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El Baskonia de Galbiati logra el más difícil todavía superando al Real Madrid para hacerse con la Copa del Rey de baloncesto 2026

  • Un gran último cuarto del cuadro vitoriano bastó para tumbar las opciones de los madrileños (89-100)
El Baskonia celebra el título de Copa del Rey
El Baskonia celebra el título de Copa del Rey EFE

Paolo Galbiati ha cambiado la cara de un equipo, de un club, de una ciudad. Ha vuelto a enganchar a la exigente afición baskonista que ha visto tantas leyendas con su camiseta con un maravilloso juego rápido y sin miedo a los gigantes ni a las grandes potencias. Si en octubre se dudaba de él, el italiano es el corazón de un equipo que late baloncesto.

Sin pívot tras la lesión de Diop, sin su capitán Tadas Sedekerskis, pero con mucho orgullo y ganas de ganar. Trent Forrest prácticamente no ha pisado el banquillo estos tres días, pero su energía ha contagiado a todo el mundo. Luwawu Cabarrot se está destapando como uno de los mejores anotadores de Europa (28 puntos hoy). Y piezas como Diakite u Omoruyi que han sido clave en este triunfo final han evolucionado gracias a la confianza y alegría que despierta el italiano en pista y fuera de ella.

''Paolo Galbiati, hazme campeón''

Bajo el cántico de la canción 'Café con ron' de Bad Bunny, que tanto ha sonado en el Roig Arena, Galbiati lo hizo todo realidad. El café por la mañana ya nos ha demostrado que lo ha hecho, el ron esta noche no lo sabemos (no lo descartamos tras el éxito), pero lo importante es el final, les hizo campeones de Copa del Rey 17 años después.

El triunfo que dice que una ciudad de tanto baloncesto como Baskonia no ha perdido su hueco en la élite, con tantos presupuestos altos. Quizá los jugadores no sean los Scola, Splitter o Teletovic de antes, pero mientras su leyenda siga, los vitorianos seguirán dando guerra.

Tavares impresiona, Omoruyi responde

El Real Madrid tenía el aviso de las semifinales ante Valencia Basket y no quiso que le pasase lo mismo en la final. Del -18 al final del primer cuarto en semifinales, a un 13-2 a favor cuando solo transcurrían cuatro minutos de partido. Eso hizo parar el partido a Galbiati, y gastar las balas que había guardado en el banquillo.

Y es que Omoruyi y Luwawu Cabarrot salieron para cambiar el partido. Por el lado blanco, la segunda falta de Tavares también paró el buen ritmo del Real Madrid. Usman Garuba entró al choque con la cabeza poco metida en el partido, llevándose las broncas de Campazzo y Sergi Llull.

Omoruyi, que ha tenido que ser pívot de circunstancias en esta Copa del Rey, respondió al dominio inicial de Tavares en la zona anotando desde fuera, asistiendo y corriendo la pista. Luwawu entró en ebullición y no paró en todo el choque, siendo un dolor de cabeza constante para la defensa de Sergio Scariolo.

En un abrir y cerrar de ojos y con su valentía habitual, Baskonia ponía la igualada gracias a Trent Forrest, el tercero en discordia en la anotación de Baskonia, pero que hizo todo bien en el choque. (26-26, m.10).

Feliz alegra el segundo cuarto al Real Madrid

Facundo Campazzo brilló todo el choque, pero cuando descansó el conjunto blanco no le echó demasiado de menos. Y es que Feliz se echó al equipo a la espalda siendo incisivo hacia el aro y anotando desde fuera, convirtiéndose en 'el problema', como su compatriota Jean Montero, en este segundo cuarto. Doce puntos al descanso que solo veían respuesta en Luwawu Cabarrot, que ya acumulaba 17 tantos a la media parte. Por el camino, Trent Forrest firmaba el mate del torneo en la cara de Walter Tavares.

El marcador de 52-47 (m.20) reflejaba lo que había en el campo. Un Real Madrid con mucho acierto que no conseguía despegarse un Baskonia muy aguerrido, capaz de sufrir en todas las situaciones que tenían en contra.

El Real Madrid busca despegarse, Luwawu sostiene a Baskonia

El inicio de segundo tiempo llevó un ritmo similar al del inicio del choque. El acierto de Hezonja ponía otra vez una buena renta para los blancos (57-49, m.22), pero el Baskonia, poco a poco, volvía a reducir esos guarismos otra vez hasta el empate. Su rotación de nueve jugadores hacía pensar que quizá tanto desgaste podía acabar con sus opciones antes de tiempo, aunque en este tipo de finales el corazón va por delante de las piernas.

El Real Madrid volvía a poner ocho de ventaja (72-64, m.29) con un buen 2+1 de Garuba y una canasta de Maledon, pero tres tiros libres finales de Luwawu Cabarrot (ya con 25 puntos) dejaban el marcador en un puño.

Tiroteo al sol en el inicio de último cuarto

Si el concepto 'toma y daca' fuese visual, los primeros cuatro minutos de este último cuarto serían una gran definición. El Real Madrid golpeaba con un triple de Maledon, pero Baskonia encontraba acierto justo a tiempo. Tres triples en dos minutos de Diakite y Omoruyi por partida doble convertían esta final en un 'minipartido' a seis minutos (79-79, m.35).

El nigeriano refleja perfectamente el 'carácter Baskonia' y dio un paso adelante cuando más peligraba la final para su equipo, con ocho puntos clave para dejar el título en un vilo (23 al final del envite). También clave para esa remontada fue Trent Forrest, pese a su minutada en cuartos de final y semifinales, en los 35 minutos que ha jugado en la final se ha quedado a tan solo un rebote del triple - doble (22 puntos, 9 rebotes, 11 asistencias).

La quinta falta de Luwawu Cabarrot hace resucitar al mejor Markus Howard

El francés, el mejor del partido con 28 puntos, no pudo acabar en la pista esta final. Un manotazo a Tavares provocó su quinta personal a 02:37 del término, dejando en manos de Markus Howard y Trent Forrest las bolas más calientes del choque. Lo primero que hizo Howard, una bombita. La jugada siguiente, un 2+1 de Trent Forrest. El Baskonia creía más que nunca en la victoria (86-90, m.38).

Y si Forrest ya lo hacía todo, solo le faltaba sumar un robo a las estadísticas para el repertorio. El Real Madrid, ya a contracorriente, veía como los dos tiros libres de Howard entraban para subir la renta a seis puntos, haciendo estallar a un Roig Arena repleto de camisetas azulgranas que querían ver su primer título de Copa del Rey en 17 años.

Hezonja quiso volver a ponerse la capa de 'SuperMario' con un triple muy difícil (89-92) a falta de 50'' .

Pero aún quedaba la última pizarra mágica de Galbiati. Balón en Diakite, al que defendía Tavares. Iba a buscar a Markus Howard, pero no para tirar de tres como suele ser habitual, si no para una sorprendente puerta atrás que acabó en una bandeja del jugador más bajo de toda la pista para anotar una canasta (89-94, m.40) que ponía muy de cara esta final a Baskonia.

Diakité repite la historia de semifinales para cerrar el título

Y en el otro lado, Diakité ha decidido instaurar la 'txapela decisiva' en esta Copa del Rey. Lo hizo contra Shengelia en semifinales para meter a Baskonia en la final y lo hizo ante Hezonja para confirmar una histórica victoria de los vitorianos.

Kurucs y Forrest ahondaron en la herida del Real Madrid con dos canastas para sellar el 89-100 final, con Valencia ya rendida a los guerreros baskonistas que han convertido en meses un equipo hundido y casi muerto a la gran ilusión en Vitoria.