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Un tribunal militar ruso ha condenado en ausencia al escritor Boris Akunin a 14 años de prisión por supuesta "justificación del terrorismo" y otros cargos. El autor de la popular saga del detective Erást Fandórin ya estaba en la lista oficial de "terroristas y extremistas" por sus críticas al presidente ruso, Vladímir Putin, y la guerra en Ucrania. Sus libros llevan años retirados de las librerías rusas.

La sentencia se basa en una conversación grabada con dos bromistas prorrégimen que se hicieron pasar por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y su ministro de cultura, Vyacheslav Kyrylenko. En ella, Akunin decía comprender los ataques ucranianos con drones sobre Moscú y defendía la necesidad de desmontar el putinismo "desde dentro".

Akunin, exiliado desde 2014 tras la anexión de Crimea, ha calificado el juicio como una "farsa" y ha dicho no reconocer al tribunal ni haber designado un abogado para defenderlo. La condena solo se hará efectiva si vuelve a pisar suelo ruso.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dado giro radical en su postura sobre Ucrania. Tras un inicio de mandato proclive a criticar a Ucrania y su presidente, Volodímir Zelenski, ahora amenaza a su homólogo ruso, Vladímir Putin, con imponer aranceles del 100% a terceros países que comercien con Rusia si no se alcanza un alto el fuego en los próximos 50 días.

Trump, que en el pasado llegó a elogiar a Putin, ha afirmado que el líder ruso "ha engañado a todos los presidentes anteriores". El anuncio ha llegado durante una comparecencia con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que ambos han revelado un nuevo acuerdo para reforzar la ayuda militar a Ucrania. El pacto prevé que países miembros de la Alianza compren armas a EE.UU., incluidas baterías antiaéreas Patriot, y luego las transfieran a Ucrania.

Más de un millar de artistas españoles han reabierto recientemente el debate sobre el comercio de armas de nuestro país con Israel. Los profesionales de la cultura han enviado una carta dirigida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que piden poner fin a todos los negocios armamentísticos con el gobierno de Netanyahu. Lo contrario, dicen, es ser cómplice de un genocidio.Sobre ello, en el informativo del 24 Horas de RNE hablamos con la actriz María Botto.

La intérprete argentina cree que "cada acción, cada voz, cada movimiento, cada sanción cuenta" y se muestra muy esperanzada con todos los movimientos y actos que se están llevando a cabo para detener el genocidio. Además, Botto reconoce lo siguiente: "Yo pertenezco al mundo de la cultura, pero antes que actriz soy un ser humano conmovido y horrorizado por la masacre que vive Palestina", y por eso hace un llamamiento: "Cada uno de nosotros puede hacer algo, y todos juntos podemos parar este genocidio".

Donald Trump ha mantenido un encuentro en la Casa Blanca con el Secretario General de la OTAN. Su reunión llegaba en un contexto de creciente crítica por parte del mandatario estadounidense hacia Rusia y su presidente, Vladimir Putin, y con la promesa de un anuncio de calado en torno a Rusia. Oleksandr Slyvchuk, analista y coordinador del programa de cooperación para España y Latinoamérica en el Transatlantic Dialogue Center de Ucrania.

Irlanda reabre una de las heridas de su pasado con uno los mayores escándalos de su Iglesia católica. Este lunes empieza a buscar los restos de casi 800 bebés, hijos de madres solteras, que fueron enterrados en secreto en una fosa común en un hogar de acogida entre 1925 y 1961.

En un terreno de Tuam, en Galway, había un centro de acogida para embarazadas regentado por monjas. Cuando daban a luz las separaban de sus hijos. Unas veces los daban en adopción, pero otras los enterraban. La zona tiene 5000 metros cuadrados, así que la excavación durará al menos dos años.

Kayed Hammad fue durante años el productor y traductor de referencia para la prensa española e internacional en Gaza. Ha vivido muchas guerras, pero ninguna como esta. "Esto no es una guerra, es una venganza", denuncia. Las cámaras, dice, no mienten: "Los muertos son mujeres y niños. ¿Dónde están los milicianos?", cuestiona.

Gracias a la presión de periodistas, académicos y políticos, logró salir de Gaza hace dos semanas con su familia. Ahora vive en Málaga, aunque dejó atrás a seres queridos y el cuerpo de su hijo, asesinado en un hospital bombardeado cuando intentaba llevar medicinas a un amigo. "He dejado mi corazón en su sudario", lamenta.

En Gaza sobrevivió comiendo pienso de animales y mudándose constantemente. Nunca dejó de informar. "Pensaba: 'a mí también me pueden bombardear en mi casa o en la calle, así que por lo menos puedo hacer que llegue la imagen de lo que está pasando y si me muero, ¿qué le voy a hacer?'", afirma.

Foto: RTVE