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Grecia confirma que no pagará al FMI este martes salvo que logre una solución de último minuto

  • Varufakis confirma que no abonarán los 1.500 millones de euros pendientes
  • Incertidumbre sobre el proceso que sigue a un impago al Fondo
  • También termina la prórroga del rescate concedida en febrero
  • Con el fin del programa, el BCE podría cerrar la vía de liquidez a la banca griega

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¿Qué ocurrirá tras el impago de Grecia?

Grecia no devolverá al Fondo Monetario Internacional (FMI) 1.500 millones de euros -una parte de los préstamos del organismo al país que vencen este martes-, salvo que se encuentre una solución de último minuto que permita a Atenas hacer frente a este pago y evitar convertirse en el primer país desarrollado que impaga al FMI en toda su historia. Este compromiso de pago coincide con la fecha fijada para terminar el rescate de Grecia, que sin una nueva prórroga, quedaría fuera de cualquier marco de asistencia y dependería de sus propios medios para financiarse, en un momento en el que sus cuentas se encuentran en estado crítico.

Al combinarse el impago al Fondo y el final del rescate, el país queda al borde del abismo de la quiebra y podría verse abocado a su salida del euro, un paso que Atenas se niega a aceptar y que podría intentar bloquear mediante su recurso al Tribunal de Justicia de la UE.

El impago al FMI lo ha confirmado este martes el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis. En términos similares, la ministra adjunta de Finanzas griega, Nadia Valavani, ha explicado en la televisión pública del país que el pago todavía sería posible si Grecia lograse los 1.800 millones de euros que obtuvo de beneficio en 2014 el BCE a través de los bonos griegos.

Valavani ha asegurado que esa transferencia de beneficios del BCE no requiere un acuerdo entre las instituciones acreedoras de Grecia (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional), porque ya forma parte del programa de rescate vigente.

El último movimiento que ha hecho Grecia ha sido proponer a sus socios la firma de un acuerdo de dos años con el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) que permita cubrir "plenamente las necesidades de financiación y la reestructuración simultánea de la deuda". Una opción que se debatirá en un Eurogrupo por teleconferencia esta misma tarde.

El plazo termina a medianoche

Respecto al pago al FMI, Grecia tiene hasta las 18 horas de este martes en Washington (medianoche en Bruselas y Madrid, y una de la madrugada del miércoles en Atenas) para efectuarlo. De lo contrario, entrará en estado de mora de sus deudas con el organismo monetario internacional.

Según la ministra adjunta helena y muchos economistas, si Grecia no paga al Fondo debería iniciarse un proceso que puede durar un mes hasta que se declare el impago de manera oficial y se ponga en marcha el proceso sancionador consiguiente, que podría conducir en último término a la expulsión del país del organismo. Sin embargo, ese tramitación no parece tan clara en función de a quién se consulte.

El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, coincide con la visión griega y considera que un impago de Grecia al FMI este martes no tendría "grandes consecuencias". 

Sin embargo, varios funcionarios del FMI han advertido que las guías de procedimiento que establecen 30 días hasta que el impago se notifique oficialmente al consejo ejecutivo del organismo están obsoletas, y que la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, informará al órgano ejecutivo del Fondo el mismo día en que se confirme que Grecia no ha pagado.

Así opina también el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, quien ha advertido que el impago griego al Fondo implica que el país no podrá acceder a nuevos créditos de ese organismo.

Por otro lado, hasta ahora, las agencias de calificación habían asegurado que un impago al FMI no implicaría la entrada en quiebra del país. Sin embargo, este lunes, Standard & Poor's (S&P) rebajó la nota de Grecia desde CCC hasta CCC-, al interpretar que "la poca habilidad del Gobierno griego para llegar a un acuerdo con los acreedores es una señal de que, probablemente, incumplirá sus obligaciones de pago el día 30 de junio, incluyendo los 1.500 millones que debe al FMI", señala el comunicado de la agencia.

Así, el impago -unido al empeoramiento de la calificación de riesgo otorgada por las agencias- puede llevar a otros acreedores a no aceptar las habituales refinanciaciones de deuda y exigir el pago al vencimiento, lo que agravaría el estado crítico de las finanzas griegas.

¿Quiénes son los principales acreedores de Grecia? Alemania encabeza la lista

En la actualidad, Grecia debe casi 240.000 millones de euros a sus socios europeos (unos 144.000 millones al fondo de rescate temporal, en torno a 54.000 millones por préstamos bilaterales de Estados de la eurozona, 27.000 millones por los bonos en manos del BCE y otros bancos centrales del euro) y otros 24.000 millones al FMI, con lo que la antigua troika posee cerca del 80% del total de la deuda helena, que roza los 340.000 millones de euros.

Aparte de la deuda en manos públicas, el país heleno debe 68.260 millones de euros a bancos de todo el mundo (tanto en deuda pública y privada, como en derivados y otras garantías), según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIP) correspondientes a junio de 2014. Esa cantidad -en parte, debido a la quita que asumieron casi todos los acreedores privados en 2012- supone menos de la mitad de lo que tenía la banca internacional cuando empezó la crisis griega en 2010.

Con Grecia fuera del rescate, el BCE puede suspender la liquidez

Además de este martes, otro día crucial para la liquidez de Grecia será este miércoles, cuando el consejo de gobierno del BCE debe decidir si mantiene la liquidez de emergencia proporcionada a la banca helena desde finales de enero.

Sin esa liquidez, los bancos griegos se pararían y eso llevaría al colapso a todo el sistema de pagos del país, haciendo imposible el abono de salarios, pensiones y otras deudas, y entrando por tanto en una completa suspensión de pagos.

Entre los vencimientos pendientes sobresalen los 3.500 millones de euros que debe pagar al BCE a finales de julio, y cuyo impago puede desencadenar directamente la exclusión del euro.

Hasta ahora, el BCE ha mantenido las inyecciones de liquidez en el sistema financiero heleno para garantizar su solvencia, pero el pasado domingo decidió no elevar nuevamente el techo disponible de créditos, que se sitúa en torno a los 90.000 millones de euros, según cálculos aproximados del mercado, ya que el banco central de la eurozona no ha informado de la cuantía de las últimas subidas.

Sin embargo, una de las condiciones para mantener abierta una línea de asistencia de este tipo es que el país de las entidades a las que se concede tiene que estar dentro de un programa financiero. Y este martes, Grecia dejará cumplir esa condición, al expirar la prórroga de cuatro meses del rescate concedida el pasado febrero.

En este punto, hay que recordar que el BCE no es un banco central como la Reserva Federal de EE.UU., cuyo mandato incluye el soporte continuado de liquidez a todos los estados de la unión, incluidos los quebrados. En el caso de la entidad europea, su único mandato oficial es velar por la contención de la inflación para garantizar la estabilidad de la eurozona.

El domingo pasado, Tsipras culpó al Eurogrupo de haber provocado la congelación de liquidez decidida por el BCE al no aceptar la solicitud de Grecia de ampliar de nuevo la prórroga hasta la celebración del referéndum del próximo domingo.

Según el primer ministro griego, esta decisión del banco central obligó a su Gobierno a imponer controles a los movimientos de capital desde el lunes pasado.

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