Los nacionalistas escoceses reavivan la llama de la independencia
- Escocia celebra este jueves elecciones al Parlamento regional, compuesto por 129 diputados
- El Partido Nacionalista escocés es el favorito en las encuestas y lucha por lograr la mayoría absoluta
El Partido Nacionalista escocés (SNP), favorito en los sondeos, promete pedir un referéndum sobre la independencia si logran este jueves la mayoría absoluta en las elecciones parlamentarias. En Edimburgo, el discurso seduce a muchos ciudadanos, pero sin entusiasmo.
En el norte de la capital escocesa, Stockbridge es un lugar privilegiado para el paseo. Sea por la orilla arbolada del 'Water of Leigh', el río que cruza Edimburgo, por el parque Inverleith y su jardín botánico o por sus pequeñas calles adoquinadas, el barrio invita a la reflexión. Más todavía en vísperas de elecciones parlamentarias en el país, reconoce un indeciso Sean a Radio Nacional: "Es una decisión difícil, la tomaré a última hora, en el colegio electoral", suspira el joven. Entre sus dudas, apoyar o no una fuerza que defiende la independencia de Escocia del Reino Unido: "Es algo que no me parece mal, pero lo veo todavía como una cosa lejana".
El SNP parece tener algo más de prisa. En estos últimos meses, la formación ha vuelto a colocar el tema en el centro de su discurso: "Necesitamos la independencia, para poner el futuro de Escocia en manos de los escoceses", ha repetido una y otra vez su líder y actual ministro principal, John Swinney, en los mítines. Por eso pide "una mayoría absoluta", que le permitiría plantarse en Londres para solicitar la apertura formal de negociaciones para una consulta. Swinney sueña con repetir el escenario de 2011, cuando el SNP logro 69 de los 129 diputados del parlamento de Holyrood. La abultada victoria permitió al entonces ministro principal, Alex Salmond, acordar con el primer ministro conservador David Cameron la organización del referéndum de 2014, que acabó en victoria del No.
El ministro principal de Escocia y líder del SNP, John Swinney, en un discurso en Glasgow centrado en su plan para los primeros cien días de gobierno autonómico Susana Blaya / EFE
El SNP no tiene garantizada la mayoría absoluta
Según los sondeos, el Partido Nacionalista tiene opciones de lograr este jueves la ansiosa mayoría absoluta, aunque lo más probable es que se quede a las puertas. De lo que no hay dudas es de su victoria. Todas las encuestas se la otorgan, muy por delante de los laboristas escoceses, que podrían estar en mínimos históricos tras los comicios, y de la derecha populista de Reform UK. Por su primera participación en Escocia, la formación de Nigel Farage está peleando el segundo puesto con el Scottish Labour. Por detrás estarían los Verdes, los Liberales-demócratas y los Conservadores, segunda fuerza hace cinco años pero que podrían perder este jueves la mitad de sus escaños.
Permanecer como la fuerza más votada ya se puede ver como un logro para la formación nacionalista que dirige el país desde 2007. "Hace dos años, en las generales, el partido Laborista arrasó en Escocia. El SNP estaba en crisis, debilitado por polémicas y escándalos, desgastado por casi dos años en el gobierno", explica la analista política escocesa Kirsty Hughes. "Asumían que iban a perder peso en estas elecciones, pero han conseguido revertir la situación". Sin esforzarse mucho, sonríe Hughes: "Han esperado sentados a ver como el apoyo al gobierno laborista en Londres iba cayendo por los errores de Keir Starmer, y han jugado además la carta de la independencia. Supieron leer muy bien el momento político".
Un vehículo electoral del partido Reform UK está estacionado en el puerto de Fraserburgh, Escocia. REUTERS/Russell Cheyne
La independencia, de nuevo en el foco
"Las elecciones han sido una oportunidad para volver a poner el foco sobre la independencia", se felicita Gordon MacIntyre-Kemp. Fundador de Believe in Scotland, la principal organización cultural de promoción de la independencia escocesa, Gordon ve en los comicios "un momento decisivo": "Vamos a mandar un mensaje claro a Westminster (el parlamento británico en Londres) desde Escocia. No solo por la victoria del SNP, sino porque los Verdes, también pro-independentistas, van a lograr buenos resultados. Tendremos una gran mayoría a favor de la independencia en el hemiciclo".
El Parlamento escocés, sin embargo, no puede convocar un referéndum de forma unilateral, y no parece evidente que el gobierno central en Londres atienda a su llamada. El ejecutivo laborista ya ha repetido varias veces en estos meses que no quiere abrir unas negociaciones sobre una nueva consulta. Tras el referéndum de 2014, el entonces primer ministro David Cameron explicó que el debate había quedado “zanjado por una generación.” “No ha pasado tanto tiempo” recuerda Alexander, un inglés instalado en Escocia y opuesto a la independencia: “no podemos estar siempre volviendo sobre este tema.” Para Gordon, un rechazo ahora a una petición de consulta no importa: “convertiremos las próximas elecciones generales de 2029 en un plebiscito a favor de la independencia. Al final, Londres tendrá que ceder frente a la soberanía escocesa!”
En las calles de Stockbridge, Lisa admite que el camino hacia la independencia no se antoja fácil: “Pedir una consulta es sencillo, pero después todo se complica” nos dice. A favor de la independencia, Lisa confía en que se acabará logrando, porque “los caminos de Escocia e Inglaterra están cada vez más separados". Coincide Corinne, en un café de Princes Street, en el centro de Edimburgo: “No tenemos voz en el Reino Unido. Londres está decidiendo muchas cosas por nosotros, cosas con las que no estamos de acuerdo.”
Y Corinne cita el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea votada en 2016, dos años después del referéndum, que todavía escuece mucho en Escocia: “nosotros queríamos quedarnos en Europa, ellos decidieron salir.”
“Solo por eso,” dice Corinne, “tendríamos que tener el derecho de votar otra vez.” Reconoce “sentir ilusión” por el hecho que el tema haya vuelto en el debate político. En realidad, “siempre está latente, siempre vuelve a aparecer de algún modo en tiempos electorales” analiza Kirsty Hughes, pero a la politóloga le cuesta ver la misma energía que hace doce años en la sociedad escocesa. “Están pasando muchas cosas en el mundo y en el Reino Unido, hay problemas muy apremiantes aquí, como el coste de la vida o el problema de la vivienda. No percibo un dinamismo actualmente para reiniciar un proceso de independencia.” Lo admite Gordon, pero se muestra convencido de que “una vez el gobierno de el paso, volverá el entusiasmo para separarse del Reino Unido.”