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Pista Mundial

España - Austria: la Roja busca la primera victoria en una eliminatoria de Mundial… desde la final de Sudáfrica

Jugadores de la selección española, incluyendo a Busquets, Cucurella, Alba, Laporte y Ferran Torres, celebran un gol en el campo con euforia y abrazos. Se aprecian nombres en las camisetas y el logo del Mundial.

España se enfrenta a Austria en dieciseisavos del Mundial con una sola idea en la cabeza, la de conseguir una victoria que corte la mala racha mundialista de la Roja. La última vez que la selección española ganó un partido de la fase eliminatoria de un Mundial fue la final de Sudáfrica en 2010 que bordó la primera estrella en la camiseta. El torneo de 2014 acabó en fiasco al no pasar siquiera de la fase de grupos. Los de 2018 y 2022 terminaron de manera dolorosa en sendas tandas de penaltis. Para desquitarse, esta vez España tiene enfrente a un equipo mediano, en una ronda previa a los octavos a la que los de De la Fuente llegan con varios jugadores tocados, especialmente en los extremos.

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El dominio español en la fase de grupos se ha ejecutado desde el pase, la marca que distingue el juego de la selección. La Roja es el equipo que más pases ha enviado en los tres primeros partidos, casi 2.200. Además, 2.000 de esos llegaron al compañero, lo que lo convierte en el combinado más preciso en la entrega, con una efectividad del 92%.

Austria, por su parte, muestra registros más modestos, y está en la mitad de la tabla de todas las participantes en el Mundial en lo que a pases ejecutados respecta. No es tampoco tan precisa en la ejecución, lo que hace prever que acabe, por estrategia o necesidad, replegada atrás, una táctica que ya le salió bien a Cabo Verde en el debut. Quien más sufrirá con este planteamiento será el pentágono indiscutible de Austria en el centro del campo. Schlager, Seiwald, Sabitzer, Schmid y el portentoso Laimer son los cinco jugadores que han salido de titulares en los tres encuentros previos, y además se conocen bien, todos juegan en la Bundesliga. Tienen el honor de ser el centro de operaciones en el primer partido de eliminatorias mundialistas que Austria disputa desde 1954.

En un mundial tan largo como este, con tantas horas de concentración entre partidos, el compañerismo se muestra como una faceta esencial para el combinado que quiera avanzar de fase. Sobre el césped, los jugadores de la Roja muestran unos registros irreprochables. Son quienes más se ofrecen al compañero para recibir el balón, casi 1.600 veces en los tres partidos de la fase de grupos, 200 veces más que el segundo, Marruecos. Encontrar a un compañero que ha corrido a buscar un hueco para tener libre la línea de pase siempre ayuda a pasarlo peor con la pelota, y ayuda a mantener la posesión, que España promedia en el 70%. Lo cual, teniendo en cuenta que los de De la Fuente también son el combinado que más recibe bajo presión, ayuda a aliviar las situaciones de tensión.  

Esta solidaridad en el campo no viene de la nada, como nos explica la excapitana de la selección española y comentarista de RTVE Vero Boquete.

De estos registros de ofrecimientos y pases tiene gran parte de culpa la medular de la Roja. Vamos a ver el detalle de dos de los jugadores que la componen, Rodri Hernández en el medio y Pau Cubarsí en la defensa. Aunque el centrocampista no haya recuperado su mejor versión desde la lesión de rodilla que le apartó del campo en 2024, sigue siendo quien registra más intervenciones en los últimos partidos mundialistas. Y además no son intervenciones cualesquiera, basta con ver qué hace el centrocampista con el balón en los pies cuando está muy presionado por el contrario. Se saca pases de todo tipo y en todas direcciones a pesar de tener a un rival pegado. Hacia atrás, hacia adelante, en diagonal e incluso dentro del área.

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Los datos de Cubarsí no se quedan atrás, el defensa del Barcelona sale airoso de casi todos sus lances. De las 66 entregas de balón que ha tenido que despachar bajo presión, 62 han llegado a un compañero. De hecho, Cubarsí solo ha fallado cinco de sus 294 pases en la fase de grupos, con el mayor porcentaje de acierto de cualquier jugador del torneo, el 98%, según los datos que recopila Opta. La intuición de los centrales españoles para encontrar el pase que desequilibre está siendo portentosa. Laporte es, con 48, el segundo central que más pases que rompen líneas ha hecho. Cubarsí, el quinto.

Tanto Laporte como Cubarsí tienen gran parte de responsabilidad en que la Roja haya pasado por primera vez una fase de grupos sin encajar un solo gol. España lleva además sin encajar un gol en los últimos cuatro partidos de la Copa Mundial que ha jugado, si se le suma el que la enfrentó a Marruecos en 2022. Si no recibe un gol contra Austria, subiría al podio de las únicas dos selecciones que han dejado la portería a cero en cinco partidos consecutivos, junto con la Italia del Mundial del 90 y Suiza, que hizo lo propio entre las competiciones de 2006 y 2010.  

La conciencia de que España es un muro está asentada, pero otro aspecto sobre el que hay más debate es sobre la falta de fluidez en el juego. Vistos los números de la medular cuesta entender cómo el movimiento del balón de la Roja no termina de convencer. Quizá viene determinado por la falta de profundidad, un aspecto que viene lastrado por las lesiones. España tiene varios jugadores tocados, especialmente en los extremos. Lamine Yamal y Víctor Muñoz llegaron a la convocatoria resentidos tras una larga temporada. Nico Williams y Yeremi Pino salieron resentidos del bronco partido ante Uruguay.

A pesar de estos contratiempos, España sigue siendo la favorita para pasar de fase. El problema que puede levantar la ceja del seleccionador es esa remota posibilidad de que, acabado el tiempo reglamentario, el marcador estuviese igualado.

A España no se le dan bien las tandas de penalti. Ha perdido cuatro de las cinco que ha disputado en los mundiales. Solo se impuso contra Irlanda en el 2002. Perdió contra Bélgica en el 86, y cayó contra Corea del Sur en el 2002. Los recuerdos de caer ante Rusia en 2018 y ante Marruecos en 2022 se sienten recientes. Pero es que estas dos últimas tandas fueron desastrosas. El siguiente gráfico las resume.

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En la historia de la Copa del Mundo se han lanzado 320 penaltis en las tandas desde 1982: 222 han acabado en gol (70%) y los 98 restantes o los paró el portero o iban fuera.

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Lo que está claro, si España llega a ese punto, es que los encargados de acabar con la mala racha deben apuntar al tercio alto de la portería. No ha habido portero desde hace al menos 34 años que haya parado ahí un lanzamiento.