Gestos de distensión, perspectivas económicas y advertencia sobre Taiwán: qué deja el primer encuentro Xi-Trump
- Xi multiplica los gestos de halago a su invitado y recibe a la delegación empresarial
- China busca un acercamiento con Trump sobre Taiwán a cambio de acuerdos económicos
La jornada inaugural del viaje de Donald Trump a China y su reunión de dos horas y cuarto con Xi Jinping dejan una primera impresión de esta cumbre histórica: China halaga al republicano para relajar las relaciones bilaterales y hacer negocios, pero sin olvidar el centro de sus preocupaciones, que es Taiwán.
Ni los aranceles, ni la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán o el ataque a Venezuela, ambos aliados de China, suponen para Xi un obstáculo insalvable para estrechar vínculos comerciales y cimentar una relación estable. En cambio, ha pedido a su invitado "prudencia" y le ha advertido de que "gestionar mal" la situación de la isla, que China considera parte integral de su territorio, pueden llevar al "conflicto". El interés de China es impedir la venta de armas de EE.UU. a Taiwán, o incluso un cambio de postura de Washington con una declaración contraria a la independencia de la isla.
"El mayor interés de EE.UU. es llegar a acuerdos comerciales, aunque más allá Trump va a establecer las bases de la relación para la próxima década", explica a RTVE Noticias Águeda Parra, analista del entorno geopolítico y tecnológico en el gigante asiático. "China es consciente, y su principal interés es Taiwán".
Rafael Martín, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia de Comillas, coincide en que "China estaría interesada en llegar a un acuerdo económico a cambio de una postura más acorde con Pekín en el tema de Taiwán, que es lo que le interesa a Xi".
Gestos para la distensión
Aún es pronto para hablar de resultados de la cumbre, pero en esta primera jornada hemos podido observar los gestos. Alfombra roja, parada militar y 300 niños cantando y ondeando banderas de ambos países. La recepción a Trump es señal de que China quiere halagar a su invitado y considera que esta visita tiene una importante carga estratégica.
Xi no ha recibido a su homólogo en el aeropuerto. Varios medios internacionales han interpretado esto como un sutil mensaje político. Pero lo cierto es que no es inhabitual: el protocolo chino establece que el presidente no recibe a los mandatarios a pie de pista. En su lugar lo ha hecho el vicepresidente, Han Zheng, y otros altos cargos del Ministerio de Exteriores, lo que supone de hecho una de representación de mayor nivel que en el anterior viaje de Trump, en 2017.
A continuación estaba prevista una apretada agenda bilateral, con más eventos que en otras visitas oficiales, en los que Xi y Trump van a estar siempre juntos.
"Veo mucha predisposición, tanto por los comentarios previos que se han hecho como por los gestos a la hora de recibirle —opina Águeda Parra—. Intentan bajar la tensión y la temperatura del escenario en que se mueve la rivalidad, y buscar la estabilidad, no sólo en beneficio de ambos, sino extensible a toda la economía mundial".
Una visita empresarial para Trump
Un segundo gesto destacable ha sido la recepción de Xi a los empresarios que acompañan a Trump, directivos de empresas como Tesla (Elon Musk) o Nvidia (Jensen Huang), además de la petrolera Exxon o la aeronáutica Boeing. El presidente chino les ha prometido que las puertas del mercado chino se abrirán más.
Para Rafael Martín, la participación de esta delegación de directivos es "llamativa". "Evidentemente, el planteamiento de la visita es empresarial, y así lo ha entendido China", ha declarado en Radio 5. "La mayoría de los componentes se producen en China, ahí va el núcleo de la negociación de Trump", ha añadido.
"Es Trump quien visita Pekín, ya lo hizo en su primera presidencia, mientras que Xi no ha ido a EE.UU. Así que el que va a pedir, y esa palabra tiene una carga enorme, es Trump a Xi", considera Jesús A. Núñez, codirector del IECAH, en La Hora de La 1 de TVE. "Lo que ha enviado Washington es una delegación de comerciantes, consejeros delegados de las principales empresas, con un intento claro de hacer negocios", apostilla.
Trump llega a esta cumbre más débil que Xi. El republicano tuvo que ceder en su guerra arancelaria contra China, que dejó en evidencia además que la industria tecnológica de EE.UU. depende de las tierras raras chinas; la guerra de Irán se han enfangado en una situación incierta; y el aumento del precio del petróleo ha desencadenado un aumento de la inflación. Trump necesita algún éxito para vender en casa de cara a las elecciones de medio mandato en noviembre. Algún gran acuerdo para vender más aviones, soja o ternera, o la fabricación de componentes en EE.UU. podría cumplir esa función.
"La relación comercial cayó a consecuencia de los aranceles", recuerda Águeda Parra. La analista recuerda además que China está poniendo en marcha una nueva política económica, acompañada de cambios legislativos, para ligar las cadenas de suministro a la seguridad nacional, lo que supone crear unas "nuevas reglas de juego".
Taiwán, la cuestión central para Xi
La reunión de dos horas y cuarto entre Trump y Xi ha estado plagada de buenas palabras, parabienes y vaticinios de prosperidad futura. Xi sólo ha endurecido un poco el tono para recordar que el tema de Taiwán es un asunto sensible que puede hacer descarrilar la relación bilateral.
Al Gobierno taiwanés no le ha pasado desapercibida la mención, y ha salido al paso afirmando que las amenazas militares de China son la "única fuente de inestabilidad".
"Para Pekín de manera sostenida, lo ha dicho Xi desde hace una década, Taiwán no es negociable", ha subrayado en TVE Jesús Núñez.
"El principal interés de China es Taiwán", confirma Águeda Parra, y Xi puede pensar que Trump está en disposición de hacer concesiones. "Lo que Xi intenta es obtener de Trump una posición más cercana a China que al posicionamiento de EE.UU. en las últimas décadas. Que diga que no apoya la independencia de Taiwán. Eso sería un éxito más allá de los acuerdos comerciales", explica la analista.
Rafael Martín ha recordado que el presidente chino ya dijo ante la antigua cúpula militar que no descartaba alguna acción, posiblemente incluso militar, para reintegrar la isla. "Pero para eso necesitan la connivencia de EE.UU. —ha puntualizado— Trump se lo pone fácil porque su planteamiento es más económico que geopolítico en la zona".
Otro asunto internacional, con implicaciones a la vez económicas y geopolíticas, del que ambos han hablado es la situación en Oriente Medio. Pero, de momento, lo único que ha trascendido tras la primera reunión es que ambos países coinciden en la importancia de mantener abierto el estrecho de Ormuz.