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Hoy es año nuevo, día de celebración para los kurdos. En el Norte de Siria, en Baghouz, se vive con el deseo de que culmine la derrota del autodenominado Estado Islámico. Sigue la ofensiva kurdo-arabe que está a punto de expulsar al grupo terrorista. Ya no hay combate, pero la victoria aún no es oficial.

Nos lo cuenta la enviada especial de RNE a Siria, Cristina Sánchez.

El muro en la frontera con México, el cierre parcial de la administración y la cuestión de las idas y venidas en torno al anuncio de la retirada de las tropas estadounidenses en la guerra de Siria. Sobre este frente, más concretamente sobre las reclamaciones que el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca ha realizado en su visita a Turquía, reacción airada desde Ankara, con plantón incluido. El presidente turco Erdogán critica abiertamente a John Bolton por pedir que no se masacre a las milicias kurdas que Washington ha venido apoyando en su lucha contra el Daesh una vez se complete el repliegue estadounidense.

El Ejército sirio ha entrado en el enclave kurdosirio de Manbij (provincia de Alepo, noroeste del país) y ha izado la bandera republicana. Las milicias kurdosirias denominadas Unidades de Protección Popular (YPG), encuadradas en las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) controlaban Manbij desde hace años, pero han abandonado sus posiciones y han pedido públicamente al Gobierno sirio que tomara el control.

El doctor congoleño Denis Mukwege y la activista yazidí Nadia Murad han obtenido el Nobel de la Paz 2018 "por sus esfuerzos para terminar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra y en conflictos armados", según ha informado el Comité Nobel Noruego.
Mukwege (1955) "ha dedicado su vida a defender a las víctimas de violencia sexual en tiempos de guerra" y Murad "es el testigo que cuenta los abusos perpetrados contra ella y contra otros", argumenta el comité Nobel para conceder el galardón.
En cuanto a Murad (1995), el Comité Nobel recuerda que es "una de las cerca de 3.000 niñas y mujeres que han sufrido abusos sexuales como parte de la estrategia militar de Estado Islámico que usaban ese tipo de violencia como un arma contra los yazidíes y otras minorías religiosas".

Los soldados han derribado una estatua de gran valor histórico y cultural para los kurdos, cuyos milicianos han sido decisivos ayudando a EE.UU. a derrotar al Estado islámico. Es toda una paradoja que sufran la ira del presidente Erdogan, que los considera terroristas. En los combates han muerto 1.500 milicianos kurdos, 280 civiles y 46 soldados turcos.

  • Aseguran que ambos quieren derrotar a los yihadistas y lograr una solución política en Siria
  • La distensión se produce durante la visita oficial de Rex Tillerson a Turquía
  • El secretario de Estado norteamericano pide contención al Gobierno turco
  • Ambos países acuerdan un "mecanismo" común que empezará a aplicarse en Minbej
  • Turquía recrudece su ofensiva para desalojar a las milicias kurdas del norte de Siria
  • RTVE.es habla con un residente kurdo de Afrín en plena ofensiva
  • Cuarenta y seis millones de kurdos apátridas reclaman un Estado propio
  • Las milicias kurdas del YPG han sido claves en la guerra contra el E.I. en Siria
  • Siria y su caótica guerra se han convertido en el marco de conflictos superpuestos

El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ha urgido al Gobierno turco a moderar su ofensiva militar en territorio sirio tras el ataque a las milicias kurdas hasta ahora sus aliadas en Afrín, localidad kurdo-siria fronteriza con Turquía. Según Mattis la acometida de Ankara, iniciada hace cuatro días, interrumpe el regreso pacífico de los refugiados sirios y podría desencadenar en una nueva crisis humanitaria. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, insistió este martes en que su país continuará "hasta la victoria" su operación militar contra milicias kurdas, en una campaña en la que han muerto al menos dos soldados turcos.

El protagonismo y el mérito de las milicias kurdas del YPG contra el Estado Islámico en la guerra de Siria es incontestable. Pero un conflicto bélico es ante todo una enorme tierra de nadie, en la que los logros militares del presente pueden travestir, o condonar el pasado dudoso de un actor. Es la situación a la que se enfrenta la comunidad kurda, particuarmente las milicias del YPG, respecto a Turquía, su enemigo natural y secular, y EE.UU., potencia de la que se ha convertido en extansión material en el país árabe, a través de la financiación y el apoyo institucional. La guerra prosigue en Siria, y, con vistas al futuro inmediato, Ankara se posiciona para impedir que tras el fin del conflicto se encuentre frente a una comunidad kurda avalada, reconocida y premiada internacionalmente por sus logros oficiales contra el yihadismo del E.I. en la región. Mientras tanto, los combates prosiguen y las tropas turcas, en el contexto de la guerra, insisten en atacar Afrín.