La falta de agua en Gaza: un castigo intencionado por parte de Israel, según Médicos sin Fronteras
- Israel ha destruido en torno al 90% de las infraestructuras de Gaza relacionadas con el agua
- La población sufre condiciones inhumanas y han aumentado las enfermedades de la piel
Ante la escasez de agua, la prioridad es beber. Y después cocinar, lavar y la higiene personal. Los 2,1 millones de habitantes de Gaza lo saben bien: sufren una continua escasez de agua y su vida diaria está totalmente condicionada por ello. Según un informe de Médicos sin Fronteras (MSF), que ha recogido datos y testimonios directos desde enero de 2024 a diciembre de 2025, el difícil acceso al agua en Gaza no es circunstancial, sino algo buscado intencionadamente. En octubre de 2023 el entonces ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, anunció un asedio total a Gaza. La ONG denuncia que desde entonces la situación ha empeorado considerablemente.
El agua, un bien escaso en Gaza
En la Franja de Gaza no hay lagos ni ríos: el agua viene del mar, con necesidad de desalinizadoras, o de pozos, que también tiene que ser tratada. La empresa israelí Mekorot tiene tres líneas principales de suministro pero el servicio se ha reducido considerablemente con cortes continuos. El precio del agua comprada se ha multiplicado por 500 en los últimos meses, siendo inalcanzable para muchas familias.
MSF es el principal proveedor no gubernamental de agua en Gaza, pero no es suficiente. Entre mayo y noviembre uno de cada cinco puntos de agua se agotaron cuando todavía había gente haciendo cola.
Los ataques a infraestructuras
Israel ha atacado y destruido en torno al 90% de las infraestructuras de Gaza relacionadas con el agua: desalinizadoras, tuberías, pozos, gestión de aguas residuales… En el informe la ONG denuncia ataques a sus camiones y pozos en los últimos dos años. Explican que estaban perfectamente identificados, y que han llegado a herir a sus trabajadores, a los palestinos que iban a recoger agua, y a sus equipos. En algunos casos quedó claro que habían sido las fuerzas israelíes, aseguran. En dos casos las circunstancias estaban menos claras.
Otras veces la ONG ha tenido que dejar atrás sus equipamientos desalinizadores y de distribución, ante órdenes inmediatas de evacuación por parte de Israel. Posteriormente, en imágenes por satélite, han podido comprobar cómo todo acabó convertido en basura.
La responsable de emergencias de MSF, Claire San Filippo, denuncia la intencionalidad de Israel. “Las autoridades israelíes saben que sin agua la vida se acaba, y sin embargo han destruido de forma deliberada y sistemática las infraestructuras hídricas de Gaza, al tiempo que bloquean constantemente el acceso de los suministros relacionados con el agua”.
MSF-NETHERLANDS / Nour Alsaqqa
Conseguir agua es una tarea vital que en muchas ocasiones realizan los niños. Se han reportado casos de niños perdidos, porque tienen que caminar largas distancias en campamentos que no conocen, rodeados de destrucción. Otros han sido heridos, incluso asesinados, mientras recogían agua.
En agosto de 2025, una niña recibió un disparo en las costillas, y un hombre fue disparado en la mano durante el reparto de agua de MSF. Hannan explica desde un centro pediátrico de MSF en la Ciudad de Gaza que su nieto fue asesinado mientras esperaba a recoger agua. “Tenía 10 años, lo mataron, murió más gente, salió en las noticias”. Asegura que el ejército israelí pidió disculpas, y dijo que había sido un error. Un error incorregible.
Los suministros, bloqueados
Además, MSF denuncia que Israel ha dificultado sistemáticamente el acceso de equipamiento a Gaza, con retrasos en las solicitudes. Según el informe, el 10 de septiembre de 2025 el Ejército israelí hizo obligatorio coordinar los movimientos humanitarios en la Ciudad de Gaza con ellos. “MSF comunicó los movimientos todos los días del 10 al 23 de septiembre, hasta que fuimos obligados a irnos”. Y añade que aunque algunos movimientos les fueron aprobados, pero que el total de las 27 solicitudes relacionadas con movimientos de camiones de agua fueron denegadas. También han tenido dificultades para acceder a combustible, químicos para las letrinas, repelente de insectos…
“El principal obstáculo es la aprobación de una unidad del Ministerio de Defensa Israelí, la Coordinadora de Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT)”, dice el informe. MSF pide a Israel que deje de obstaculizar el acceso de suministros y a Naciones Unidas que cumplan con su obligación de hacer cumplir el derecho internacional.
