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Maryam Harandi es activista iraní y directora de cine. Reside en España y recientemente ha presentado el documental La Palmera: "Para mí La Palmera es una invitación a mirar el dolor ajeno. Es no mirar hacia lo más exótico sino también a la vida humana, incluso a la vida de un árbol. Cuando nos miramos hacia el dolor me pregunto cuánto vale hoy la vida de una persona", explica en Mediodía RNE, desde los estudios de RNE en Gijón.

"Cuando hablamos de guerra no podemos hablar solo de Estados Unidos. Muchas veces se nos olvida el tipo de regímenes están el poder en países como Irán, Yemen o Siria [...] Son gobiernos profundamente sangrientos y todos persiguen lo mismo, que es el poder", afirma Harandi. "Mientras ellos discuten sobre poder nuclear, los pueblos llevamos manifestándonos durante décadas por la igualdad, libertad de expresión, por la democracia, termina con el apartheid de género y por vivir sin miedo. Nuestros mundos son completamente distintos al de quienes toman las decisiones", añade la cineasta.

Harandi denuncia que en Irán hay filas de manifestantes que están esperando sus ejecuciones e incluso sus familias están amenazadas: "La gente está esperando ayuda internacional. Llevamos medio siglo saliendo a protestar [...] Aquí estamos hablando de resistencia. Para mí ahora mismo la esperanza que hay la quiero enfocar hacia el pueblo. Estamos viendo otra vez protestas en las universidades, que en los entierros de los asesinados la gente está protestando. Para mí eso es la esperanza porque el miedo no ha podido con ellos". Entrevista completa en RNE Audio.

Mientras negocian, Estados Unidos presiona con su mayor despliegue militar en Oriente Próximo desde la invasión de Irak, en 2003. En este mapa se ve la movilización de aeronaves y barcos en puntos estratégicos de la región.

Buques de guerra como portaaviones —el Abraham Lincoln ya está en el mar Arábigo— y su joya de la corona, el Gerald Ford, van en camino. Ya están listos los aviones cisterna, esenciales para atacar. Aviones de combate, incluidos los modernos cazas F-35, difícilmente detectables y capaces de atacar objetivos protegidos. Sobre todo por aire, la superioridad militar de Washington es clara: las aeronaves del régimen iraní son todas anteriores al año 79, aunque Irán cuenta con un arsenal de drones.

Los ayatolás difunden ejercicios navales en el Golfo de Omán junto a aliados como Rusia y durante las maniobras de la Guardia Revolucionaria, han cortado parcialmente el estrecho de Ormuz, por aquí pasa 20% del petróleo que se transporta por mar en el mundo.

Públicamente, Jameneí no cede, aunque está más cuestionado que nunca internamente, tras la masacre de manifestantes en enero. Y Trump le ha dado un ultimátum: tiene 10 o 15 días máximo para llegar a un acuerdo sobre su programa nuclear. Estados Unidos ha reforzado los sistemas antimisiles en sus bases cercanas para, en caso de atacar a Irán, protegerse de las represalias.

Foto: U.S. Navy/Mass Communication Specialist Seaman Daniel Kimmelman

Ismat vuelve a Gaza para buscar a su hijo desaparecido. Ha hecho el camino inverso al de la supervivencia. Nosotros hemos hablado con ella y esta es su historia: tras dos años en Egipto acompañando a su otra hija herida, esta madre ha decidido cruzar el paso de Ráfah para buscar a su hijo Mahmud, de 17 años.

La ONU estima que hay más de 10.000 personas desaparecidas en Gaza. Ismat se ha encontrado con un escenario apocalíptico. Según la ONU, el 92 % de las casas han sido dañadas o destruidas. Solo funcionan parcialmente el 15 % de los hospitales y casi no hay maquinaria pesada para remover el hormigón. Más de 60 millones de toneladas de escombros sepultan la Franja.

Ebbaba Hameida (RTVE Noticias) / Adrían Álvarez (Video Digital).

Hablamos de la colonización de Cisjordania por parte de Israel y del falso alto el fuego en la Franja de Gaza. El Consejo de Paz propuesto por Trump ha contado con el rechazo de decenas de países, incluido El Vaticano. Y todo cuando Israel y EE. UU. se preparan para atacar Irán, lo que puede escalar en una guerra regional con interés mundial.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha comprometido a destinar 10.000 millones de dólares a la Junta de la Paz para la reconstrucción de la Franja de Gaza, asolada tras dos años de ofensiva militar de Israel en el enclave.

Unos 40 países, en calidad de miembros o de observadores, se han reunido este jueves en Washington para la cumbre inaugural de la Junta de Paz impulsada por Trump, el órgano concebido para pilotar la Gaza de posguerra, aunque el presidente quiere ampliar sus funciones a otros conflictos. Una intención que colisionaría directamente con el papel de las Naciones Unidas.

