El litro de gasolina ya supera los 2 euros en muchos surtidores de España y todo indica que va a seguir subiendo
- Los expertos no atisban una bajada en el corto plazo y advierten de que el frío puede empujar aún más los precios
- El Gobierno estudia si prorroga las ayudas para contener los precios de los combustibles
Los combustibles están disparados por la guerra de Irán y por el hecho de que Rusia haya recortado sus exportaciones. El litro de gasolina, aunque el precio medio oficial fuese este martes, último registro disponible, de 1,899, ya supera los dos euros en muchos surtidores de España. El de diésel, a una media de 1,881, tampoco se queda atrás y ya sobrepasa al que tenía antes de que se volviese a aplicar el descuento de 20 céntimos. Y todo hace indicar que de aquí a medio plazo nada va a cambiar, de hecho, los expertos apuntan a que los precios seguirán escalando.
"El principal factor, y te diría que prácticamente el único que incide en la subida de precios, es la escasez. Que haya una parte importante de petróleo parado en el Estrecho de Ormuz hace que haya menos cantidad de combustible en circulación o comercializable", explica Albert Guivernau, investigador de OBS Business School y director de la Fundación Civismo.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE), en su último informe, publicado la semana pasada, advirtió de que el suministro de crudo a través de Ormuz no se recuperará hasta 2027 y rebajó sus previsiones sobre la demanda. La producción mundial de petróleo cayó en 1,6 millones de barriles diarios en agosto, hasta los 100,1, porque dejaron de distribuirse al día 10 millones de barriles por el aumento de la inseguridad en el Golfo Pérsico, según el organismo.
A estas cifras se suma el hecho de que Rusia está limitando sus exportaciones de gasóleo por los ataques sufridos en sus plantas de refinamiento en el marco de la guerra con Ucrania, las sanciones impuestas contra el país y porque ha decidido limitar sus ventas.
Todos estos factores disparan las dudas sobre qué pasará en el corto plazo y provocan que las empresas productoras suban el precio "para hacer frente a incertidumbres futuras", señala el profesor de la OBS Business School. Por eso, lo "más seguro" es que el barril de petróleo, y los productos derivados de este, siga subiendo. "Entre otras cosas, porque se acerca el invierno y una parte de la calefacción aún funciona con combustibles fósiles", recuerda Guivernau.
"Todo depende de cómo se desenvuelva el panorama geopolítico. Si [la inestabilidad] sigue avanzando, podemos tener problemas gordos, y no solo de precio, en algún momento incluso de suministro", apunta Víctor García Nebreda, secretario general de AEVECAR (Agrupación Española de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles), que pone el foco en el cuello de botella que se está produciendo en los productos refinados, especialmente en el diésel.
Es uno de los problemas sobre los que también advertía la AIE en su informe. Si los precios del petróleo han subido un 45% desde antes de la guerra en Irán, el diésel, que representa el 30% de la demanda mundial, ha crecido mucho más. Los precios del gasóleo en Estados Unidos se han disparado un 94%, hasta superar los 200 dólares por barril a principios de septiembre, con Europa y Asia muy cerca, según la Agencia.
¿Qué va a pasar con las ayudas del Gobierno?
Aunque la diferencia entre el litro de gasolina (1,899) y el del diésel (1,881) no es significativa, hay que tener en cuenta que el segundo cuenta actualmente con una rebaja de 20 céntimos, frente a los 5 de descuento de la primera por las ayudas del Gobierno para paliar la carestía de los carburantes. El motivo de la diferencia es que en julio el precio interanual del diésel subió más de un 15%, por lo que de forma automática se aplicó la rebaja de 20 céntimos, mientras que la gasolina no se encareció tanto.
No obstante, con los precios actuales, la gasolina tendría que bonificarse también con una rebaja de 20 céntimos en octubre, señala García Nebreda. Pero todo dependerá de si el Gobierno decide prorrogar las ayudas, vigentes hasta el 30 de septiembre. La semana pasada, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, avanzó que el Ejecutivo estudiará la evolución de los precios y que no dejará "de acompañar y apoyar a las familias". La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, fue más allá y aseguró que se mantendrán todas aquellas medidas que sean necesarias.
Aunque con matices, García Nebreda y Guivernau coinciden en que el Ejecutivo debería mantener o articular nuevas ayudas. "En cuanto a la gasolina profesional, sin duda alguna. La gasolina profesional repercute directamente en la subida de precios de otros productos porque en España el 90% de los bienes se transporta por carretera", defiende el secretario general de AEVECAR. García Nobreda apuesta incluso por una rebaja del IVA y sostiene que también se tendrían que mantener en el grado máximo las ayudas a particulares. "No parece que el panorama vaya a cambiar mucho de aquí a finales de año y va a ser un alivio para mucha gente", subraya.
Guivernau, por su parte, señala que quizás los descuentos lineales no tengan mucho sentido y sería mejor reducir el precio base para evitar que una espiral de subida de precios acabe diluyendo las rebajas. "Un descuento o una ayuda proporcional al precio base del producto sería más fácil de aplicar, más entendible y se podría convertir en algo más estructural", aclara el experto.