Sin agua no hay vida
Según Naciones Unidas, más de la mitad de las familias no tienen suficiente agua para beber. Saber tiene 28 años, y fue paciente del hospital de MSF en Deir al-Balah. Un misil impactó en la tienda en la que vivía, matando a su hija. Él perdió una pierna. “Venía de coger agua, que la traían al campamento, pero no era suficiente. Rellenamos pequeños contenedores, y esperamos a que vinieran más. Hacían falta al menos cuatro camiones para cumplir con las necesidades de todo el campo. Cuando no tenemos suficiente agua, beber es la prioridad y lo más importante son mis hijas. Algunas familias no comen para dar de beber a sus hijos”, recoge el informe.
Los testimonios que refleja MSF ponen los pelos de punta, describiendo condiciones de vida inhumanas e inimaginables. Cuando los camiones no pueden acceder a los puntos de reparto por las restricciones de las fuerzas israelíes, o si su agua se termina, los palestinos consumen el agua de las tuberías dañadas, o de pozos, que pueden estar contaminados por las aguas fecales.
Condiciones inhumanas
Los puntos de distribución no siempre pueden situarse cerca de donde vive la gente, a veces tienen que caminar hasta una hora. Tampoco hay reparto todos los días. Otro problema añadido es guardar ese agua y transportarla. Se reutilizan una y otra vez recipientes de plástico, expuestos al sol. Los lugares en torno a la recogida de agua son puntos de tensión a veces, y los más vulnerables tienen miedo de acercarse. Mujeres embarazadas, personas mayores o con discapacidad, temen la intimidación y violencia física que genera la escasez.
09.28 min
Transcripción completa
Los ataques en Gaza siguen a pesar del alto el fuego.
Es el minarete de una mezquita derrumbado tras un ataque israelí en el
campo de refugiados de Nuseirat.
Varios equipos han intentado retirarlo porque había caído sobre unos edificios
en ruinas
Nació en su día se estima que hasta el 92% de los edificios residenciales de
la franja han resultado
dañados o destruidos por los ataques israelíes en dos años y medio.
niñas,
Los ataques han golpeado
de todo, incluido hospitales
salud, es decir, que es muy especial.
los niños, los niños, los niños, los niños, los niños, los niños, los niños,
Esto que han visto es un fragmento
Los niños, los niños, los niños, los niños de los años, los niños de los
años, los niños de los niños de los niños de los niños de los niños de los
los niños, los niños, los niños, los niños, los niños, los niños,
niños de los niños de los niños
del documental inédito de Médicos Sin Fronteras que pueden encontrar en Radio
Televisión Española Noticias
en RTVE en nuestra web.
Pone rostro a una realidad devastadora en Gaza, hospitales atacados y
sanitarios convertidos
en objetivo. Más de 1.700 han sido asesinados.
Nos atiende desde Amán, desde la capital de Jordania
Joan Tubau, que es coordinador general de Médicos Sin Fronteras para
Palestina.
Muy buenas tardes
Buenas tardes. Algunas de las cifras que mencionaba,
1.700 sanitarios asesinados, cientos..
creo que son como 300 detenidos.
¿Los médicos han pasado a convertirse en objetivos de guerra?
lo que ha pasado es que se ha perdido absolutamente el respeto por las por
las estructuras sanitarias por las estructuras médicas
por las personas que trabajan cuidando de las víctimas de las guerras
trabajadores humanitarios y
trabajadores médicos, y que esta gente ha acabado siendo objetivo
de las bombas en Gaza clarísimamente, pero en otros lugares del mundo
Así que, bueno, si son objetivos o no, no sé si no estaría en posición de
juzgarlo, pero lo que está claro
es que no se respetan en absoluto las estructuras donde trabajan y el trabajo
que hacen.
