Los cadáveres de adolescentes y niños atrapados en una estampida del reparto de comida se han ido apilando en la morgue. Estaban desnutridos. Han muerto aplastados por otros palestinos hambrientos como ellos.
La empresa estadounidense que distribuye la comida acusa a Hamás de usar a agitadores para provocar el caos, pero los supervivientes relatan que los mercenarios cerraron la distribución de golpe y que luego les lanzaron gases lacrimógenos.
Israel impuso este sistema de distribución de ayuda hace dos meses. En ese tiempo, sus soldados y los mercenarios han matado a más de 900 palestinos.