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El BCE prohíbe a los bancos griegos comprar más deuda helena a corto plazo

  • Convierte en obligación una recomendación que les hizo a mitad de febrero
  • Ahora, las principales entidades griegas poseen 11.000 millones en letras
  • Aumenta en 1.200 millones la línea de liquidez de emergencia

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El presidente del BCE, Mario Draghi, durante una intervención en el Parlamento Europeo
El presidente del BCE, durante su intervención en el Parlamento Europeo el pasado lunes. EFE EFE/Julien Warnand

El Banco Central Europeo (BCE) ha prohibido a los cuatro mayores bancos de Grecia que compren más deuda a corto plazo de su país, según han informado fuentes cercanas a la institución a los medios anglosajones Reuters, Financial Times y The Wall Street Journal. Esta decisión supone un incremento de la presión sobre el Gobierno de Atenas: en un momento muy delicado de las negociaciones con sus socios europeos, ve cerrarse por completo la principal vía para conseguir liquidez y afrontar las obligaciones de pago que tiene en abril.

En estos momentos, las principales entidades bancarias del país poseen 11.000 millones de euros en letras del Tesoro de Grecia, después de convertirse en casi los únicos compradores de títulos en las últimas emisiones de deuda realizadas por el Estado heleno.

Además, desde hace meses, el BCE también tiene limitada a 15.000 millones de euros esa emisión de letras del Tesoro de Grecia y Atenas está a punto de alcanzar el tope marcado. La próxima subasta de deuda griega está prevista para el 14 de abril.

Los bancos griegos son los principales tenedores de deuda y, hasta ahora, no han tenido problemas en refinanciarla cuando vencía. Pero el próximo día 14, al menos un 20% de la deuda que vence está en manos de inversores internacionales que, previsiblemente, no tendrán interés en continuar con esos títulos y, tras la última decisión de Fráncfort, la banca griega tampoco podrá comprarlos.

La banca griega, sostenida por una línea de emergencia

El pasado febrero, el BCE dejó de admitir como colateral los títulos de deuda o avales emitidos por Grecia, lo que impidió a los bancos de ese país seguir obteniendo liquidez a través del programa ordinario que utilizan todas las entidades financieras de la zona euro.

Entonces, el organismo europeo justificó esa medida porque sólo puede aceptar colaterales calificados como bono basura, como los de Grecia, si el país en cuestión está dentro de un programa europeo de asistencia y, en ese momento, estaba a punto de concluir el plazo dado para el rescate griego, que finalmente se prorrogó hasta junio gracias al acuerdo del 20 de febrero.

Al cerrar esa vía ordinaria, el organismo presidido por Mario Draghi dejó la línea de emergencia denominada ELA (por sus siglas del inglés Emergency Liquidity Assistance) como única vía de liquidez para la banca helena, un camino con mayor coste que el del ordinario y sometido a un tope que es revisado semanalmente.

Precisamente, este miércoles se ha reunido el consejo de gobiermo del BCE y ha decidido elevar en 1.200 millones ese límite, hasta dejarlo en 71.000 millones.

Temor creciente a que Atenas no pueda afrontar sus pagos

Al mismo tiempo -y como consecuencia de la decisión de dejar de aceptar la deuda griega como garantía-, el banco emisor de la eurozona recomendó a los bancos helenos que dejasen de acumular deuda a corto plazo porque no iban a poderla utilizar como medio de lograr liquidez y, sin embargo, sí iba a aumentar mucho su exposición ante un eventual impago del Estado. Esa recomendación es la que ahora sería de obligado cumplimiento, según esas fuentes consultadas por esos medios.

La restricción a la compra de deuda impuesta ahora a los bancos griegos se produce en medio de una preocupación creciente por que Grecia pueda quedarse sin capacidad para afrontar los vencimientos de deuda de abril, ya que justo antes -el próximo día 9- debe devolver otros 460 millones de euros prestados por el FMI.

Así lo destacan los economistas del Deutsche Bank, que recuerdan que los ingresos tributarios del Estado griego están siendo muy inferiores a lo previsto (en torno a mil millones de euros menos) y que continúan siendo muy altas las retiradas de capital de los bancos del país, que superaron los 400 millones el pasado 18 de marzo, la mayor salida de efectivo en un día desde el acuerdo del 20 de febrero.

A los compromisos de abono de préstamos y deuda, se une el pago a finales de este mes de salarios, pensiones, sanidad y prestaciones sociales, que suman unos 2.800 millones de euros, según la web griega de estadísticas Macropolis.

Según esa misma fuente, el Gobierno griego podría recurrir a las reservas del organismo responsable de gestionar los fondos de la PAC en el país, así como a las de la empresa pública de telecomunicaciones y a Correos. El Financial Times apunta este miércoles de que también se podrían haber movilizado parte de la financiación destinada a suministros hospitalarios y fondos de reserva del Metro y el servicio de agua de Atenas, el suministrador estatal de electricidad y el Puerto del Pireo.

Rechazada la reclamación de Atenas de 1.200 millones

En su intento de conseguir fondos, el Ejecutivo griego ha reclamado al fondo europeo de rescate la devolución de 1.200 millones de euros que se transfirieron de más desde el fondo creado para recapitalizar la banca griega.

Pero su petición ha sido rechazada este miércoles por ese organismo -apoyado por el Grupo de Trabajo del Euro, es decir, por los técnicos del Eurogrupo-, al considerar que, "legalmente, no se produjo ese pago de más". Según el portavoz del fondo de rescate, "el Grupo de Trabajo del Euro decidirá cómo afrontar este asunto a su debido tiempo".

Dentro del acuerdo del 20 de febrero pasado, Grecia se comprometió a transferir desde el Mecanismo Griego de Estabilidad Financiera al Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (el fondo de rescate temporal) los fondos prestados que no se han utilizado en la recapitalización del sistema bancario.

De los 49.700 millones prestados -1.500 millones en efectivo y el resto, en bonos del fondo de rescate-, se usaron 40.000 millones, pero en lugar de devolver 9.700 millones, se actualizó el valor de los bonos y se reembolsaron 10.900 millones, de ahí que Atenas considerase que se habían devuelto 1.200 millones de más.

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