Europa y el mundo miran a Hungría ante las elecciones más decisivas desde 2010
- Los sondeos dan una victoria holgada al líder opositor Péter Magyar, que pondría fin a la era de Viktor Orbán tras 16 años
- "La mayor diferencia entre estos y los comicios anteriores es la situación económica del país"
Hungría afronta el final de la campaña electoral. Sin jornada de reflexión de por medio, los principales candidatos darán sus últimos mítines pocas horas antes de que, a las seis de la mañana del domingo, abran los colegios electorales de todo el país. Durante el mes y medio que ha durado esta campaña, las encuestas han situado siempre como favorito al líder de la oposición, Péter Magyar, y con el paso de los días, la brecha se ha ido agrandando hasta la cómoda mayoría de dos tercios que le otorgan las previsiones del instituto demoscópico independiente Median.
De cumplirse los pronósticos, este domingo no solo se pondría fin a una intensa carrera hacia las urnas, también a una era: la era de Viktor Orbán, el mandatario más longevo de la Unión Europea, su socio más incómodo y el referente de la llamada democracia iliberal, del populismo de extrema derecha que, entrelazado, exhibe su auge en Europa y en el mundo. Y ante este impulso ultra, por qué su referente encara, sin embargo, sus elecciones más difíciles de los últimos años, con opciones factibles de derrota tras cuatro mayorías absolutas consecutivas.
En la parte sur de Budapest, en el distrito de Ferencváros, una zona residencial y universitaria, nos recibe en su oficina András Bíró-Nagy, doctor en Ciencias Políticas y director del Insitituto Policy Solutions.
P: Señor Bíró-Nagy, ¿estamos ante un agotamiento del modelo de gobierno de Viktor Orbán?
R: La diferencia más grande entre las elecciones anteriores y las elecciones y la campaña de este año es la falta de crecimiento económico en Hungría durante los últimos cuatro años. Eso nunca le había pasado a Viktor Orbán. La suspensión de los fondos europeos solo agravó la situación y considero un error muy grande que en estos cuatro años no haya alcanzado un compromiso con las instituciones europeas, porque la falta de esos fondos europeos ha derivado en un estancamiento económico. La economía húngara puede sobrevivir sin ellos, pero no puede desarrollarse.
P: Orbán hace un uso electoralista de ese bloqueo, señalando a la Unión Europea por impedir el crecimiento de su país a través de la suspensión de los fondos. Una acusación que también ha manifestado, durante su visita a Budapest esta semana, el vicepresidente de EEUU JD Vance, que ha culpado a los “burócratas de Bruselas” de intentar destruir la economía húngara para interferir en las elecciones.
R: El bloqueo de los fondos europeos en Hungría se debe a asuntos como la corrupción y la situación del estado de derecho. Entonces, los problemas económicos del país no vienen derivados de la multa que Hungría tiene que pagar por las medidas antiinmigración o contra el colectivo LGTBI de las que siempre habla Viktor Orbán [como abanderado del modelo de familia blanca, cristiana y tradicional]. Y por eso es una gran ventaja para Péter Magyar y su partido Tisza que la gente crea que, si hay un cambio de gobierno, el país podría obtener los fondos europeos bloqueados. Y si hablamos de injerencia del exterior en Hungría, creo que la interferencia más fuerte ha sido, sobre todo, la rusa, en los últimos años y durante esta campaña. Hay varios documentos, publicados en periódicos internacionales muy importantes, que demuestran esta intromisión de Moscú, tanto en la comunicación como en la estrategia del gobierno húngaro. Y en la última fase de la campaña vemos muchos más casos, pero esa estrategia ya no funciona tanto, la retórica de Viktor Orbán según la cual Kiev o Bruselas quieren interferir en las elecciones húngaras. La mayoría de la gente no cree lo que Orbán dice.
P: Ahora que cita a Kiev, ha sido una campaña muy agresiva por parte del primer ministro húngaro, hasta el punto de que el presidente Volodímir Zelenski parecía su oponente en las urnas y no Péter Magyar. No es ningún secreto que Orbán es el gran aliado de Rusia en Europa y según una reciente filtración de Bloomberg, en una llamada telefónica hace unos meses con Vladimir Putin, se habría ofrecido a ser el “ratón” que ayuda al “león”.
