Muere a los 80 años Mircea Lucescu, un clásico del fútbol europeo que dirigió a Rumanía hasta la semana pasada
- El legendario exjugador y técnico había dejado su cargo al frente de la selección días antes
- Fue ingresado el pasado jueves por un primer ataque al corazón y sufrió una recaída al día siguiente
El técnico rumano Mircea Lucescu ha muerto este martes a los 80 años de edad debido a un doble infarto. El que fuera seleccionador de su país dejó el cargo días antes de sufrir el primer ataque al corazón el pasado jueves.
Tras ser estabilizado, el viernes sufrió un segundo infarto del que no ha podido recuperarse. Su estado pasó a crítico y este mismo martes los médicos del Hospital Universitario de Urgencias de Bucarest, donde fue ingresado, han comunicado su fallecimiento.
Como jugador forjó su leyenda en el Dinamo de Bucarest, con el que conquistó en distintas etapas siete ligas de Rumanía y tres Copas. Tuvo una dilatada carrera antes de colgar las botas, prolongándose desde la década de los sesenta hasta un último año de profesional en la temporada 1989-1990, aunque ese año volvió sólo para jugar algunos partidos con el Dinamo.
Realmente su carrera como jugador se terminó en el Corvinul Hunedoara, club en el que alternó etapas de jugador y entrenador antes de implicarse plenamente en esta última faceta. Asimismo, tuvo una primera etapa en el banquillo de su selección entre 1981 y 1986.
Lucescu fue un trotamundos de los banquillos. Durante los años 80 destacó su primera etapa al mando de la selección de su país antes de pasar a dirigir al Dinamo Bucarest y dar el salto al entonces dominante fútbol italiano justo con el cambio de década.
Allí enlazó sus temporadas en el Pisa, el Brescia y la Reggiana para luego regresar a Bucarest, esta vez dirigiendo al Rapid, y desde allí solo un año después dio el salto al Inter de Milán, donde coincidió -y tuvo algunos roces- con Ronaldo Nazario (1998-1999), pas previo a acabar volviendo al Rapid Bucarest en otra breve estancia de solo una temporada.
Fue justo después, en el verano del año 2000, cuando fichó por el Galatasaray turco, con el que ganó la Supercopa de Europa al vencer en Mónaco al Real Madrid, que venía de ganar su octava Champions, gracias a dos goles de Mario Jardel.
Pero, sin duda, su más exitosa etapa internacional en los banquillos fue con el Shakhtar Donetsk ucraniano, club al que dirigió doce años (2004-2016) y con el que logró imponerse en numerosas competiciones nacionales y lo llevó a la conquista de la Copa de la UEFA, actual Europa League, en la final de Estambul 2009.
Tras pasar por los banquillos del Zénit ruso, la selección turca y el Dinamo de Kiev ucraniano, volvió al banquillo de la selección de Rumanía, de donde dimitió días antes de sufrir un infarto.