Valencia y Real Madrid, choque de altura en semifinales de la Copa del Rey tras ganar a Joventut y Unicaja
- Los anfitriones se impusieron por 95-84 con un gran Brancou Badio
- El Real Madrid se impone con contundencia a Unicaja por 100-70
Real Madrid y Valencia, posiblemente los dos equipos más en forma de esta Liga Endesa, no han dejado que 'la magia de la Copa' afecte los pronósticos como muchas veces suele suceder. El Valencia Basket, que tuvo el partido bajo control tras un gran segundo cuarto, tuvo que resistir la valentía del Joventut, que se acercó mucho en el marcador en la segunda parte.
El Real Madrid, con un 14-0 de parcial en el primer cuarto, rompió un choque que ya no tuvo más historia. El resultado al descanso ya superaba los 22 puntos y al final los de Scariolo llegaron a coquetear con los 40 puntos de ventaja, aunque la reacción de Unicaja lo maquilló hasta el 100-70 final.
Montero y Badio desarman al Joventut y meten al Valencia en semifinales
Talentoso como siempre, pero con el añadido esta campaña de madurez, trabajo y constancia, el dominicano Jean Montero sacudió este jueves los nervios del Valencia Basket en la apertura de la Copa del Rey que acoge para guiarle a semifinales y cerrar ese camino al Joventut, que se revolvió para complicarle el triunfo hasta el último cuarto (95-84).
El exterior, que acabó con 19 puntos, 4 rebotes y 3 asistencias como el mejor valorado de los locales, se echó a su equipo a la espalda en los momentos de duda de los 'taronja' y, junto a un acertado Papi Badio, neutralizó el último intento verdinegro de forzar un final apretado.
En su regreso a la Copa tras quince años de ausencia, Ricky Rubio fue el motor de la Penya, muy bien acompañado por Cameron Hunt. El base de Masnou repartió juego, reboteó y anotó, pero lo hizo básicamente desde la línea de tiros libres y su 2/12 en tiros de campo pesó mucho.
El Joventut, cerca de la remontada en la segunda mitad
El marcador había pasado del 53-36 a un apretado 62-58. En el peor momento de los locales un triple de Josep Puerto y dos tiros libres de Badio sobre la bocina del cuarto les dieron aire.
El Joventut aumentó su presión con un par de triples pero Montero, tras un necesario paso por el banquillo para bajar pulsaciones, retomó el mando del Valencia. Distribuyó y dio calma a los suyos, algo que agradeció el trabajador Jaime Pradilla, que redondeó con un par de triples el notable trabajo de intendencia que llevaba, y sobre todo Badio, que fue el encargado de matar el choque.
El Real Madrid asusta a un Unicaja sin respuesta
Con una imponente salida y un apabullante dominio en el juego interior, el Real Madrid asustó este jueves de inicio a fin a un Unicaja que no logró dar respuesta en ningún momento a su rival y que acabó arrollado por el conjunto de Sergio Scariolo, que se tomó la revancha de la final copera de 2025 y se medirá el sábado en semifinales al Valencia Basket (100-70).
Primero Walter Tavares y luego Usman Garuba acobardaron a los interiores del equipo malagueño, el primero con sus centímetros y el segundo con su intensidad. El Unicaja perdió cualquier tipo de confianza, no apretó en defensa y permitió que el equipo madrileño tirara con unos porcentajes deslumbrantes hasta finiquitar el choque antes del descanso.
Desde el inicio, el Real Madrid apostó por hacer girar su juego alrededor de Tavares y el caboverdiano cumplió con creces. Anotó, reboteó y cambio tiros para darle el mando del partido a su equipo. Ante su contundencia, el Unicaja hubo de echar mano de la pillería de James Webb III para engancharse al choque y, aunque a duras penas, lo consiguió por momentos.
Pero cuando Tavares se sentó a descansar, fue casi peor para el equipo malagueño, en el que Ibon Navarro había aprovechado también para dar una tregua a Webb III. Intenso y muy bien colocado, Garuba acentuó el dominio madrileño en el control del rebote y dejó a un Unicaja negado en el tiro sin segundas opciones.
Sus compañeros aprovecharon esa solidez para despegarse. Con el impulso de dos triples casi seguidos de Trey Liles, el marcador pasó del 14-12 al 28-12 con el que acabó el primer cuarto. La amenaza de que el partido acabara antes de tiempo ya sobrevolaba las gradas.
El canadiense se convirtió en una pesadilla para la defensa andaluza, a la que castigó con diez puntos en apenas seis minutos. La efectividad de Alberto Abalde también machacó la maltrecha moral malagueña. El conjunto madrileño estaba tirando con un impresionante 60% en tiros de tres y un notable 56% en tiros de dos sin que en el Unicaja nadie encontrara cómo rebajar ese acierto.
Scariolo guarda fuerzas de cara a semifinales
Vista su superioridad, Scariolo incluso completó su rotación de 'cincos' con Alex Len, muchos menos usado que sus compañeros habitualmente, y el panorama apenas cambió para el Unicaja, que ni metía sus tiros ni lograba segundas opciones (42-22, m.16).
El partido parecía roto e Ibon Navarro se jugó una última carta, la emocional, haciendo reaparecer a Alberto Díaz tras un mes lesionado. Pero ni el influjo del renqueante capitán fue suficiente. Tyson Pérez y Killian Tillie no llegaron a tiempo ni de entrar en la convocatoria, al igual que David Kravish, en la recta final de su recuperación.
Al descanso, el Real Madrid había metido 20 puntos en la pintura, por 6 del Unicaja y 12 puntos de segundas opciones por 2 de los malagueños. Sin partido bajo aros, no había partido en el marcador por mucho que la relajación hiciera perder puntería a los de Scariolo (50-30, m.20).
En la reanudación, la falta de tensión hizo que durante unos minutos el Unicaja consiguiera al menos que el encuentro fuera un intercambio de puntos pero ni eso pudo aguantar y Sergio Llull se convirtió en el jugador con más minutos en la historia de la Copa por delante de su excompañero Felipe Reyes mientras ayudaba a que la renta pasara de los 30 puntos.
El encuentro había acabado y la expedición andaluza descontaba los minutos para poner rumbo a casa y Scariolo, con su equipo camino de los cien puntos, medía el desgaste de los suyos con la mente ya puesta en la semifinal del sábado ante el Valencia Basket.