: De su respuesta extraeremos el mapa del conflicto en Colombia. Nos puede describir la geografía del horror, la geografía del conflicto en Colombia. (Esta pregunta estaba orientada a generar en el reportaje una posproducción con la que el telespectador tuviera claro cuál es el mapa del horror en Colombia)

R: Antes el mapa de la guerra y el desplazamiento estaba concentrado en una zona, digamos en el centro del país. Allí había tradicional presencia de guerrillas y combate continuo de guerrillas. Hablamos de los 70 y 80. Después el conflicto se expandió hacia el norte y fue el departamento de Córdoba desde el cual se proyectó todo el proceso tanto de las guerrillas como de los grupos paras hacia el norte hasta la Guajira, hacia el sur por Urabá y más recientemente en los años 90 es todo el Pacífico. Hoy la zona del Pacífico, paradójicamente es la zona de mayor confrontación armada e incremento de la guerra. Y si ustedes me preguntan hacia dónde se dirige el conflicto hoy les diría que hacia el suroriente del país. Hablaría de una orientalización del conflicto en el sentido de que traslado de todos los factores de la guerra hacia la frontera de Brasil y Venezuela y el sur del país. Hablamos de Amazonas, con todos sus recursos. De Guainía, de Baupés, de Michada, de Guaviare. Son la cuarta parte del territorio nacional. Tanta selva en la que se concentra hoy el conflicto. Podrí amos decir que si no hay solución política, los guerrilleros y autodefensas nuevo van a tener conflicto para otros 40 años.

  • P: Y el papel del narcotráfico?

R: El narcotráfico ha sido un incentivo del conflicto y su degradación. Pero, ojo, antes no había narcotráfico y había conflicto. Y en el Chocó antes no había narcotráfico, pero teníamos todas las formas de la guerra. Con Usa siempre discutimos qué es primero en función de una estrategia. Acabar primero con el narcotráfico y así acabar con el conflicto o al revés. Yo creo que es lo segundo. Usa comienza a entender poquito, pero empieza. El esfuerzo nuestro como sociedad civil colombiana es superar el conflicto y seguramente otros factores asociados como el narco se superarán. A no ser que lleguemos a un modelo como el de México, pero eso es otro tema.

  • P: Codhes es una organización que sufre continuas amenazas. ¿Cómo se materializan, como se visualizan?

R: Decir las cosas que dice una organización como Codhes tiene unos riesgos muy altos. Y no vamos a dejar de decirlas porque es nuestra razón de ser. No representamos a los desplazados. Trabajamos bajo la idea de la legitimidad de su trabajo en DDHH. Y nos enfrentamos a un poder muy fuerte que es el poder del Estado. Que deslegitima o intenta deslegitimizar nuestro trabajo. Desde el Estado se usaron nuestros teléfonos. Interceptaron nuestras comunicaciones. Seguimientos ilegales. Lo hizo la agencia presidencial de la seguridad, el DAS. Nos pone en un alto nivel de vulnerabilidad frente a lo que hacemos. Por hacer y decir a Codhes nos ha amenazado los grupos paramilitares. De forma continua. Han destruido nuestros formularios de encuestas, han amenazado a nuestros funcionarios. A los directivos. Por hacer lo que hacemos a las guerrillas no les parece muy simpático que les acusemos de violar el derecho internacional humanitario. A veces nos enfrentamos a enemigos más fuertes. El propio Estados Unidos con su plan Colombia. Lideró una oposición al plan Colombia y hoy puede decir que teníamos razón en buena parte de los argumentos. Así, estamos sujetos a presiones y amenazas, pero en 18 años hemos sobrevivido y y sí quisiera que Codhes se terminara, pero no por amenazas sino porque no tenga objeto de trabajo. Deberíamos dedicarnos a otros temas, pero nos va a tocar seguir hablando de desplazados, lamentablemente.

  • P: Colombia está en guerra?

R: Lamentablemente, sí. Hay una guerra interna, irregular, profundamente degradada. No reconocida por el Estado, pero es una guerra con connotaciones políticas, intereses económicos, que tenemos que superar. Sí, es un conflicto armado que tenemos que superar.

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