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El conservador Péter Magyar arrolla en Hungría y pone fin a 16 años de hegemonía política de Orbán

  • "Gracias Hungría", ha escrito en Facebook el opositor Péter Magyar, un conservador crítico con la corrupción
  • Orbán reconoce su derrota tras 16 años en el poder y convertido en la piedra en el zapato de la UE
El conservador Magyar termina con la hegemonía de Orbán

"Gracias Hungría", escribía en sus redes sociales el opositor Péter Magyar, un abogado cristiano de 45 años, cuando, con alrededor del 30% de los votos escrutados, el recuento le concedía una nítida victoria frente a Viktor Orbán, la piedra en el zapato de la Unión Europea, con su ideario ultraconservador, populista, antieuropeísta y cercano a Rusia.

La alternativa europeísta y conservadora de Magyar ha sido la elegida por los húngaros. Con el 53,5% de los votos, logra 138 escaños —más de dos tercios en un Parlamento con 199 diputados— en unas elecciones legislativas que han batido el récord de participación desde el fin del comunismo, un 79,5%, síntoma de las ansias de cambio de rumbo político en el país. Su partido, el derechista Tisza, consigue así una supermayoría, lo que permitirá hacer reformas políticas de calado, incluida su prometida reforma constitucional.

El propio Orbán, que llevaba 16 años anclado en el poder, ha reconocido su derrota en una llamada con Magyar, que comenzó su andadura política como seguidor del primer ministro húngaro. "Hace un momento, el primer ministro Viktor Orbán nos ha felicitado por teléfono por nuestra victoria", ha escrito Magyar también en Facebook, poco después de su mensaje de agradecimiento.

"Para nosotros el resultado es doloroso pero claro. No nos han otorgado la responsabilidad ni la posibilidad de gobernar. Felicito al ganador", ha admitido Orbán, antes incluso de que terminara el escrutinio, ante los seguidores del Fisdez. Con 54 escaños, su partido pasa ahora a la bancada de la oposición, junto con la formación de extrema derecha Nuestra Patria, que se ha llevado siete parlamentarios.

Un triunfo también para Europa

El rotundo apoyo que ha recibido del presidente estadounidense, Donald Trump —que incluso mandó a su vicepresidente J.D. Vance a arroparlo en el cierre de campaña— no ha sido suficiente para que Orbán revalidara para un sexto mandato, quinto de forma consecutiva. "Fue un orgullo APOYAR a Viktor para su reelección en 2022, y tengo el honor de volver a hacerlo. Viktor Orbán es un verdadero amigo, un luchador y un GANADOR. Tiene mi apoyo total para su reelección", le respaldó.

Alineado tanto con la administración Trump como con el Kremlin de Putin, Orbán ha sido un gran obstáculo dentro de la Unión Europea, dinamitándola desde dentro y rompiendo el consenso en asuntos delicados como las sanciones a Rusia o la ayuda militar a Ucrania; por lo que su derrota es un balón de oxígeno para las instituciones europeas. "El corazón de Europa late con más fuerza en Hungría esta noche", ha celebrado, sin ocultar su alegría, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen en una publicación en X. "Hungría ha elegido Europa. Un país retoma su camino europeo. La Unión se fortalece", ha resaltado la líder europea, la primera en felicitar a Magyar.

El conservador Magyar logra una aplastante victoria en Hungría

El conservador Magyar logra una aplastante victoria en Hungría REUTERS/Marton Monus

Desde Europa le han seguido el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán Friedrich Merz, que han celebrado el viraje europeísta del país. "Francia celebra esta victoria en términos de participación ciudadana en el proceso democrático, una victoria que demuestra el apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea y al papel de Hungría en Europa", ha señalado el primero. El alemán ha pedido a Magyar "aunar fuerzas por una Europa fuerte, segura y, sobre todo, unida".

"Tal como prometimos y como esperábamos, varios millones de húngaros hicieron historia una vez más, exactamente 23 años después del referéndum sobre la adhesión a la Unión Europea celebrado en Hungría", ha clamado Magyar, en su discurso de triunfo, dejando clara su vocación europeísta. "El lugar de nuestra patria estuvo, está y estará en la UE", ha incidido el líder de Tisza, que ha prometido ser un fuerte aliado "tanto de la UE como de la OTAN".

