El Gobierno británico ha declarado la guerra al ruido en el transporte público. Los pasajeros que reproduzcan vídeos o música a todo volumen se exponen a ser expulsados de autobuses o vagones de tren y a una multa de hasta 100 libras, es decir, unos 120 euros. Sin embargo, el mismo director de esta campaña reconoce que es difícil saber si se podrá aplicar. "No estoy seguro de que una multa sea lo más adecuado, pero algo hay que hacer", comenta un ciudadano. El primer ministro, Andy Burnham, está abierto a escuchar otros puntos de vista.
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