Fabrizio Favara (Iryo), en el Senado: "Cuando salió de Málaga, el tren 6189 tenía todas las autorizaciones"
- El consejero delegado de la compañía insiste en que el convoy siniestrado cumplía con todos los criterios de seguridad
- Ha comparecido ante la Comisión de Investigación sobre la red ferroviaria, en relación a los accidentes de Adamuz y Gelida
El consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, ha defendido este lunes ante la Comisión de Investigación del Senado sobre el estado de la red ferroviaria que el tren 6189, implicado el pasado 18 de enero en el accidente de Adamuz (Córdoba), salió de Málaga con todas las autorizaciones necesarias para prestar el servicio y sin ninguna incidencia conocida que comprometiera su seguridad.
Favara ha insistido en que Iryo cumplió con las obligaciones que corresponden a un operador ferroviario y ha separado esas responsabilidades de las relacionadas con la gestión de la infraestructura, que corresponden a Adif. "No puedo valorar la manera en la que Adif gestiona la red ferroviaria", ha señalado. "Me limito a subrayar que el tren 6189, en el momento que salió de Málaga, tenía todas las autorizaciones para realizar ese servicio". En este sentido, ha recalcado que su compañía únicamente tiene responsabilidades sobre la seguridad del material rodante, así como sobre sus tripulantes y pasajeros
Según ha agregado, Iryo no recibió antes del accidente ninguna advertencia de Adif relacionada con el peso del tren. Ha explicado que el peso relevante a efectos de la infraestructura es el que soporta cada eje y ha asegurado que el convoy se encontraba dentro de los parámetros autorizados para circular por la red española. "Si hay algún problema con el peso, el tren no puede circular", ha dejado claro Favara, que ha añadido que el peso por eje era inferior al de otros trenes que ya circulan por la red española.
El peso del Iryo salió a debate después de que el ministro de Transportes, Óscar Puente, anunciara que se estudiaría si los trenes más pesados deforman más el carril. El Frecciarossa 1000 que opera Iryo es, en masa total, el convoy más pesado de la alta velocidad española, aunque reparte ese peso en 32 ejes. Según defiende Fabrizio Favara, para la vía cuenta sobre todo el peso que soporta cada eje, y en este aspecto el del Iryo es similar al de otros trenes de alta velocidad e incluso inferior a algunos de ellos.
Primera comparecencia pública
Favara ha comparecido por primera vez públicamente para explicar ante una institución parlamentaria la actuación de Iryo antes y durante el accidente, en el que murieron 47 personas y que comenzó con el descarrilamiento del tren de Iryo antes de que sus coches invadieran la vía contigua y chocaran con un Alvia de Renfe que circulaba en dirección contraria.
La comparecencia del consejero delegado de la compañía se produce mientras continúa la investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), cuyas primeras primeras conclusiones en su informe técnico preliminar sitúan el origen del siniestro en la infraestructura: un fallo en la soldadura de la vía provocó el descarrilamiento del Iryo.
Favara también ha defendido el estado del material rodante. El tren fue sometido el 31 de diciembre a un reperfilado de ruedas y el 15 de enero, apenas tres días antes del accidente, pasó una revisión de mantenimiento destinada a comprobar que estaba preparado para prestar servicio, incluidos sus bogies.
Favara ha asegurado que Iryo ha puesto a disposición de los organismos investigadores toda la información solicitada y que, según la compañía, no existe documentación pendiente de entregar.
Asimismo, ha asegurado que la investigación interna realizada por Iryo sobre el material rodante no ha encontrado ningún elemento que permita atribuir al tren una responsabilidad en el accidente. "Hemos investigado el estado del tren y desde el mantenimiento de los trenes no ha salido nada que pueda tener algún tipo de responsabilidad con lo que sucedió el 18 de enero a las 19:43", ha afirmado. La misma conclusión, ha añadido, se desprende de la revisión de la actuación de los tripulantes y del maquinista. Favara ha defendido además que el convoy era relativamente joven y que sus trenes prestan servicio en otras infraestructuras europeas sin problemas.
El accidente de Adamuz, ocurrido el 18 de enero, es el principal foco de la investigación. Un tren de alta velocidad de Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid descarriló en las proximidades de la localidad cordobesa y varios de sus coches invadieron la vía contigua, por la que circulaba un Alvia de Renfe en sentido contrario. La colisión provocó una de las mayores tragedias ferroviarias de los últimos años en España.