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En un mes se cumplen 10 años del referéndum que llevó a Reino Unido a abandonar la Unión Europea, el conocido "Brexit". En las últimas semanas, fomentado por la debacle electoral del partido Laborista, el debate de lo adecuada que fue o no esta salida se ha incrementado dentro del Gobierno.

Los aspirantes a suceder a Keir Starmer han puesto el Brexit sobre la mesa. El exsecretario de Salud, Wes Streeting, lo califica como "un error catastrófico". Sin embargo, el alcalde de Mánchester, Andy Burnham, asegura que lo último que deberían hacer los británicos es poner de nuevo sobre la mesa el asunto.

Diez años después, el futuro de la relación con Bruselas es hoy tan incierto y complejo como la propia supervivencia de Starmer al frente del Gobierno británico.

Fotografía: Kirsty Wigglesworth / AP

A punto de cumplirse diez años del referéndum en el que los británicos votaron a favor de salir de la Unión Europea, el Brexit vuelve a estar en el centro de la discusión política en Reino Unido. En las últimas semanas, el debate de si esta decisión fue un error ha estado muy vivo, sobre todo dentro del laborismo, al frente del Gobierno británico. El propio primer ministro, Keir Starmer, hizo referencia hace unos días al impacto del Brexit y a la relación con Europa.

"Quiero recordaros lo que dijo Nigel Farage (impulsor del Brexit y líder de Reform UK) sobre el Brexit. Dijo que nos enriquecería. Se equivocó. Nos empobreció. Dijo que reduciría la inmigración. Se equivocó. La inmigración se disparó. Dijo que nos haría más seguros. Se equivocó otra vez, nos debilitó", dijo Starmer en un discurso, justo después de que su partido cosechara unos malísimos resultados en las elecciones municipales. "Este gobierno laborista se definirá por reconstruir nuestra relación con Europa, pondrá al Reino Unido en el corazón de Europa".

El proceso de negociación de un acuerdo para el Brexit fue muy lento y difícil y sumió en un caos a la política británica. Desde que David Cameron dimitió en 2016 después del referéndum han pasado por el número 10 de Downing Street cinco primeros ministros: Theresa May, Boris Johnson -quien cerró el acuerdo con Bruselas-, Liz Truss, Rishi Sunak y Keir Starmer, quien llegó al poder tras una aplastante victoria en las elecciones de 2024. Sin embargo, ahora el laborista enfrenta una creciente presión dentro de su partido para dimitir o establecer un calendario para su salida, tras la debacle laborista en las elecciones locales. Starmer ha tenido que hacer frente a varias huelgas del sector público, problemas con la inmigración y la creciente incertidumbre económica, y las encuestas revelan que dos tercios de la población cree que debería dimitir.

Foto: Kirsty Wigglesworth / AP

El ruido de sables en el seno del Partido Laborista británico ya se oye en todo Reino Unido. La presión interna sobre el primer ministro, Keir Starmer, llevaba ya día siendo más que evidente pero no ha sido hasta este jueves cuando ha dimitido uno de sus potenciales rivales, el ministro de Sanidad, Wes Streeting, que sin embargo ha evitado anunciar que disponga de los avales suficientes para disputar el liderazgo o que tenga intención siquiera de hacerlo.

A esta particular carrera se ha sumado el alcalde de Mánchester, Andy Burnham, uno de los políticos laboristas más populares y que ya ha empezado a maniobrar para intentar obtener un escaño en la Cámara de los Comunes, requisito indispensable para intentar aspirar a Downing Street.

Foto: ADRIAN DENNIS / AFP

El rey Carlos III de Inglaterra se ha presentado los planes legislativos del Gobierno de Keir Starmer ante el Parlamento en plena crisis dentro del laborismo. El discurso, redactado por el Ejecutivo, ha estado marcado por la tensión interna después de que al menos 82 diputados hayan pedido la dimisión del primer ministro, Keir Starmer. Además, medios británicos apuntan a que el ministro de Sanidad está preparando su dimisión.

Foto: Kirsty Wigglesworth / POOL / AFP

Keir Starmer vive uno de sus momentos más difíciles en sus dos años como primer ministro de Reino Unido. Tras la debacle electoral del pasado jueves, en la que los laboristas perdieron más de mil concejales, el líder británico es cuestionado por su propio partido.

