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La neuróloga italiana Rita Levi-Montalcini cumple cien años al servicio de la ciencia

  • La neuróloga italiana logró el Premio Nobel de Medicina en 1986
  • Es la descubridora del Factor de Crecimento Nervioso (NGF)
  • Sigue activa y dice que su cerebro funciona mejor que cuando era joven

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Rita Levi-Montalcini cumple cien años

Rita Levi-Montalcini, neuróloga italiana y Premio Nobel de Medicina en 1986, cumple cien años. Toda una vida dedicada a la ciencia de una mujer vitalista que sigue trabajando en el laboratorio todos los días porque "los embriones no saben si es domingo".

Levi-Montalcini afirma que es rídiculo obsesionarse con el envejecimiento y que su cerebro "es ahora mejor que cuando era joven". Vitalista y llena de energía, admite que su vista y su oído se han debilitado pero es capaz de mantener una conversación fluida en inglés, francés e italiano.

Cada mañana esta centenaria visita el European Brain Research Institute, un centro de investigación que creó en Roma, y supervisa los experimentos de "un grupo de estupendas científicas jóvenes, todas mujeres" acerca del Factor de Crecimiento Nervioso (NGF), descubierto por Levi-Montalcini en 1951.

El talento no tiene sexo

Feminista convencida, decidió desde que era adolescente que no se casaría y sostiene que "el talento no tiene sexo. Mujeres y hombres tenemos idéntica capacidad mental". 

Comprometida con el mundo en el que vivimos, Levi-Montalcini impulsó en la ONU la Carta Magna de los Deberes Humanos para salvar al planeta de los peligros creados por la intervención del hombre.

La Fundación Rita Levi-Montalcini Onlus, creada por ella y su hermana Paola en 1992, ha concedido más de 6.000 becas para la instrucción de niñas y mujeres jóvenes africanas. La Nobel cree firmemente que la educación es la clave del progreso y recuerda que el impedimento del acceso a la escuela primaria "se ceba especialmente en las mujeres".

Una judía en la Universidad

Levi-Montalcini desarrolló su carrera en condiciones especialmente díficiles, tuvo que superar la resistencia de su padre para matricularse en Medicina y logró doctorarse con 28 años. De ascendencia judía, las leyes de Mussolini la expulsaron de la Universidad y siguió investigando en un laboratorio casero.

En una ocasión, consiguió un feto para trabajar, lo metió en el bolso y mientras viajaba en el tranvía asomó una parte. Salió de aquella situación, se trasladó a Estados Unidos y pese a las adversidades logró el Nobel a los 75 años.

Esta centenaria está en contra de "la jubilación o cualquier otro tipo de subsidio" aunque en 2001 tuvo problemas económicos hasta que el presidente Ciampi la nombró senadora vitalicia.