Por lo tanto,
prevalecen los objetivos militares, sean los que sean, a la vida de los
trabajadores humanitarios,
de los trabajadores sanitarios y de los pacientes que están en los
vinculado a los
servicios sanitarios, 1.300 a pacientes.
Se han asediado hospitales en Gaza
No sé si es el objetivo militar, pero no sé si es el sistema
que salva y que cuida en una guerra.
Se está golpeando por completo
Se está golpeando por completo.
Eso significa que se dejan de respetar las reglas más básicas de
la guerra, que quiere decir que en cualquier circunstancia en medio de la
batalla no se puede ni asediar ni bombardear
ni atacar una estructura sanitaria, ni sus pacientes, ni los trabajadores
sanitarios, muchísimo menos las ambulancias
Esto es lo que está pasando en Gaza y en otros lugares del mundo, quizá no en
esa misma
medida, pero en otros lugares del mundo.
Está pasando en Sudán también a día de hoy
En el documental recogéis testimonios de trabajadores sanitarios en la franja
de Gaza. Una de las frases, por ejemplo, del
documental es, enterrábamos a nuestros compañeros y
volvíamos a trabajar porque decía uno de ellos, no había otra cosa que hacer,
no había nada
tampoco más importante que hacer.
Pero en cierto modo, ser médico, quedarse, no sé si lo lees
así, viéndolo, lo leemos nosotros así, un acto también de rebeldía
Es un acto de rebeldía, es un acto de humanidad,
diría yo, más que de rebeldía.
Nuestros compañeros, los que veis en el vídeo, los que están trabajando hoy en
Gaza, en esos mismos
hospitales, lo hacen por humanidad, lo hacen por solidaridad hacia sus
comunidades, en muchos
casos a sus familias.
Hemos tenido compañeros médicos, trabajadores sanitarios que han
recibido en el hospital a parientes suyos que habían sido víctimas de un
bombardeo, por ejemplo, sin que los hubieran
y llegaban al hospital en el que estaban trabajando.
Es evidentemente un acto de humanidad,
un pequeño gran acto de humanidad en medio de la brutalidad que supone la
guerra de Gaza y
muchos otros. ¿Cómo se sobrevive también
emocionalmente así vuestros trabajadores?
Bueno, una vez más, y lo cuentan ellos,
en el vídeo, es lo que pueden hacer, es lo que probablemente en medio de toda
esa barbarie, en medio de toda
esa brutalidad, en medio de toda esa injusticia, quizá de lo poquito que da
sentido a la vida, saber que son profesionales de
la salud, son personas cuidando de personas y que en medio de todo eso,
quizá lo único y lo último
que tiene sentido es volver al hospital, volver al trabajo.
Hemos tenido compañeros, compañeros
sido asesinados en una parada de autobús cuando cogían el autobús para
ir a trabajar al hospital
y que han acabado falleciendo en el hospital donde trabajaban.
Quizá es la única
cosa que tiene sentido en medio de toda
esa barbarie. Hay historias muy simbólicas, está
reflejado en el documental esa imagen de esa frase
que un doctor escribió antes de morir, que escribió, hicimos lo que pudimos,
recordadnos.
¿Qué mensaje crees que
deja que se va a recordar de lo que está ocurriendo?
Es difícil decirlo, lo que está ocurriendo tiene tantas lecturas
y es tan terrible para Gaza y es tan terrible, diría yo, que para la
condición humana que es difícil resaltar una
Yo espero que eso quiere decir que si seguimos por ese camino, estamos
perdiendo elementos esenciales de la condición humana, o sea, las normas de
la guerra
se hicieron porque en medio de la guerra, que probablemente es
la peor expresión de la condición humana, no llegáramos al punto de lo
que estamos viendo en Gaza, de lo que estamos viendo
en Sudán y de lo que hemos visto en Ucrania.
Si perdemos eso, realmente quizás estemos perdiendo..
la última esperanza de la condición humana.
