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Los querellantes contra Garzón recusan a tres vocales del CGPJ por "amistad" con el juez

  • Se trata de los vocales Gómez Benítez, Aguirre Zamorano y Carmona
  • Garzón ha recusado por enemistad a otros tres vocales: Robles, De Rosa y Gallego
  • La portavoz del CGPJ no cree que los halagos de Zapatero a Garzón sean presión

Ver también: Ver también: Los perfiles de los "enemigos" de Garzón / Los jueces juzgados / Los jueces juzgados

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Los artífices de una de las querellas contra Baltasar Garzón, los abogados José Luis Mazón y Antonio Panea, han pedido la abstención y la subsidiaria recusación de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) José Manuel Gómez Benítez, Pío Aguirre Zamorano y Miguel Carmona, todos ellos por haber demostrado una "amistad estrecha" con el juez de la Audiencia Nacional.

En concreto, los letrados piden que estos tres vocales se abstengan de participar en las deliberaciones sobre la posible suspensión cautelar de Garzón por las tres causas que tiene abiertas en el Tribunal Supremo. Además, anuncian que pedirán su recusación si los citados vocales no se apartan voluntariamente, según consta en el escrito presentado esta mañana en el CGPJ.

Los artífices de la querella contra Garzón han realizado esta petición después de que el magistrado solicitará la abstención de los vocales del CGPJ Gema Gallego, Fernando de Rosa y Margarita Robles por haber demostrado, a su entender, una "enemistad manifiesta" contra él.

Margarita Robles decidió ayer martes apartarse voluntariamente del expediente abierto contra Garzón, que quedó en suspenso hasta que se resuelvan todas las recusaciones. La vocal explicó que ha decidido abstenerse no por tener una "enemistad" con Garzón, algo que negó, sino por haber coincidido en la cúpula del Ministerio del Interior entre los años 1993 y 1994.

"Se van juntos de cacería"

En las recusaciones presentadas este miércoles, Mazón y Panea señalan que el vocal Gómez Benítez ya se abstuvo anteriormente en otros procedimientos sobre Garzón "reconociendo su notoria amistad con el magistrado".

El caso de Aguirre es más peculiar, ya que los querellantes, además de asegurar que "comparte amistad estrecha con Garzón", señalan que el vocal del sector conservador y el juez de la Audiencia Nacional "son de la misma tierra" y "se van juntos de cacería". "Cualquier intervención del vocal Aguirre comprometería la imparcialidad", señalan.

Por último, respecto a Carmona, los letrados dicen que, según sus informaciones, "profesa una gran simpatía o apoyo a Garzón, lo que equivale a amistad íntima".

Mazón y Panea impulsaron la investigación abierta contra Garzón en el Tribunal Supremo por no abstenerse en una querella contra el Banco Santander a pesar de que esta entidad había patrocinado los cursos de Nueva York en los que participó el magistrado.

Además, el Tribunal Supremo investiga a Garzón por el procedimiento que abrió por los crímenes del franquismo así como por haber ordenado intervenir las conversaciones que mantuvieron en la cárcel los principales imputados del "caso Gürtel" y sus abogados.

El CGPJ está compuesto por 20 vocales y su presidente, Carlos Dívar. Así, si excluimos los vocales que han sido recusados por una y otra parte, serían 14 vocales y el presidente los encargados de la deliberación sobre la suspensión cautelar de Garzón: Manuel Almenar, Félix Vicente Azón, Gabriela Bravo, Ramón Camp, Miguel Collado, Carles Cruz, Antonio Dorado, Concepción Espejel, Carlos José Fernández-Carnicero, Almudena Lastra, Antonio Montserrat, Inmaculada Montalbán, Manuel Torres Vela y Margarita Uría.

La portavoz del CGPJ niega que Zapatero presione

Por su parte, la portavoz del CGPJ, Gabriela Bravo, ha dicho que la declaración institucional hecha por este órganopara exigir "máximo respeto" a la independencia judicial no ha sido una respuesta a las declaraciones de apoyo del presidente del Gobierno a Baltasar Garzón ya que "hablar bien de un juez" no supone un intento de presión.

Ninguno de los vocales entiende -ha recalcado Bravo- que el hecho de hablar bien de un juez constituya una injerencia en la actuación judicial, sobre todo cuando se transmite a la sociedad el respeto a las actuaciones judiciales, ni suponga "un intento de presionar a nadie".

Según Bravo, lo que pretendió transmitir el órgano de gobierno de los jueces con su declaración institucional es que "necesitamos que el respeto institucional garantice la independencia del poder judicial".

Gabriela Bravo ha dicho también, sobre las recusaciones que pueda plantear Garzón, que es al juez a quien le corresponde "decidir lo que considere más oportuno en aras a su defensa".