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El arcoíris que pinta el cielo de Beirut no esconde el humo que dejan las bombas. Tampoco el paisaje de destrucción. Al menos 14 personas han muerto en los últimos ataques contra varias localidades de Líbano. Cuatro de ellas, menores de edad. Israel dice haber destruido posiciones de Hizbulá en el sur del país y en la capital. Allí ha ordenado una nueva evacuación en siete suburbios.

Además, el Ejército israelí difunde estas imágenes. Dice haber bombardeado un depósito de drones en el oeste de Irán, donde centra ahora su ofensiva. Hizbulá y Teherán también han vuelto a golpear Israel con cohetes, drones y misiles. La mayoría han sido interceptados por las defensas antiaéreas. Los que no han dejado dos heridos leves y daños materiales.

Y en el resto de la región, Irán continúa bombardeando objetivos estadounidenses. En Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, han afectado una zona residencial. La Guardia Revolucionaria Iraní va más allá de estos ataques y amenaza con matar a Benjamin Netanyahu.

Sobre el nuevo líder supremo, Teherán asegura que no hay ningún problema. Desmiente a EE.UU., que afirma que está herido, y sigue desafiando a Washington con su principal baza: el estrecho de Ormuz. Aquí es donde Trump está enfocando la batalla. Ha pedido a varios países que envíen buques de guerra para asegurar el paso. Japón y Corea del Sur están considerando aceptar la propuesta. Reino Unido asegura que también estudia opciones para reabrir el estrecho.

La isla de Jark es la joya de la corona iraní. El mismo Trump ha apodado así a la isla, la principal terminal petrolera del país. EE.UU. ha bombardeado más de 90 objetivos en represalia por el cierre del estrecho de Ormuz. Pero solo posiciones militares. Ha salvado la infraestructura petrolera por "decencia", ha dicho Trump.

Por esta isla pasa el 90% de las exportaciones de crudo iraní. Si las instalaciones sufriesen daños, sería un varapalo para la economía de Teherán, pero también para el suministro energético global. Trump amenaza con atacarlas si continúa el bloqueo de Ormuz y, por el momento, Irán no cede. Solo ha hecho una excepción: los buques indios y chinos sí podrán cruzarlo.

Teherán ha respondido al bombardeo de Jark golpeando una importante instalación petrolera de Emiratos Árabes Unidos. Concretamente, en el puerto de Fuyaira, una ciudad estratégica para el comercio de crudo.

La Guardia Revolucionaria Iraní sigue atacando bases estadounidenses en el golfo y además ha lanzado drones sobre sucursales bancarias tanto en Dubái como en Manama, Baréin.

Foto: Phil Noble/REUTERS — Un B-52 de la Fuerza Aérea estadounidense

Estados Unidos ataca la isla iraní de Jark. Irán responde atacando estructuras petroleras en la región y ataca la embajada de EE.UU. en Bagdad. Nueva oleada de ataques israelíes en Líbano.

En el decimoquinto día de guerra en Irán, la confrontación ha subido un escalón más, con el ataque de Estados Unidos a la pequeña isla de Jark, hasta ahora intocable. Se trata de la joya de la corona de Irán, ubicada a unos 500 kilómetros del estrecho de Ormuz y a 28 de la costa iraní. Por allí pasa el 90% del petróleo que exporta el país. De momento, ha bombardeado objetivos militares, unos 90; Irán ya ha respondido, concretamente a un puerto con una de las mayores infraestructuras petroleras de Oriente Próximo y en la que Estados Unidos tiene grandes intereses.

Foto: EFE / Abedin Taherkenareh

Empresas estadounidenses construyeron aquí gigantescas instalaciones petroleras cuando el régimen de Teherán era un aliado de Washington. ¿Y qué tiene de especial este pequeño territorio? Que es la gran terminal logística para el transporte de crudo de Irán. El combustible llega a la isla por oleoductos. Y su fondo marino es tan profundo que permite a los buques acercarse y cargar petroleo con mayor facilidad.

FOTO: EUROPEAN SPACE AGENCY / AFP

Estados Unidos ha bombardeado objetivos militares en la isla iraní de Jark, punto clave para las exportaciones de petróleo del país. El presidente estadounidense, Donald Trump, asegura que se han destruido los objetivos militares y que la infraestructura petrolera no ha sido atacada.Trump advierte de que Washington reconsiderará esa decisión si Irán interfiere en el paso de buques por el estrecho de Ormuz.

Desde Teherán nos acaba de llegar la crónica de urgencia de la enviada especial de Radio Television Española, Silvia Guerra.

FOTO: EFE/hossein/ Tasnim News

Irán ha ampliado el campo de batalla para multiplicarle los frentes a Estados Unidos e Israel. Ataques a objetivos estadounidenses en los países del Golfo, misiles iraníes que cruzan a Turquía y por si fuera poco, se abre otro escenario: Irak. Allí han muerto seis soldados estadounidenses y uno francés. Aunque el foco más activo y más sangriento lo mantiene Israel sobre Líbano.

FOTOGRAFÍA: AP Photo/Ohad Zwigenberg

Los argumentos del presidente de Donald Trump para justificar el ataque contra Irán han ido dando bandazos desde el inicio de la ofensiva. Primero habló de una amenaza inminente y de la necesidad de actuar preventivamente; después, el objetivo pasó a ser debilitar el programa nuclear iraní y, más tarde, favorecer un cambio de régimen en Teherán. Las distintas explicaciones han ido cambiando según avanzaba el conflicto, alimentando la sensación de que la Casa Blanca improvisa su relato a posteriori.

Mientras tanto, el Gobierno estadounidense intenta transmitir la idea de que todo está bajo control. Sus portavoces insisten en que la ofensiva será breve y que terminará cuando Irán quede en posición de “rendición completa e incondicional”, aunque también ha ofrecido mensajes contradictorios sobre los objetivos y la duración de la guerra.

En ese contexto, el vicepresidente J. D. Vance ha evitado aclarar si desaconsejó o no los ataques antes de que se pusieran en marcha, una cuestión que sigue sin respuesta clara. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha redoblado la presión sobre Teherán ofreciendo elevadas recompensas a quien aporte información sobre el paradero o las actividades de altos cargos iraníes, una señal de que, pese al discurso oficial de normalidad, la tensión sigue escalando.

FOTOGRAFÍA: K. NISHIMURA / GETTY / AFP