20 años en el poder

La incontestable victoria de Magyar en las urnas rompe con 16 años consecutivos de hegemonía política de Viktor Orbán, que a sus 62 años acumula dos décadas aupado en el poder, en los que hizo temblar los cimientos de Europa. En 1998 anotó su primera victoria electoral con un discurso conservador, después de haber coqueteado de joven con un liberalismo que seducía a los reducidos círculos intelectuales en los noventa, pero que no contaba con una base de masas en Hungría.

Cuatro años después, perdió ante el socialismo. Aprovechó los ocho años que pasó en la oposición para recomponer el Fidesz, que viró hacia el populismo ultranacionalista. En el primer mandato de su retorno (2010-14), utilizó su supermayoría parlamentaria para reformar la Constitución y blindar su ventaja institucional con un nuevo sistema electoral que favorecía y consolidaba el poder del partido más votado, el suyo. Así germinó su proyecto político, que bautizó como 'democracia iliberal': un sistema que cuestiona los cimientos del liberalismo político tradicional en favor de un Estado fuerte, sin renunciar a celebrar elecciones. Forjó un extenso control de las instituciones, incluidos el Tribunal Constitucional o los medios estatales.

Viktor Orbán reconoce su derrota en las elecciones de Hungría

Viktor Orbán reconoce su derrota en las elecciones de Hungría REUTERS/Bernadett Szabo

Con un ideario asentado en Dios, Nación y Familia, combinó la apertura económica, con el conservadurismo político y el ultranacionalismo en cuestiones internacionales, con los intereses nacionales de Hungría siempre por delante. Promulgó una nueva Constitución que apuntaló las raíces cristianas de Hungría, con "la familia como fundamento de la nación". Esto se tradujo después en medidas contra el aborto o los derechos de la comunidad LGTBI.

"Se le considera uno de los primeros populistas de nuestro tiempo, pero, al mismo tiempo, es una excepción, porque solemos ver en la extrema derecha europea que los políticos provienen de los extremos y luego se moderan intentando enviar un mensaje de 'no somos tan radicales'", cuenta Péter Krekó, director del centro de análisis político Political Capital, en el podcast 'Viaje al pasado de Orbán', de RNE.

Orbán fue el primero dentro de la UE que logró consolidar un sistema híbrido que difuminó la línea entre democracia y autoritarismo, la legitimidad de las urnas y el control férreo de las instituciones. Su discurso antimigratorio, el blindaje de sus fronteras, y la negativa en acoger refugiados -a los que identificó con terroristas- también fueron pioneros en el seno de una unión que buscaba apertura e integración. Orbán enarbolaba la defensa de la soberanía nacional frente a la cesión de competencias a Europa.

Pasó de ser vicepresidente del Partido Popular Europeo, a aliarse con las fuerzas de extrema derecha más radicales que fueron irrumpiendo en el Parlamento europeo. Es el alma de Patriotas por Europa, una de las fuerzas más a la derecha que reina hoy en Bruselas, en alianza con partidos como el francés Reagrupación Nacional (Marine Le Pen), el portugués Chega, el italiano Lega (de Matteo Salvini), el PVV neerlandés (Geert Wilders) o el español Vox (Santiago Abascal). Y como "asociado" figura el israelí Likud, el partido del primer ministro Benjamin Netanyahu, amigo personal de Orbán y a quien recibió hace unos meses en Budapest ignorando la orden de detención de la Corte Penal Internacional que pesa sobre el líder israelí.

No solo Netanyahu y Trump, también Vladimir Putin figura en su lista de amigos. Su buena sintonía con el Kremlin no es ningún secreto y la injerencia rusa ha sido una constante en la campaña. La agencia Bloomberg reveló la semana pasada una conversación telefónica entre Orbán y Putin en octubre de 2025, en la que el primero no ocultaba su subordinación: "Estoy a tu servicio", le decía. Días antes, una investigación llevada a cabo por un consorcio de medios publicaba los intercambios entre los ministros de Exteriores de ambos países, Serguéi Lavrov y Péter Szijjártó, en los que el húngaro daba cuenta de todo lo que se trataba en las cumbres europeas. Este vasallaje con Rusia llama la atención si se tiene en cuenta que Orbán saltó a la palestra política en 1988 en un acto público en el que exigió la retirada de las tropas soviéticas de la entonces Hungría comunista.

