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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, inicia este martes una visita de dos días a China, donde tiene previsto reunirse con su homólogo Xi Jinping, en un viaje sobre el que Moscú tiene "serias expectativas".

Se trata de la 25ª visita de Putin a China y se produce tras el viaje de la semana pasada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo que confirma la hegemonía de Pekín en la escena internacional.

Foto: EFE/EPA/JESSICA LEE

Por el Indopacífico pasa más de la mitad del comercio marítimo mundial. Conecta dos océanos y comprende parte de África, Asia y Oceanía. Es una región con industrias clave para el desarrollo tecnológico. EE.UU. y China llevan años disputándose su control.

La coacción económica o las presiones diplomáticas también son armas en este conflicto. Lo vemos en Taiwán. China la reclama pero depende militarmente de EE.UU. La isla es la línea roja de China. Xi Jinping se lo ha recordado a Trump en la última cumbre. Y ahora el estadounidense valora si seguir apoyándoles.

La superioridad militar de Washington y su influencia global aún le permiten marcar las reglas del juego. Pero Pekín recorta distancias y condiciona cada vez más el tablero.

Foto: White House Press Office/Europa Press — Donald Trump y Xi Jinping

Trump evita concretar si aprobará el último paquete milmillonario de venta de armas a Taiwán, anunciado en diciembre. La situación de la isla autogobernada, reivindicada por Pekín y apoyada por Washington, ha sido uno de los puntos espinosos de su reunión con Xi Jinping.

FOTO: White House Press Office / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto

Xi Jinping ha sabido hablarle a Donald Trump en el único lenguaje que, según el académico Philippe Sands, parece entender: el de la fuerza. “Es un toma y daca. Me atacas, te respondo”, resume el jurista británico sobre la lógica que ha marcado la relación entre Pekín y Washington.

Pero, además, China ha sabido ocupar parte del vacío que deja Estados Unidos como garante de un orden internacional basado en normas. Un mensaje especialmente eficaz ante muchos países del Sur Global: “China puede decir: yo no secuestro presidentes, no invado otros países, no cierro pasos marítimos”. Sea oportunista o no, añade Sands, ese discurso resulta poderoso para muchos Estados pequeños.

Philippe Sands habla desde la experiencia. Académico, abogado curtido en tribunales internacionales y autor de media docena de libros, lleva décadas observando cómo se erosiona el orden jurídico global. Hace ya veinte años, cuando todavía se buscaba un paraguas legal para justificar invasiones, advertía de que el mundo avanzaba hacia un escenario cada vez más “sin ley”.

Ahora, cuando, a su juicio, muchos líderes ni siquiera se molestan en buscar legitimidad jurídica, no oculta su inquietud por la deriva internacional: “Nos estamos precipitando hacia el desastre, con dirigentes empeñados en sembrar caos y destrucción”.

Para Sands, el derecho internacional sigue siendo el único lenguaje compartido y el hilo conductor de toda su obra. La última entrelaza las vidas del criminal nazi Walter Rauff y del dictador chileno Augusto Pinochet.

La detención de Pinochet en Londres, sostiene, marcó un antes y un después en la lucha contra la impunidad internacional. ¿Puede hoy Benjamin Netanyahu viajar libremente? ¿Y Vladimir Putin? La respuesta, dice, es no del todo: ambos han visto limitados sus desplazamientos internacionales por el riesgo jurídico y diplomático. Y, en parte, por un precedente que cambió las reglas del juego: Pinochet.

Foto: AFP

El presidente norteamericano, Donald Trump, ya está rumbo a EE.UU. después de su visita oficial de dos días a China en la que se han producido menos avances de lo esperado, pero que sí ha servido para calmar los ánimos de una tensa relación bilateral y establecer las bases de una nueva relación estratégica.

En esta segunda jornada, Trump ha visitado junto a Xi Jinping el Zhongnanhai, el recinto infranqueable de un millón de metros cuadrados, que alberga a la cúpula del Partido Comunista y del Gobierno chino. Para romper el hielo, Xi Jinping ha guiado a su homólogo estadounidense por el jardín imperial Jinggu y presumido de uno de los hermosos legados de China: sus árboles centenarios.

Zhongnanhai es un lugar exclusivo, Trump lo sabía y ha hecho esfuerzos por valorar la invitación a un lugar solo visitado por su predecesor, Barack Obama. Como última parada entre ambos líderes, un té ofrecido por el líder chino, el momento en el que ambos ha hecho balance de una visita también marcada por la cuestión de Taiwan. "Hemos establecido una nueva relación entre los dos países, constructiva, estratégica y estable", ha concluido Xi. "Ha sido una visita increíble. Hemos hecho algunos acuerdos comerciales fantásticos", se felicitaba el norteamericano, quien ha asegurado que, de momento, China se ha comprometido a comprar aviones Boeing, petróleo y soja a Estados Unidos.

Foto: AP

Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, se han reunido este viernes por segundo y último día en el marco de la visita oficial del estadounidense a Pekín.

Ambos han hablado de relaciones bilaterales, Irán, economía y Taiwán, pero Trump vuelve a su país sin acuerdos claros.

