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Starmer se aferra al cargo pese a las presiones dentro del laborismo

  • La debacle electoral de los laboristas en las elecciones locales ha elevado la presión dentro del partido
  • Por ahora, Starmer ha descartado dimitir pero aumentan las voces que le piden preparar su retirada
Starmer reúne a su gabinete para decidir su futuro en plena crisis y enfrenta las primeras dimisiones dentro del partido
El primer ministro británico, Keir Starmer DPA via Europa Press James Manning/PA Wire/dpa 11/05/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN
RTVE.es

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha ignorado las voces que piden su dimisión dentro del laborismo y ha insistido en permanecer en el cargo durante reunión crucial de su gabinete de ministros. El encuentro se celebraba tras varias dimisiones dentro del Gobierno y después que cerca de 80 diputados del partido pidieran la salida del jefe del Ejecutivo, que el lunes asumió su responsabilidad por la debacle electoral en los comicios locales y regionales del pasado jueves.

Tras meses en el alambre, los malos resultados de los comicios —en los que la ultraderecha de Reform UK se alzó como la gran vencedora— elevaron aún más la presión sobre el mandatario, que quiere evitar repetir la inestabilidad que supusieron los múltiples cambios de liderazgo en el Partido Conservador. Sin embargo, miembros del Gobierno y del partido han sugerido al dirigente laborista que prepare su salida.

Starmer ha explicado a través de su oficina que el Partido Laborista "dispone de un mecanismo" para contestar la autoridad de un líder, pero "no se ha puesto en marcha". Según el reglamento de la formación, si el 20% de los diputados lo solicita — 81 parlamentarios en total—, hay que convocar primarias, pero esa cifra aún no se ha alcanzado.

Una transición ordenada

La secretaria de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Miatta Fahnbulleh, ha presentado su dimisión este martes y ha pedido al primer ministro que haga "lo correcto" y establezca "un calendario para una transición ordenada". Sus palabras recuerdan a las pronunciadas el lunes por el 'número dos' de Starmer, el viceprimer ministro David Lammy, que también animó al líder laborista a fijar un calendario para abandonar el cargo, según ITV News.

Hasta ahora, Lammy había defendido la continuidad de Starmer y, tras conocer los resultados el viernes, argumentó que "no hay que cambiar al comandante en pleno vuelo". El primer ministro también había descartado dimitir en sus apariciones públicas tras los comicios. "Tengo detractores, incluso en mi propio partido. [...] Tengo que demostrarles que están equivocados. Y lo haré", dijo el lunes en una rueda de prensa en la que anunció el camino a seguir tras el batacazo electoral.

El lunes también se produjeron varias dimisiones de asesores ministeriales, como la del asesor del Ministerio de Salud Joe Morris, o la del secretario privado de la ministra de Medio Ambiente, que alegaron no "confiar" en Starmer. También las ministras de Exteriores e Interior, Yvette Cooper y Shabana Mahmood, pidieron a Starmer una transición ordenada para salir el poder, según medios como The Guardian.

Evitar el "caos" que provocaron los tories

Starmer llegó a Downing Street hace apenas dos años, pero su continuidad en el cargo llevaba meses cuestionada y los comicios de la semana pasada fueron interpretados como una suerte de examen que el primer ministro no superó. Muy lejos de la contundente victoria cosechada en las elecciones generales de 2024, el laborismo perdió cerca de 1.500 escaños en las elecciones locales de Inglaterra y pasó a ser tercera fuerza política en Gales, un histórico feudo laborista.

Para justificar su permanencia, Starmer aludió el lunes al constante cambio de líderes del Partido Conservador en los últimos años y dijo "asumir la responsabilidad" de no marcharse. Con cuatro primeros ministros en apenas cinco años, el primer ministro acusa a los 'tories' de conducir a un "caos que causó un daño duradero" en el Reino Unido. "Los laboristas no le haremos eso al país", dijo el jefe del Gobierno.

Ese día, Starmer también cargó contra el Brexit, apostó por una relación más cercana a la Unión Europea y anunció otras medidas como la nacionalización de British Steel, la mayor siderúrgica de las que sobreviven en Reino Unido. Sin embargo, su discurso no sirvió para aplacar la rebelión que se organizaba en las filas de su formación.

El primer ministro laborista llegó al poder con el principal reto de atajar la crisis del coste de vida en el Reino, pero en los dos años de Gobierno no apoyan su gestión y el líder laborista ha visto caer su popularidad. Según la última encuesta de YouGov, el 70% de los encuestados valoran su trabajo al frente del Ejecutivo como "mala".