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Nace la libra de Bristol, un ambicioso proyecto para fomentar la economía de la ciudad inglesa

  • Se trata de una moneda de curso no legal, pero con apoyo institucional
  • Es una de las iniciativas más importantes de este tipo lanzadas en Europa

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La ciudad de Bristol, en Inglaterra, pone en circulación este miércoles una moneda complementaria a la libra esterlina para promover el comercio y la economía local; una de las iniciativas más ambiciosas de este tipo lanzadas nunca en Europa.

La libra de Bristol tendrá un valor equivalente al de la libra esterlina, y aunque no es una moneda de curso legal se podrá cambiar por esta otra en una red de oficinas bancarias y se podrán abrir cuentas con las mismas garantías que las tradicionales, las del fondo de depósitos británico. Y además la libra de Bristol servirá para pagar no solo en comercios, sino también servicios e impuestos municipales.

Este decidido apoyo de una entidad financiera y de una administración son dos importantes diferencias con otros proyectos de este tipo que han tenido una difusión relativamente pequeña.

En Bristol, donde viven medio millón de personas, casi 300 negocios se han adherido ya a este programa, aunque de momento el principal actor es el ayuntamiento --gobernado por los liberal demócratas-- que además de aceptar pagos en libras locales da a sus 17.000 empleados la opción de cobrar una parte de su nómina en esa moneda.

Para usar la libra de Bristol, el resto de personas tendrán que hacerse con ella, bien aceptándola en los comercios como devolución de sus pagos en libras esterlinas, o bien cambiándola por esa divisa en las sucursales bancarias.

Repensar el modelo

Pueden hacerlo simplemente comprando billetes impresos (de 1 a 20 libras; no habrá monedas físicas), pero tanto para comerciantes como para particulares, las ventajas son mayores si se abren cuentas corrientes: todos reciben un 5% extra del dinero que pongan ahí (con límites), y podrán usar el pago a través de mensajes de teléfono móvil.

Las empresas también podrán pagarse facturas entre sí con esta moneda; pero este dinero no irá más allá, porque la libra de Bristol solo se aceptará en Bristol. Y es que el objetivo es precisamente ese: evitar que el dinero generado en el municipio (el valor añadido) se vaya a otras partes.

"Cuando se hace una compra a una multinacional, el 80% del dinero se va de la región, mientras que si se compra a un comercio local, es al revés, se queda el 80%”, explica a la agencia France Presse Ciaran Mundy, uno de los promotores del sistema.

La misma experta espera que la moneda mueva cientos de miles de libras el primer año, y más de una decena de millones el tercer año. Son una previsiones ambiciosas teniendo en cuenta cómo otras iniciativas similares han tenido un desarrollo limitado, aunque en su lanzamiento suelen tener más éxito. Y en este caso, parece que llega en un momento ideal, en una crisis económica causada por los excesos financieros y en un país que ha entrado en recesión, lo que puede hacer que más gente se cuestione el modelo, el fin último de los inspiradores de estas iniciativas.

> Más información en la entrevista con la investigadora Georgina Gómez