Entonces, bueno, eso es..
esos compañeros espero que nos recuerden que eso no puede volver a
pasar
Este documental repasa parte de las vivencias en estos dos años y medio,
situación?
pero antes justo
de iniciar esta entrevista enseñamos una imagen de uno de los últimos
ataques en las últimas horas, por lo tanto se sigue..
hay hoy en Gaza, no nos queremos olvidar, qué está viviendo el personal
médico y vuestra organización
la situación es extraordinariamente
compleja, obviamente la situación es mejor que antes del alto fuego, es
evidente, si has vivido durante dos años bajo las bombas y
cuando llegas a tu tienda de campaña no sabes si te vas a encontrar a tu
familia viva
pues eso hoy no pasa y eso es mejor que hace seis meses cuando..
empezó el autofuego.
Pero eso no quiere decir que la violencia haya parado, los bombardeos
continúan
Hay violencia también de facciones palestinas en
Gaza, en diversos puntos de Gaza.
Eso quiere decir que la población civil continúa sufriendo
pero sobre todo a día de hoy, a pesar de más de 700 personas que han perdido
la guida,
en los bombardeos desde el alto del fuego, a día de hoy probablemente la
preocupación
máxima de la población y la nuestra es que las estructuras de salud son
incapaces todavía de continuar
dando el apoyo que la población necesita, que los alimentos que recibe
la población son
insuficientes para mantener una salud particularmente de los más
jóvenes, que no podemos hacer entrar a la franja los insumos básicos,
para que nuestros hospitales funcionen, para proveer de agua a la población o a
Hoy Médicos sin Fronteras produce y distribuye el 20% de toda la agua
que consume la población gaza.
Y eso no lo continuaremos haciendo o no podremos continuar haciéndolo si..
las restricciones a las importaciones, a la entrada de insumos, de piezas de
repuesto,
de gasolina, si eso no es liberado por las autoridades
israelíes, esa población continuará viviendo en situaciones
extraordinariamente precarias, en situaciones
extraordinariamente insalubres.
Con el fin del invierno, unas patologías,
unas enfermedades probablemente desaparecerán, pero aparecerán otras
con el calor y con la falta de agua
Por lo tanto, probablemente a día de hoy esa es nuestra preocupación
máxima. Joan Tubau, Coordinador General de
Médicos Sin Fronteras, atendiéndonos desde Amán, desde Jordania.
Muchísimas gracias por el
tiempo y la reflexión.
Sin sistemas de aguas y alcantarillado, en los campos de desplazados la solución es cavar un agujero en el suelo. Cuando llueve las aguas fecales se filtran y acaban contaminando los pozos. El informe recoge una conversación entre varias mujeres en el campamento de Al Qarara, en Khan Younis. Comentaban cómo desde el 7 de octubre de 2023 su vida es mucho más complicada. “Somos siete en la tienda y tenemos un baño”, decía Kholoud. “Cavamos un agujero en la arena. Lo normal es tener un baño limpio, ahora tenemos un agujero en la tierra y no hay desinfectante. Tenemos el agujero cerca del pozo de agua, al lado de nuestros colchones… Por eso los niños se ponen malos siempre”. Los que no tienen baño en la tienda, tienen que hacer cola en las letrinas compartidas. Según los testimonios de MSF, en los campamentos se fabrican con lo que tienen: trozos de madera y plásticos o mantas para tener algo de privacidad.
A la falta de agua se añade la escasez de jabón, desinfectantes, pañales y productos de higiene íntima. Los precios son desorbitados. Amal, de 44 años, explica cómo ha tenido que fabricar pañales para su bebé con trozos de tela y plásticos.
Los problemas de salud derivados de la falta de agua
MSF asegura que en los últimos tres años se han multiplicado los problemas de salud relacionados con la falta de agua. Una de cada cuatro personas ha sufrido diarrea en el último mes, la mayoría niños menores de 15 años. La falta de higiene contribuye a la propagación de enfermedades. Y en estas condiciones, sin agua, la desnutrición puede llegar a ser un problema grave, haciendo especialmente vulnerables a las mujeres embarazadas y lactantes. Sarna, piojos, heridas que se infectan… En 2025 casi el 18% de las consultas en el centro de atención primaria de MSF en Khan Younis, fueron por enfermedades en la piel.
Y todo esto, además, pasa factura a la salud mental. Porque sin agua no hay dignidad humana.