Peter Magyar, el abogado de familia acomodada que se enfrenta a Orbán en Hungría

Discurso anticorrupción

Con un discurso muy crítico con la corrupción y en favor de los valores tradicionales, el conservador Péter Magyar ha logrado una victoria más contundente de la que le otorgaban los sondeos, una mayoría aplastante que le permite, si cumple con sus promesas, restaurar el Estado de derecho y recomponer las instituciones democráticas en Hungría.

Se alistó en las filas de Fidesz como seguidor de Orbán, aprendió los entresijos de la política y tomó nota del funcionamiento de las instituciones, un engranaje que ahora quiere limpiar. Trabajó en el Ministerio de Exteriores y en varias empresas públicas. Hasta 2024, cuando un desconocido Magyar daba una entrevista en televisión en la que destapó irregularidades en el que hasta entonces había sido su partido: desde corrupción sistémica hasta el encubrimiento de un caso de pederastia. El escándalo hizo caer incluso a su exesposa, Judit Varfa, ministra de Justicia de Fidesz, quien en el pasado le había denunciado por malos tratos.

Padre de tres hijos, carismático y con una imagen más moderna, aprovechó la popularidad que le granjeó ese paso para fundar su propio partido, Tisza. Una pequeña formación que exigía más transparencia, más Europa y menos concentración del poder. Con ese ideario, fue creciendo hasta convertirse, desde dentro de la derecha, en la oposición más clara al populismo ultranacionalista y las ínfulas autocráticas de Orbán. Pasó de ser casi un desconocido antes de 2024 a liderar las encuestas de opinión el año siguiente.

Péter Magyar, ganador de las elecciones en Hungría

Péter Magyar, ganador de las elecciones en Hungría Denes Erdos Denes Erdos

En campaña ha hecho gala de su cercanía. Se ha recorrido Hungría de cabo a rabo y ha conquistado un voto rural que tradicionalmente le era fiel a Orbán. Magyar ha prometido combatir la corrupción —un mal endémico en el país— y mejorar la economía, principal preocupación de los húngaros, y los servicios públicos. Para ello, se ha comprometido a desbloquear los fondos europeos destinados a Hungría que la Comisión Europea mantiene congelados debido a la corrupción y la deriva autoritaria del país bajo la batuta de Orbán. El país aqueja un crecimiento anémico desde 2022 y una inflación desbocada.

Pero su rotunda supermayoría indica que no solo ha seducido a las zonas rurales o más desfavorecidas, sino también a las clases medias urbanas y a votantes que van desde el centro-izquierda a la derecha, captando a desencantados tanto de Fidesz como de la oposición liberal tradicional. También ha usado con astucia las redes sociales, lo que le ha acercado a las generaciones más jóvenes con un perfil que aúna ideas audaces en lo económico, pero conservadoras en lo social. Esto no solo ha conectado con la corriente social mayoritaria, sino que ha desactivado las críticas con las que Orbán ha desacreditado históricamente a la oposición, identificándola con izquierdistas alejados de los valores tradicionales.

"Juntos, hemos derrocado al régimen de Orbán. Hemos liberado Hungría, hemos recuperado nuestra patria", ha clamado triunfal desde la sede de su partido. Sin embargo, los analistas coinciden en que el Magyar de hoy se parece mucho al Orbán que conquistaba el poder hace 16 años. "Defienden los mismos valores tradicionales, la familia y cuestiones identitarias nacionalistas", explicaba a TVE el analista Marc Loustau, de la Universidad Centroeuropea de Budapest. "Se está definiendo a sí mismo como un nuevo Orbán, pero sin repetir sus errores: no está tratando de dividir a los húngaros, sino de unirlos", abunda.

Aunque Magyar se esfuerza por marcar distancias con su antecesor con un objetivo claro: poner fin al "régimen más corrupto" de Europa que ha hecho de Hungría "el país más pobre de la Unión Europea". La lucha anticorrupción y el reflote de la economía; los dos pilares de su programa electoral.