Evan Vucci/Pool Photo via AP

Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, se han reunido este viernes por segundo día consecutivo, en el marco de la visita oficial del estadounidense a Pekín. Si el jueves las conversaciones estuvieron dedicadas a la relación bilateral, la economía y Taiwán, en esta ocasión se han centrado en la guerra de Irán.

"Tenemos una opinión muy similar sobre Irán - ha declarado Trump - Queremos que se acabe y no queremos que tengan un arma nuclear y queremos que el estrecho de Ormuz se abra". En una entrevista el jueves con la cadena Fox, Trump ha asegurado también que Xi se ha comprometido a no enviar equipo militar a Teherán y que "le encantaría ayudar" a resolver el conflicto.

Xi no ha hecho declaraciones, pero su Ministerio de Exteriores ha mostrado en un comunicado el malestar de China por la guerra. "Esta guerra, que no debería haber ocurrido, y no hay ninguna necesidad de que continúe", ha indicado Exteriores.

China ha pedido reabrir Ormuz cuanto antes y que no se cierre la puerta al diálogo. Pekín defiende que las partes deben consolidar la actual "tendencia de distensión" y mantener la vía de una solución política.

Foto: Evan Vucci / POOL / AFP

El diplomático Rafael Dezcallar fue seis años embajador de España en China. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acababa de pasar por allí. Mucho ha cambiado desde entonces.

"China ha apostado por el desarrollo tecnológico y ha alcanzado niveles en ciertos sectores muy impresionantes. Aunque hay otros como los semiconductores o la inteligencia artificial en que Estados Unidos todavía está por delante en investigación de punta", ha apuntado Dezcallar.

Foto: EFE/ Maxim Shemetov 

En su segunda visita oficial, el presidente norteamericano, Donald Trump, le ha dicho dice a su homólogo chino, Xi Jinping, que es "un gran honor estar con él" y le ha agradecido el recibimiento que le ha brindado en Pekín. En el banquete celebrado en el Palacio del Pueblo, le ha invitado a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre.

Por su parte, Xi Jinping, ha insistido en que las dos potencias deben ser socios y no rivales a pesar de que es una relación marcada históricamente por la tensión y la desconfianza. No obstante, ambos líderes han coincidido en hablar de una visita histórica y de que es la relación bilateral más importante del mundo. Además, Trump ha dicho que su relación va a ser mejor que nunca algo que, por oro lado, a los chinos les cuesta creer después de que Trump aumentara los aranceles a China inmediatamente después de su última visita al país, siendo presidente en su primer mandato.

Los mandatarios también han hablado de Irán, Ucrania y Taiwán, la gran línea roja de Pekín, que Xi ha dejado muy clara a Trump: es el asunto más importante entre China y Estados Unidos y si se maneja mal podría llevar a un choque entre los dos países e incluso derivar en un conflicto. Un aviso para que Washington deje de vender armas a la isla que China pretende anexionarse en un futuro.

Foto: AP Photo/Mark Schiefelbein

La jornada inaugural del viaje de Donald Trump a China y su reunión de dos horas y cuarto con Xi Jinping dejan una primera impresión de esta cumbre histórica: China halaga al republicano para relajar las relaciones bilaterales y hacer negocios, pero sin olvidar el centro de sus preocupaciones, que es Taiwán.

Foto: EFE/EPA/RITCHIE B. TONGO

Jesús A. Núñez, codirector del IECAH, ha explicado en La Hora de La 1 de TVE que es aún pronto para valorar la histórica cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping. "Hay que esperar al final, de momento vemos gestos" entre rivales "estratégicos", ha explicado Núñez. "Lo primero es que es Trump quien visita Pekín, ya lo hizo en su primera presidencia, mientras que Xi no ha ido a EE.UU. Así que el que va a pedir, y esa palabra tiene una carga enorme, es Trump a Xi". "Lo que ha enviado Washington es una delegación de comerciantes, consejeros delegados de las principales empresas, con un intento claro de hacer negocios", apostilla.

Núñez destaca también que Xi no ha recibido a su homólogo al pie del avión (en su lugar lo ha hecho el vicepresidente chino), al contrario que cuando fue Kim Jong-un quien visitó China. Xi "está jugando con ventaja en esta dinámica de rivalidad", considera Núñez.

Entre las cartas que tiene Pekín para influir en Washington, está la relación con Irán. "Trump va a buscar algún acuerdo para que China use su influencia y desbloquee la situación actual", pero "no es fácil imaginar que China vaya a utilizar esa influencia en beneficio de Washington, y si lo hace será a cambio de algo", añade Núñez. Sin embargo, ese "algo" no será Taiwán. "Para Pekín de manera sostenida, lo ha dicho Xi desde hace una década, Taiwán no es negociable".

Foto: Trump, recibido por el vicepresidente chino Han Zheng a su llegada a Pekín. AP Photo/Mark Schiefelbein

La esperada cumbre entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, ha arrancado este jueves con una reunión de dos horas y cuarto entre ambos junto con las delegaciones de ambos países. Además de un intercambio de buenas palabras, sobre la mesa ha estado la cuestión de Taiwán, en la que Xi ha endurecido el tono para advertir a su invitado de que si gestiona mal las relaciones con la isla podría provocar un "conflicto".

Foto: Kenny HOLSTON / POOL / AFP