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El Espanyol interrumpe el vuelo del Real Madrid

  • El Espanyol se lleva un 2-2 del Bernabéu y pone fin a la racha blanca de 6 triunfos
  • Tamudo y Luis García marcaron para el equipo catalán
  • Raúl fue el autor de los dos goles madridistas

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El Espanyol ha sacado un punto de su visita al Santiago Bernabéu.
El Espanyol ha sacado un punto de su visita al Santiago Bernabéu.

 El Espanyol, un rival aparentemente propicio entre los visitantes al estadio Santiago Bernabeu, ha truncado la racha del Real Madrid, incapaz de prolongar a siete sus triunfos consecutivos, en un encuentro que devolvió la titularidad a Raúl, que rescató con sus goles al cuadro de Bernd Schuster.

No era una jornada para deslices. Nadie de la parte alta de la tabla se había abstraído de la competición. Y Valencia, Villarreal, Sevilla y Barcelona tramitaron con éxito la última sesión antes del parón propiciado por los compromisos de la selección española en su periplo hacia el Mundial 2009. Tras perder frente al Deportivo en la primera etapa del curso, el conjunto blanco había encadenado una victoria tras otra. Cuatro triunfos en la Liga y los dos de la Liga de Campeones. La mejor racha de Bernd Schuster como entrenador.

El Espanyol puso la tensión a un partido sin alma cuando a los veinte minutos una incursión de Raúl Tamudo fue abatida por el argentino Gabriel Heinze. No tuvo ningún pudor el zaguero argentino en meter la pierna y derribar al atacante, que transformó el penalti señalado por Alfonso Pérez Burrull.

Hasta ese momento, el conjunto de Bernd Schuster había insistido en dar un aire sosegado al compromiso. Sin una presión firme a la salida del balón blanquiazul, que afrontó el choque sin complejos. Con tres futbolistas de perfil ofensivo. Raúl Tamudo, Luis García y el brasileño Anderson Luis de Carvalho 'Nené', que obligaron a un trabajo mayor del previsto a los centrales blancos.

Suele ocurrir cuando el duelo pinta espeso, la necesidad de una advertencia para que el Madrid espabile. Sucedió con el gol del Espanyol, al que la ventaja apenas le duró dos minutos. Un centro de Sergio Ramos desde su banda, la derecha, fue la acción que subrayó la recuperación de la titularidad para Raúl. El capitán del Real Madrid, condenado a la suplencia el martes pasado, en San Petersburgo, contra el Zenit, volvió al once de inicio de Schuster. Fue el holandés Arjen Robben el que prolongó las rotaciones. Raúl volvió y marcó. De cabeza. Al aprovechar el centro de Ramos.

Lejos de enderezar el rumbo, el Real Madrid profundizó en sus errores. Ataques desordenados, sin conducción, atropellados por el centro, donde el tráfico era excesivo. Igual que las pérdidas de balón, que aceleraron la puesta a punto de Iván de la Peña, que reaparecía después de su ausencia por lesión.

Después de un par de avisos, el centrocampista cántabro generó la acción del segundo gol. Llevó el balón hasta Román Martínez, que dejó en evidencia, de nuevo, a Heinze. Y su centro raso lo aprovechó Luis García para batir a otra vez a Iker Casillas.

Aún pudo ser peor el panorama para el cuadro de Schuster si la falta lanzada por Luis García termina en gol en lugar de ser despedida por el palo. El técnico alemán, entonces, mandó a calentar a Robben y a Wesley Sneijder. Pero en la última acción de la primera parte apareció de nuevo Raúl, que exprimió al máximo un mal pase de Van der Vaart que se escapó del rechace de la zaga. El madrileño acomodó la acción, superó a Jarque y batió a Carlos Idriss Kameni por bajo.

El 7 madridista se reivindica

Raúl se reivindicó por primera vez. Fue en ésta, su cuarta diana del curso, cuando inclinó sus pulgares a la espalda. Hacia su nombre. Un gesto hasta ahora resguardado desde que Vicente Del Bosque se hizo cargo de la selección. La entrada de Robben, por Van der Vaart, dio otro aire a los madridistas. Lo agradeció Van Nistelrooy especialmente en los veinticinco minutos que su compañero estuvo en el césped. Mientras, De la Peña respondía gestionando opciones por doquier a los atacantes visitantes que desecharon Luis García y Nené.

Kameni, después, salvó al Espanyol. Sacó la mano a un despeje de su compañero Jarque y después desbarató una clara ocasión de gol de Van Nistelrooy.