R: Sí, creo que Viktor Orbán ha esperado demasiado de estas amistades que tiene con la administración de Donald Trump, con Rusia, China y la extrema derecha europea, porque piensa que si muestra a la gente que es un líder fuerte y que es buen amigo de los líderes más fuertes del mundo, le dará una ventaja en la campaña. Pero lo que vemos en Hungría es que esta dimensión de asuntos exteriores y amistades con líderes de otros países no importan tanto. Sin embargo, parece que la estrategia de la oposición sí está más en la línea de los deseos del público, y eso no es otra cosa que hablar del coste de la vida, la economía, el estado de los servicios público… Péter Magyar ha sido la primera persona que ha podido canalizar el descontento hacia Viktor Orbán, mientras este hace su campaña basada en el exterior, sobre su amistad con JD Vance y Donald Trump, básicamente, porque no puede hacerla sobre lo bien que ha gobernado en los últimos cuatro años. El pueblo húngaro está muy desilusionado con eso y parece que según las encuestas ya cree que un cambio de gobierno sería más útil económicamente.
P: Hablemos de esa ventaja que dan los sondeos al Tisza de Péter Magyar, que no ha bajado de los ocho puntos en las últimas semanas. Y se ha ido agrandando.
R: Sí y la tendencia es importante porque muestra que la diferencia entre los dos partidos está creciendo, según todas las encuestas independientes. El hecho de que el sistema electoral húngaro favorezca al Fidesz, le da una ventaja estructural al partido de más o menos cinco puntos. Por tanto, para tener un cambio de gobierno en Hungría, Tisza tiene que ganar con mucha diferencia y según las encuestas parece posible. Y si la diferencia entre Tisza y Fidesz es clara, si la mayoría de Tisza en el Parlamento es clara, creo que no hay ninguna forma de discutir estos resultados.
P: Dice que el sistema electoral favorece al Fidesz de Viktor Orbán.
R: El actual sistema electoral fue adoptado en 2011. Entonces, Fidesz usó la mayoría constitucional para modificarlo sin consultar a ningún otro partido y la clave de que le favorece está en el mapa electoral. Según este mapa, los distritos que son los más fuertes para Fidesz son más pequeños, vive menos gente, y los distritos donde la oposición es más fuerte son más grandes y poblados. Lo que significa que, con el mismo número de votos, Fidesz puede ganar más distritos. De esta forma, es posible alcanzar una mayoría en el Parlamento incluso si pierde el voto popular con poca diferencia. Pero deseo, por el bien de Hungría, que se evite ese escenario, en el que el Fidesz, perdiendo el voto popular, gana la mayoría en el Parlamento, porque la mitad del país pensaría entonces que Orbán solo puede continuar en el poder a través de la manipulación del sistema electoral y eso causaría una polarización increíble, unos problemas en la sociedad húngara que se arrastrarían durante años.
[El sistema electoral húngaro es un sistema mixto: 93 de los 199 escaños se adjudican proporcionalmente a la lista de cada partido, el llamado voto popular. Los otros 106 corresponden a los candidatos más votados en cada distrito. Con la fórmula implantada por Orbán durante su primera mayoría absoluta se redibujó –y se sigue haciendo- ese mapa electoral, distritos electorales a medida para favorecer al Fidesz. Esta táctica tiene un nombre, el ‘gerrymandering’, llamada así por el gobernador de Massachusetts Elbridge Gerry que en 1812 firmó una ley para permitir esta división artificial de bastiones electorales que favorece a un partido concreto. De ahí que el Fidesz pueda mantener su mayoría parlamentaria aun perdiendo el voto popular (con alrededor del 43 por ciento), mientras que la oposición necesita superar hasta en cinco puntos el 50%].
P: En el caso de que se produzca la victoria de Tisza que prevén los sondeos, cómo de despejado estaría el camino, después de 16 años de gobierno de Viktor Orbán, para el cambio en Hungría. Pienso en la posibilidad de hacer las reformas necesarias para desbloquear los fondos europeos, por ejemplo.
R: Para poner fin a este sistema, Péter Magyar necesita ganar con mucha diferencia. La posibilidad más grande de tener un cambio de régimen y no solo un cambio de gobierno es que Tisza alcance una mayoría constitucional de dos tercios. Porque si la diferencia es pequeña, el cambio también será o sería más pequeño.
En la tarde del viernes, a menos de 48 horas de las elecciones, la emblemática Plaza de los Héroes de Budapest fue escenario de ese aire de cambio que parece haberse extendido en el país, al menos eso despedía el ambiente. No se trataba de un mitin, nada tenía que ver con partidos políticos, era una manifestación cultural. Allí se celebró un concierto, gratuito, con más de 50 artistas húngaros y un mensaje: su descontento con el gobierno. El destino, a veces, tiene estas cosas. En ese mismo lugar, hace casi 40 años, 37 para ser exactos, irrumpía en la escena pública un joven liberal llamado Viktor Orbán que, ante cientos de miles de personas, a pocos meses de que colapsara el régimen comunista, pedía un cambio para su país. Ahora son otros los que lo hacen… contra él.