FOTOGRAFÍA: EFE / EPA / ALESSANDRO DI MEO

Artes marciales, acrobacias y hasta parkour. Los robots humanoides de China han asombrado al mundo esta semana. Fueron los rotundos protagonistas de la gala de Año Nuevo en la televisión del país. El gigante asiático es el líder mundial en fabricar estos humanoides.

FOTOGRAFÍA: M. SHEMETOV / REUTERS

Ganaron el Óscar el año pasado con A la sombra del ciprés, un corto minimalista sin diálogos, palabras que los iraníes Hossein Molayemi y Shirin Sohani no escatiman en su faceta de activistas. "No podíamos quedarnos callados", nos cuentan desde Los Ángeles. Enumeran los miles de muertos, amputados y detenidos, muchos condenados a muerte, que han dejado las últimas protestas. Ante la falta de respuesta, piden la ayuda de Estados Unidos. Para liderar la transición, confían en Reza Pahlavi, el hijo exiliado del último sha. Un camino en el creen que no hay que negociar con el régimen. Su misión, insiten es alzar la voz por todos los que están silenciados en Irán.

Foto: TVE

Entre ráfagas de un viento racheado, violento, Shai Carmeli-Pollak, nos cita frente al mar, en Israel. Es el mar al que quiso llegar el protagonista de su película: un niño palestino, de Cisjordania.

La suya es una historia sencilla que retrata, sin pretensiones, la falta de libertades, incluida la de movimientos.

Un sistema retorcido, resume el cineasta israelí, de discriminación, de un apartheid que el Gobierno hebreo no quiere enseñar. Mejor película del año para la Academia de Cine de Israel. Para el ministro de Cultura, un insulto al Ejército y al Estado, merecedor de un recorte de ayudas al cine todavía por concretar. Pero con un efecto inmediato: la autocensura. Los cineastas, dice, se lo pensarán dos veces antes impulsar proyectos críticos, porque se exponen a ataques y problemas de financiación.

Y luego están esas películas que son casi imposibles de ver en Israel. Hace unas semanas la policía interrumpió la proyección de una de ellas, Palestina 1936, en un centro cultural, esgrimiendo razones de orden público. No puede verse en Jerusalén, sí algunos cines de la Cisjordania ocupada, lejos de los ojos de población israelí.

Foto: TVE.

Detrás de las imágenes que marcaron una época —aquel histórico apretón de manos entre Washington y Teherán y la firma del acuerdo nuclear de 2015— se encuentra la figura de Robert Malley. El que fuera uno de los principales negociadores de aquel pacto analiza este martes, desde su actual residencia en la Universidad de Yale, las luces y sombras de una diplomacia que parece haberse quedado en pausa. Malley recuerda con nitidez la prioridad absoluta de la administración Obama: frenar el programa nuclear iraní durante el mayor tiempo posible. Las expectativas iniciales y la realidad de la mesa de negociación obligaron a un complejo ejercicio de equilibrio. Además, el exasesor de Obama cree que habrá choque militar. [Foto: EFE/ Yuval Molina Obedman]

Esta semana Steve Witkoff y Jared Kurshner tienen la agenda completa: ayer se reunieron con funcionarios rusos, ucranianos e iraníes en Ginebra y mañana, ya en Washington, asistirán a una reunión de la Junta de Paz para Gaza. Su currículum diplomático tiene una línea principal: la confianza del presidente Donald Trump. Witkoff, promotor inmobiliario, es amigo del presidente y Kushner es familia: es el marido de su hija Ivanka.

Comenzaron a rellenar el apartado de la experiencia en su historial con el alto el fuego en Gaza del pasado octubre. Un logro económico para ellos que tienen intereses multimillonarios en la región, pero un acuerdo político frágil y estancado. La Junta de Paz pretende avanzar en la transición política y en la reconstrucción de Gaza vista como un negocio, sector que sí dominan.

A pesar de las prisas de Trump por seguir pacificando el mundo, sus mediadores no han conseguido cerrar más tratos. Prometió acabar con la guerra de Ucrania en 24 horas, pero la próxima semana llegará a su cuarto año. Witkoff y Kushner se han dado de bruces con las líneas rojas de Putin y Zelensky. Y en el último frente abierto, el de Irán, parece estar más cerca un ataque de Estados Unidos que un acuerdo pacífico. Pero Trump confía en ellos para lograr uno de sus objetivos: el Nobel de la Paz. Lograrlo le pondría, por fin, al mismo nivel que al expresidente Obama.

Imagen: EFE/EPA/ALEXANDER KAZAKOV/SPUTNIK/KREMLIN POOL.

En 2017, cuando Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca, rompió el acuerdo nuclear con Irán que había negociado Obama. E impuso sanciones económicas para asfixiar al régimen de los ayatolás. Ordenó matar al general iraní más poderoso y el mundo temió una guerra. Cuando volvió al poder en 2025 intentó negociar un nuevo acuerdo con Irán. El conservador Eliot Abrams, diplomático que asesoró a Trump en su primer mandato, asegura que Trump quiere pasar a la historia con la caída de la República Islámica.

Foto: Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via REUTERS