Más de 80 parlamentarios piden su dimisión, una cifra que sería suficiente, según los estatutos del partido, para forzar la celebración de primarias.

De momento, Starmer sigue al frente del Gobierno porque no hay un candidato con los apoyos suficientes entre las filas laboristas para desafiarlo.

Fotografía: Toby Melville / Pool

El primer ministro británico, Keir Starmer, está en la cuerda floja y se enfrenta a una rebelión dentro de su partido. Más del 20% de los diputados laboristas han pedido su renuncia pero, pese a que la presión crece por momentos, él sigue aferrándose al cargo. Esta mañana ha tenido una reunión decisiva con su gabinete y les ha dicho que no piensa tirar la toalla.

Foto: James Manning/PA via AP

El primer ministro británico rechaza dimitir por los malísimos resultados de su partido, el laborista, en las elecciones municipales de la semana pasada. Starmer resiste pese al desasosiego de los laboristas y defiende volver a entenderse más estrechamente con los europeos.

Por primera vez después de casi dos años de gobierno, el primer ministro sostiene alto y claro que el Brexit ha empobrecido y debilitado al país. De esta manera confronta con el ganador de las elecciones de la semana pasada e impulsor del Brexit, Nigel Farage, que, en opinión de Starmer, es no solo un estafador, sino también un oportunista. Y. además, intenta aplacar la rebelión en las filas de su partido.

Esta misma mañana, su ex viceprimera ministra, Angela Rayner, lo señalaba: "Es obvio que lo que estamos haciendo no funciona y tiene que cambiar". dijo.

Otros dos posibles sucesores: el ministro de Salud, Wes Streeting, o el alcalde de Manchester, Andy Burnham. Por el momento, ninguno de los tres ha dado el primer paso para derrocar a Starmer como líder del Partido Laborista. Quizá esperan al miércoles, cuando el rey leerá su discurso ante Westminster y quedará abierto el nuevo curso parlamentario.

Foto: DPA via Europa Press

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha reconocido su responsabilidad por el mal resultado de su partido en las elecciones locales y municipales del jueves y ha prometido poner a Reino Unido "en el corazón de Europa". El primer ministro ha pronunciado este lunes un esperado discurso que llega tras la estrepitosa derrota de los laboristas, en el que ha establecido las prioridades de su Gobierno. La ultraderechista Reform Uk se alzó como la gran vencedora.

Foto: James Manning/PA via AP

El partido populista de derecha Reform UK, de Nigel Farage, se ha convertido el gran vencedor de las elecciones municipales celebradas en Inglaterra, en las que el laborismo del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, se ha desplomado perdiendo más de 1.200 asientos.

Anas Sarwar, líder del partido laborista en Escocia, ha declarado que después de las elecciones de ayer, Starmer debería dimitir. La lideresa del partido en Gales también opina que el primer ministro es más un problema que una solución. En ambos territorios, antiguos graneros de voto laborista, el partido ha caído hasta la tercera posición.

También ha sido una dura jornada electoral para el Partido Conservador, que sigue en caída libre. Los votantes dan la espalda a las formaciones políticas tradicionales.

Fotografía: Europa Press / DPA

La ultraderechista Reform UK, de Nigel Farage, se ha alzado con la victoria en las elecciones municipales de Reino Unido y ha dejado al primer ministro, Keir Starmer, en la cuerda floja. Los analistas creen que el líder laborista no podrá sobrevivir políticamente al pésimo resultado cosechado por su partido en estas elecciones locales, aunque él ya ha anunciado que no va a dimitir. Mientras tanto, el partido conservador sigue en caída libre.

Foto: EFE/NEIL HALL

El partido populista de derecha Reform UK, de Nigel Farage, se perfila como el gran vencedor de las elecciones locales parciales de Reino Unido según los primeros resultados, que reflejan el fuerte retroceso del laborismo del primer ministro, Keir Starmer, tan solo dos años después de su aplastante victoria en las elecciones generales, y confirman la debilidad que viene arrastrando en las encuestas.

Foto: EFE/EPA/NEIL HALL