Reino Unido monitoriza el caso de un ciudadano que podría haber contraído el hantavirus y que se encuentra en Tristán de Acuña, que presume de ser la isla más remota del planeta. Situada en mitad del Atlántico, fue una de las escalas que hizo hace un mes el crucero MV Hondius, en el que se ha registrado un brote de ese virus.
Sin aeropuerto y a 2.400 kilómetros de cualquier otro asentamiento humano, se libraron de la pandemia de COVID. Ahora, sus poco más de 200 habitantes están en alerta sanitaria por hantavirus.
Un equipo especializado del ejército británico ha saltado en paracaídas para auxiliar a este territorio de ultramar sin apenas recursos sanitarios.
El partido populista de derecha Reform UK, de Nigel Farage, se ha convertido el gran vencedor de las elecciones municipales celebradas en Inglaterra, en las que el laborismo del primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, se ha desplomado perdiendo más de 1.200 asientos.
Anas Sarwar, líder del partido laborista en Escocia, ha declarado que después de las elecciones de ayer, Starmer debería dimitir. La lideresa del partido en Gales también opina que el primer ministro es más un problema que una solución. En ambos territorios, antiguos graneros de voto laborista, el partido ha caído hasta la tercera posición.
También ha sido una dura jornada electoral para el Partido Conservador, que sigue en caída libre. Los votantes dan la espalda a las formaciones políticas tradicionales.
Una azafata ha ingresado en un hospital de Amsterdam con síntomas compatibles con el hantavirus tras estar en contacto con la segunda víctima mortal del crucero MV Hondius, una mujer de 69 años que, tras abandonar el barco intentó volar de Johannesburgo a Países Bajos y falleció el 26 de abril.
La OMS señala la importancia del negativo de la tripulante de cabina, ingresada en otro hospital en Amsterdam, porque de lo contrario hubiera sido el primer salto confirmado fuera del entorno del crucero.
El Reino Unido ha informado de otro caso sospechoso, un paciente con síntomas que se encuentra en Tristán da Cunha, donde el Hondius hizo parada. Además, las autoridades del país realizan el seguimiento de los siete pasajeros británicos que desembarcaron el 24 de abril en Santa Elena. Cuatro permanecen allí, dos regresaron a casa, donde están aislados y uno está fuera del país. Todos sin síntomas.
La ultraderechista Reform UK, de Nigel Farage, se ha alzado con la victoria en las elecciones municipales de Reino Unido y ha dejado al primer ministro, Keir Starmer, en la cuerda floja. Los analistas creen que el líder laborista no podrá sobrevivir políticamente al pésimo resultado cosechado por su partido en estas elecciones locales, aunque él ya ha anunciado que no va a dimitir. Mientras tanto, el partido conservador sigue en caída libre.
El partido populista de derecha Reform UK, de Nigel Farage, se perfila como el gran vencedor de las elecciones locales parciales de Reino Unido según los primeros resultados, que reflejan el fuerte retroceso del laborismo del primer ministro, Keir Starmer, tan solo dos años después de su aplastante victoria en las elecciones generales, y confirman la debilidad que viene arrastrando en las encuestas.
Carlos III y su esposa Camila aterrizaban en Washington con dos objetivos: formar parte de la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y reconducir la opinión de Trump sobre el gobierno del Reino Unido.
La relación entre ambos países se encuentra en su peor momento de los últimos 70 años por la negativa de Starmer a sumarse a la ofensiva contra Irán.
Ante el Congreso, el monarca arrancó aplausos con un discurso en defensa de la OTAN, de apoyo a Ucrania y de alerta sobre la necesidad de cuidar el planeta.
En la Casa Blanca se metió a Trump en el bolsillo con sus chistes. Pocas veces se ha visto a Trump tan cómodo, tan relajado e incluso tan sonriente. "Cuando te gusta tanto el rey de un país, eso probablemente ayuda a tu relación con el primer ministro", dijo el mandatario estadounidense.
Sin embargo, muchos británicos no ven con buenos ojos el encuentro. "Enviar al rey a Washington da a entender que estamos de acuerdo con Trump", denuncia el portavoz de la organización Stop Trump (Paremos a Trump).
¿Reimpulsará este encuentro la relación entre los Gobiernos de Londres y Washington? Es demasiado pronto para decirlo. Sí hay unanimidad entre la prensa en afirmar que el rey ha salido bien parado de su arriesgada reunión con Donald Trump, de quien más del 80% de la población británica tiene una opinión negativa.
Foto: EFE/@WhiteHouse — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al rey Carlos III del Reino Unido durante su visita a Washington
El rey del Reino Unido, Carlos III, tiró mucho de humor para amenizar el banquete de gala en su honor ofrecido por Donald Trump en Washington, durante su visita a EE.UU. Así cumplía con uno de los principales propósitos del viaje: rebajar la tensión entre sus dos países, tradicionales aliados, pero que han chocado en los últimos meses a cuenta de la guerra de Irán o los aranceles.
La jornada empezó pasando revista a las tropas con 21 salvas de cañón y la alfombra roja desplegada y acabó con un banquete. Por un día los dos países celebraron su amistad como si no estuviesen pasando por su momento más tenso en décadas. Trump llevaba semanas cargando contra el primer ministro británico, Keir Starmer, por no seguirle en la guerra de Irán. Carlos III, en su discurso en el Capitolio, habló de unidad, defendió la alianza de la OTAN, pidió apoyo para Ucrania y alertó sobre la necesidad de cuidar el planeta. Pocos monarcas han pronunciado un discurso ante el Congreso de Estados Unidos y él arrancó aplausos y risas. En la cena, un mensaje: "Estamos aquí para renovar nuestra alianza". Y un regalo a la medida del anfitrión: una campana de oro de la II Guerra Mundial con el nombre de Trump. Al presidente de EE.UU. le agrada tanto la familia real británica que la Casa Blanca bromeó con un pie de foto: "Dos reyes". Solo hubo un momento incómodo, cuando Trump se salió del guion para decir que Carlos III está de acuerdo con él sobre Irán.
Simon Hunter es periodista y corresponsal británico afincado en Madrid desde hace más de dos décadas. Ha sido editor de la edición en inglés de EL PAÍS, y es colaborador habitual de muchos medios anglosajones como The Times, la BBC o Sky News. Aquí, en España, le llaman también de muchos medios para hablar de las cosas que ocurren por su tierra, especialmente, con todo lo relacionado con la corona británica. Además de su labor periodística, es traductor y locutor, y se puede escuchar su voz en inglés en algunos trenes de nuestro país.