Centenares de camiones han bloqueado desde el pasado viernes algunas vías principales del sur de Italia, incluidos accesos a puertos o refinerías. El motivo, no pueden más con el precio del gasóleo, disparado desde el cierre del estrecho de Ormuz, lo que ha provocado que las gasolineras se queden sin combustible, problemas para repostar en los aeropuertos y austeridad en los supermercados.
A los transportistas se han unido los agricultores y en un intento de control, la policía ha empezado a identificar y disolver piquetes. Pero no ha funcionado. El siguiente paso ha sido el decreto ley de este jueves, desbloqueando 550 millones de euros de ayuda al sector.
Fotografía: Alessandro Garofalo / LaPresse