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El 'cóctel energético' convierte a la eólica en la primera fuente de electricidad en 2020

  • El pacto sobre energía abordará el mix energético, las primas y las tarifas
  • En 2 ó 3 años, la eólica podría competir en el mercado sin primas
  • La energía solar quintuplicaría su producción de electricidad en 2020

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La energía eólica ya es la primera fuente de electricidad en 2013
Un campo de aerogeneradores de electricidad.

El Gobierno y el Partido Popular dicen estar dispuestos a alcanzar un pacto de Estado sobre la energía que, necesariamente, debe construirse sobre dos pilares: un nuevo cóctel de fuentes energéticas y un revisado sistema de tarifas y primas. La combinación de energías debe ser flexible y operativa, así como garantizar el suministro, tener un alto valor tecnológico y ser sostenible, tanto a nivel ambiental como económico.

En el borrador del Plan de Renovables (PANER) incluído en la Ley de Economía Sostenible, el Gobierno diseña una combinación para 2020 en la que la energía eólica sería la principal generadora de electricidad, con 35.000 megavatios (MW) de potencia instalada en tierra y otros 3.000 MW en el mar, una modalidad que aún es experimental en nuestro país.

Eólica, la reina en 2020

Con esa potencia, aportaría el 22,3% de la producción bruta de electricidad en España (83.750 gigavatios/hora), por encima del 16,5% que se generaría a través del gas natural, la segunda fuente de energía eléctrica.

También se potenciaría la energía solar. Aunque quedaría por detrás de  la energía nuclear, la cogeneración y la hidroeléctrica, la energía  nacida del sol estaría en sexta posición: podría aportar hasta el 8% de  la electricidad producida, el quíntuple de lo que aportó en 2009 (29.669  gigavatios en 2020 frente a los 6.372 de 2009).

Esta previsión "se va a cumplir con mucha facilidad, porque el desarrollo industrial actual va a permitirlo, y va a ser posible sin descalabrar el sistema energético", opina Enrique Soria, jefe del Departamento de Renovables del Centro de Investigación para la Energía y el Medio Ambiente (CIEMAT).

Para mejorar su eficiencia, "lo que tienen que resolver la solar y la eólica -y que es más difícil en esta última- son los problemas de almacenamiento. Estamos trabajando ya con grandes baterías de almacenaje y con aire comprimido"", explica este científico. En su opinión, la implantación de las energías renovables "es ya imparable", porque "su potencial de mejora es enorme". Soria asegura que la eólica ha comenzado una fuerte tendencia de rebaja de costes y, "en dos o tres años, podrá ser ya competitiva con el resto y entrar en el mercado sin primas".

El siguiente "gran salto", a juicio de este científico, se producirá cuando aumente el autoconsumo. "Hasta ahora sólo se contempla a los grandes productores, las grandes instalaciones, pero en Europa ya empiezan a desarrollarse las llamadas redes inteligentes: las que permiten generar electricidad allí donde se consume, con placas solares y pequeñas turbinas", señala Soria. Un pequeño atisbo a esas posibilidades se recoge en el PANER, que para 2020 prevé una potencia instalada de 370 MW en molinos de baja potencia.

El 40% de la electricidad procedente de renovables

Según el cóctel diseñado en el borrador del Plan de Renovables, el conjunto de estas energías rondaría los  74.000 MW de potencia instalada, lo que supondría aumentar en un 87,7% su nivel actual. Así, las fuentes consideradas más sostenibles (porque no recurren a combustibles fósiles como el gas o el petróleo, ni a radioactivos como el uranio), es decir, eólica, solar, hidroeléctrica, geotérmica y biomasa deberían sumar cerca del 42,7% del total de potencia instalada en 2020.

Esa capacidad sería suficiente para que aportasen el 40% de la producción bruta de electricidad, lo que supone en torno al 20% de la energía final consumida en el país dentro de 10 años. Esto permitiría cumplir las exigencias de la Unión Europea: 20% de renovables y 20% de ahorro energético en 2020.

