El gran deporte de la nieve y sus múltiples modalidades: el esquí se reencuentra con los Alpes
Del nórdico al acrobático pasando por el alpino, el esquí ha cambiado adaptándose a los tiempos
El esquí es la competición que más miradas atrae en los Juegos de Invierno especialmente en su modalidad alpina, que toma su nombre precisamente de la cordillera que acoge la cita olímpica de 2026. Pero a lo largo de la historia es un deporte que ha ido cambiando.
Como explica el Comité Olímpico Internacional (COI), esquí es una palabra noruega que proviene del nórdico antiguo skid, un trozo de madera cortado a la mitad. Ahora los esquíes se fabrican con otros materiales, pero la característica técnica que distingue al nórdico del alpino –las dos grandes familias de este deporte– es si van fijados o no a la bota.
Fue en Noruega donde la necesidad de desplazarse lejos por terrenos nevados hizo que surgiera el esquí de fondo, a finales del XIX. Hoy, es uno de los principales deportes de los Juegos de Invierno y, aunque ha ido evolucionando, una prueba se mantiene fija en las 25 ediciones: los 50 kilómetros en categoría masculina, la prueba de esquí de fondo por antonomasia.
Igualdad en el esquí de fondo; masculinidad en la combinada
Precisamente en Milano Cortina se disputará también por primera vez esta distancia en categoría femenina, con lo que se igualará al fin el programa para ambos sexos, con seis pruebas en total para cada categoría. Unas se corren en estilo clásico --con los esquís en paralelo a lo largo de unos carriles marcados en la nieve, algo parecido a caminar--, otras en estilo libre --una técnica más parecida al patinaje sobre hielo--; y también mezclando ambos en el caso del esquiatlón. Los estilos se alternan en las sucesivas ediciones de las grandes competiciones.
La segunda gran modalidad del esquí nórdico son los saltos de esquí, que también se disputan sin interrupción desde Chamonix 1924, entonces solo con un trampolín. Después se dividió en dos trampolines, uno más largo; y solo desde 2014 se incluyó la categoría femenina. En estos Juegos se estrena en el programa el trampolín largo femenino, pero también una prueba masculina por equipos, por lo que persiste la desigualdad de género.
Y en tercer lugar está la combinada nórdica, que, como indica su nombre, combina las principales modalidades de esta familia: en concreto, se trata de una carrera de esquí y una prueba de saltos. Hay dos especialidades diferentes individuales más una por equipos, y todas todavía únicamente masculinas.
(Además, la familia del esquí nórdico incluye también al biatlón, una modalidad con unas características muy especiales).
El esquí alpino, más moderno y popular
La otra gran familia del esquí, la más popular seguramente, es el alpino, donde se trata de bajar lo más rápido posible por una pendiente (y siempre de uno en uno). En este caso, la bota sí se fija completamente al patín. A petición de los países centroeuropeos donde se empezó a popularizar, esta modalidad se estrenó en el programa olímpico en los Juegos de Invierno de 1936, en Garmisch-Partenkirchen, en los Alpes Bávaros.
Mientras que en las modalidades de esquí nórdico España apenas ha tenido a un puñado de competidores repartidos en cuatro ediciones distintas, en el esquí alpino ha estado presente en todas las ocasiones. Con todo, se trata de un deporte minoritario con pocos miles de practicantes federados (menos de 4.000 entre todas las modalidades de esquí).
El esquí alpino, además, ha dado a España la mitad de sus medallas olímpicas de invierno: el pionero Paquito Fernández Ochoa logró el oro en eslalon especial en Sapporo 1972, mientras que su hermana Blanca Fernández Ochoa también abrió huella al convertirse en la primera española que logró una medalla olímpica con el bronce en Albertville 1992.
El esquí alpino debutó en el programa olímpico en 1936 con una sola competición combinada de descenso y eslalon. En posteriores juegos ambas modalidades se llevaron a cabo también de forma separada, se añadió el eslalon gigante y por último el supergigante. Así pues, contado con la combinada, son cinco pruebas alpinas. Se diferencian por la longitud del recorrido y el trazado del mismo según el tipo y la disposición de las puertas por las que tienen que pasar los esquiadores.
Los mejores esquiadores de la historia triunfaron en varias de estas especialidades. El podio masculino de la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno lo integrarían el noruego Kjetil André Aamodt –el más laureado con ocho medallas entre 1992 y 2006, incluidos cuatro oros–, el estadounidense Bode Miller y el italiano Alberto Tomba, por ese orden.
En lo más alto del Olimpo femenino está la croata Janica Kostelić –con seis preseas entre 1998–2006, cuatro de ellas doradas–, flanqueada por la sueca Anja Pärson y la suiza Vreni Schneider. Otra leyenda es Lindsay Vonn, la estadounidense que con 41 años ha regresado a la élite tras superar graves lesiones --incluida una más hace unos días-- para disputar sus quintos Juegos.
Las pruebas femeninas se disputarán en las laderas de Cortina d'Ampezzo, en el centro alpino de Tofane; mientras que las masculinas tendrán lugar en en Bormio, en las pistas del Stelvio.
Finalmente, derivado del esquí alpino surgió otra modalidad que se convirtió en deporte olímpico de pleno derecho en 1992: el esquí acrobático o freestyle. Empezó con dos concursos, los saltos aéreos (aerial) y los baches (mogul), pero en poco tiempo se han sumado otras pruebas de acrobacias con tabla -el halfpipe o medio tubo; el slopestyle o esquí en ladera; y su especialidad del big air, que debutó en Pekín 2022-, así como el esquí campo a través (ski cross). Salvo esta última, que es una carrera cronometrada, en el resto los competidores son valoradas por un jurado.
Además, la Federación Internacional de Esquí agrupa otra modalidad más, el snowboard propiamente dicho, que merece otro capítulo especial, como también el esquí de montaña, una nueva disciplina olímpica que se estrena en Milano Cortina y que depende de una organización diferente.
* Este reportaje es una versión actualizada del que se realizó sobre el mismo deporte y con el mismo formato con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022.
Ilustraciones: César Verdúguez (DiseñoRTVE / Evoluciona)