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Portugal aprueba sus cuentas para 2014 en medio de grandes protestas ciudadanas

  • Aprobados los presupuestos de forma definitiva con la mayoría conservadora
  • En el exterior del Parlamento, centenares de personas protestan por los recortes
  • Sindicalistas de la CGTP han ocupado cuatro sedes ministeriales

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El parlamento luso aprueba las cuentas de 2014 con fuertes protestas ciudadanas

El Parlamento portugués ha aprobado los Presupuestos Generales del Estado para 2014 gracias a la mayoría absoluta conservadora, mientras que la oposición de izquierdas votó en contra y los sindicatos se manifestaron en las calles.

El documento, aprobado en primera instancia a principios de mes y que fue sometido este martes a la votación definitiva, recoge más medidas de ajuste dirigidas a recortar los gastos del sector público -como el recorte del sueldo a funcionarios que cobren más de 600 euros- y mantiene la elevada carga fiscal, que ya se incrementó en 2013.

En el exterior del Parlamento cientos de personas convocadas por el mayor sindicato luso, la CGTP, se han manifestado contra estos Presupuestos, que consagran un corte en el salario y las pensiones de los trabajadores públicos, lo que ha generado una agria polémica en el país. Dentro, por segundo año consecutivo, la aprobación del texto terminó sin la tradicional ovación, ni siquiera entre los miembros de las bancadas que lo apoyaron.

Cuatro ministerios ocupados por la CGTP

Miembros del la comunista CGTP, han ocupado los ministerios de Finanzas, Economía, Sanidad y Medio Ambiente para exigir reuniones a sus responsables en protesta por los presupuestos de 2014.

Portavoces de la Confederación General de Trabajadores de Portugal (CGTP) han confirmado a EFE que dirigentes y activistas sindicales permanecen en el interior de las sedes de los cuatro ministerios en señal de protesta. Hasta el momento no se han registrado incidentes.

El texto final, que aún debe de pasar por el filtro del presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, agrava la austeridad un año más al incluir reducciones en las pensiones y en los gastos en Educación y Sanidad. Según el Gobierno luso, el objetivo de la austeridad es reducir el próximo año el déficit en más de 1,5 puntos del PIB hasta el 4 por ciento, tal y como exigen la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), acreedores internacionales por el rescate financiero a Portugal.

Por parte del Ejecutivo luso, la encargada de defender las propuestas fue la ministra de Finanzas, Maria Luís Albuquerque, que consideró que estos Presupuestos son los adecuados dado el actual contexto de "excepción" que se vive en Portugal, bajo la asistencia financiera de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) desde 2011.

El documento cumple con la exigencia del presente momento

"El documento cumple con la exigencia del presente momento, se ajusta a las restricciones financieras y asume los compromisos adquiridos por el país -con los organismos internacionales- hasta alcanzar el pleno acceso a los mercados", ha subrayado.

Albuquerque, que fue interrumpida por una veintena de personas que se encontraba entre el público con gritos de "dimisión", -una escena habitual en el Parlamento en los últimos meses-, ha insistido en que después del "esfuerzo" realizado "no es el momento de desistir".

Desde la oposición, el líder del Partido Socialista (PS), António José Seguro, ha censurado duramente los Presupuestos por estar "marcados por el empobrecimiento y la desigualdad social", además de lamentar el "ataque del Gobierno sobre todo lo que es público".

Avalado el aumento de la jornada laboral a los funcionarios

Mientras, el Tribunal Constitucional portugués ha declarado legal la norma que permite aumentar la jornada laboral de los funcionarios, lo que ha sido recibido con sorpresa por oposición y sindicatos, que esperaban su invalidación. Aunque sin consenso, la mayoría de los jueces que conforman el Alto Tribunal (siete sobre un total de trece) dieron su visto bueno a esta ley, que eleva de 35 a 40 horas la carga de trabajo semanal en la función pública a cambio del mismo salario.

El Gobierno portugués, de signo conservador, propuso esta alteración de la jornada laboral a instancias de la troika dentro del programa de ajustes que aplica desde el año 2011 como contrapartida por su rescate financiero. La norma recibió el apoyo de los partidos conservadores en el Parlamento -que juntos cuentan con mayoría absoluta- y fue sancionada por el jefe de Estado, Aníbal Cavaco Silva, el pasado mes de agosto, aunque los grupos de la oposición solicitaron la fiscalización del Constitucional.

Según los cálculos divulgados por el Gobierno del primer ministro Pedro Passos Coelho, el aumento de la jornada laboral de los funcionarios -junto a la reducción del número de trabajadores públicos por jubilación- puede generar ahorros por valor de 153 millones de euros el próximo año.

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