La diferencia entre potencia instalada y generación se debe a que las energías renovables, especialmente la eólica y la solar, no mantienen siempre el mismo ritmo de producción porque dependen de fuentes muy variables y un poco impredecibles. Por eso, requieren otra fuente energética de respaldo que, hasta ahora, han sido las centrales de ciclo combinado, movidas por gas y vapor de agua.

Menos gas y la misma nuclear

Pese a ello, el mix planteado por el Ejecutivo contempla la reducción de la aportación de fuentes como la nuclear, el carbón, el petróleo y el gas natural. Este último, sin embargo, se mantendría como segunda fuente de generación, con el 16,7% de la producción bruta. En 2009, el gas natural aportó el 36% del total de la electricidad producida en España.

La energía nuclear se mantendría como tercera fuente, ya que aportaría el 15% de la electricidad producida en nuestro país (55.600 gigavatios/hora), frente al 19% que ofreció en 2009. Ese descenso se debe únicamente al cierre de la central de Garoña.

Precisamente, la nuclear se perfila como uno de los puntos de fricción entre los populares y el Ejecutivo. El PP, como ha señalado su presidente, Mariano Rajoy, apuesta por construir nuevas centrales, mientras que los socialistas se mueven entre el mantenimiento y el cierre de las que vayan cumpliendo su vida útil.

Enrique Soria opina que "el mix energético no registrará apenas variaciones con estas negociaciones políticas, porque en gran medida viene fijado por una directiva" europea de 2008, que será transpuesta en España a través del PANER.

Sin embargo, este experto precisa que el Plan Tecnológico y Estratégico de Energía para la Europa de 2050 apuesta por "el desarrollo de una nueva generación de energía nuclear sostenible, que funcionaría con el combustible ya empleado por las antiguas, pero mientras se desarrolla esa tecnología, recomienda mantener el nivel de nucleares, con lo que tendría que alargarse la vida útil de las actuales centrales".

La clave: la revisión de primas y tarifas

La implantación de las energías renovables topa con varios retos: la búsqueda de financiación para desarrollar las tecnologías e instalarlas a gran escala, la mejora de la eficiencia energética y la construcción de una red de infraestructuras adecuada para el traslado de la electricidad que se genera.

Para hacerlas atractivas, el Gobierno ha primado hasta ahora su instalación y ha subvencionado la energía producida para que pudiera competir en el mercado eléctrico. "El gasto directo en las renovables es muy visible porque se realiza a través de primas, pero otras fuentes energéticas, también cuentan con aportaciones públicas menos evidentes o que están justificadas por motivos que no son exclusivamente económicos, como el carbón", recuerda Soria.

Con el actual sistema de primas, el coste de este mix energético ascendería a 100.000 millones de euros en los próximos 10 años. Según calcula Pedro Mielgo, ex presidente de Red Eléctrica Española, se pasaría de pagar 5.800 millones de euros en primas en 2009 a pagar 19.500 millones en 2020.

Por eso, otro de los pilares del plan energético que se negocia desde hace meses con el sector incluye una revisión a la baja de ese sistema de primas."El sector eólico y el solar termoeléctrico están más o menos de acuerdo" con las propuestas, explica el jefe de Renovables del CIEMAT, quien opina que, "dependiendo de cómo sea la reducción de primas", las inversiones en esos ámbitos podrían mantenerse y no perderían atractivo.

Otra clave estará en la revisión de las tarifas eléctricas. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) ha recomendado una profunda revisión de costes, "esencial" para la   sostenibilidad tarifaria a medio plazo y para que el "consumidor pague los costes realmente incurridos". En palabras de Enrique Soria, "el sector puede requerir una reestructuración, porque hay nuevas fuentes que están aportando energía y nuevos agentes en el panorama eléctrico".