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Las Bolsas chinas inician la semana con nuevos desplomes, que superan el 5% en Shanghái

  • Siguen las caídas de la semana pasada, cuando ese mercado perdió un 10%
  • El banco central fija un cambio de referencia del yuan más alto de lo esperado
  • Trata así de rebajar los temores de una nueva guerra de divisas

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Un pequeño inversor, delante de una de las pantallas que muestra los movimientos de las Bolsas chinas en una asesoría bursátil de la ciudad de Hangzhou, en el este del país
Un pequeño inversor, delante de una de las pantallas que muestra los movimientos de las Bolsas chinas en una asesoría bursátil de la ciudad de Hangzhou, en el este del país.

Las Bolsas chinas han iniciado la semana con nuevos desplomes, del 5,33% en el caso del índice selectivo de Shanghái y del 6,6% en el del Shenzhen. Prosiguen así las caídas de la semana pasada, que parecían haber quedado atrás el viernes, cuando los mercados del gigante asiático terminaron con subidas después de que la autoridad bursátil suspendiera el sistema de bloqueo automático de los mercados, que había obligado al cierre de dos de las primeras cuatro sesiones del año.

Este lunes, el selectivo CSI300, que agrupa los mayores valores cotizados de las Bolsas de Shanghái y Shenzhen, ha perdido un 5,03%. Las pérdidas se han contagiado también al mercado de valores de Hong Kong, que ha cerrado su sesión con un descenso del 2,76%.

Temores sobre la segunda economía mundial

Los mercados chinos están viviendo un comienzo de año bastante complicado, con un yuan que tiende a depreciarse, dos días de cierre adelantado de la actividad bursátil y débiles comportamientos de la producción industrial y los servicios, todo lo cual refuerza la sensación de que la segunda economía del planeta no acaba de estabilizarse y podría ralentizar su crecimiento más de lo previsto.

Con la sesión de este lunes se retoma la senda bajista de la semana pasada, cuando el parqué de Shanghái se dejó un 10% en medio de un clima de pánico que recordaba a lo sucedido el verano pasado y que amenaza con arrastrar de nuevo a las Bolsas internacionales, mientras se avivan la preocupación por el aumento de la morosidad en China y las dudas sobre la eficacia de las políticas aplicadas por Pekín.

Los datos económicos no ayudan a reanimar a los inversores. El último publicado, el que mide la inflación, ha alimentado el pesimismo, ya que aunque el índice subió levemente hasta quedar en un 1,6% interanual, se trata de un nivel muy bajo, síntoma de una demanda paralizada.

El banco central mantiene el pulso del yuan

En el mercado de divisas, el yuan se ha revalorizado un 0,2% -hasta cambiarse a 6,5837 yuanes por dólar-, después de que el Banco de China mantuviera un tipo de referencia más fuerte de lo esperado por los analistas, después de que, en ocho sesiones consecutivas de debilitamiento, la moneda china haya perdido un 1,5% de su valor.

Así, el banco central ha fijado en 6,5626 yuanes por dólar el cambio medio, por encima del que definió el viernes y mucho más fuerte que el tipo medio de 6,5938 yuanes con el que cerró el mercado al final de la semana pasada.

Con el mantenimiento del valor del yuan, el instituto emisor chino buscaría calmar el temor de que Pekín trata de depreciar su moneda para impulsar sus exportaciones, lo que significaría el inicio de una nueva guerra de divisas y pondría en duda el compromiso chino de liberalizar el comportamiento de su moneda y reducir sus intervenciones en los mercados.

Intervenciones de Pekín

Según los analistas, esas intervenciones fueron las que estabilizaron las Bolsas el viernes a través de sus corredoras y empresas estatales, que ya son conocidas irónicamente en círculos financieros como la "selección nacional", y a las que pidió una vez más comprar acciones para aupar al mercado.

No está claro si esa intervención se produjo este lunes, aunque en el mercado se da por hecho que tendrá lugar si las cosas vuelven a complicarse. "La selección aparecerá otra vez esta semana si hay nuevos desplomes, pero esas intervenciones sólo distorsionarán el mercado aún más", ha vaticinado Jeffrey Chan Lap-tak, socio de la firma de inversiones hongkonesa Oriental Patron Financial, al diario independiente South China Morning Post.

Para bastantes analistas, la intervención de Pekín sólo está postergando la inevitable corrección que deben sufrir las Bolsas chinas para arreglar los efectos de la gran burbuja bursátil formada entre la segunda mitad de 2014 y la primera de 2015, una larga racha alcista que disparó las inversiones y el endeudamiento.

Cuando la burbuja pinchó el verano pasado, el Gobierno chino puso en marcha una batería de medidas de intervención directa e indirecta, como las limitaciones de vender acciones, para tratar de frenar la sangría.