El líder laborista en Escocia pide la dimisión de Starmer en medio de la polémica por el caso de Epstein
- El jefe del Ejecutivo descarta dejar el cargo y sus principales ministros le han mostrado su apoyo
- "Ya son demasiados errores", ha dicho Sarwar, hasta ahora aliado del primer ministro británico
El líder del Partido Laborista en Escocia, Anas Sarwar, ha pedido este lunes la dimisión del primer ministro británico, Keir Starmer, correligionario suyo, en medio de las polémicas por la publicación de nuevos documentos relacionados con el financiero estadounidense y pederasta convicto Jeffrey Epstein, que ha provocado la dimisión de dos estrechos colaboradores del mandatario británico.
"Ya son demasiados errores", ha dicho Sarwar, hasta ahora aliado de Starmer, en una rueda de prensa en Glasgow cuando quedan poco más de tres meses para las elecciones autonómicas escocesas.
"No podemos permitir que los fracasos en el corazón de Downing Street signifique que continúen los fracasos también aquí en Escocia, porque las elecciones de mayo no son irrelevantes para la vida de los escoceses", ha aseverado el laborista, que ha recalcado que, sin un cambio de rumbo a nivel nacional, Escocia afronta "la tercera década de un gobierno del (independentista) Partido Nacional Escocés (SNP)".
De cara a los comicios al Parlamento escocés y según los últimos sondeos de intención de voto, el SNP cuenta con un apoyo del 32%, seguido del ascendente partido populista de derechas Reform UK, con un 20%, y el Partido Laborista Escocés, con un 16%. Los conservadores se ubican en torno al 11%.
El líder laborista escocés, Anas Sarwar, se retira tras comparecer ante los medios este lunes en Glasgow, Escocia Robert Perry Robert Perry/AP
Dos dimisiones clave
En las últimas horas, han dimitido el jefe de gabinete de Starmer, Morgan McSweeney, y el director de Comunicación, Tim Allan.
El primero, considerado el artífice de la victoria electoral de Starmer, dimitió este domingo tras asumir la responsabilidad por aconsejar el nombramiento en febrero de 2025 como embajador en Estados Unidos de Peter Mandelson, que fue destituido siete meses después por sus lazos con Epstein. En un comunicado, reconoció que la decisión de ese nombramiento fue "equivocada".
"Ha dañado a nuestro partido, a nuestro país y la confianza en la política misma", señaló.
Mandelson es considerado una de las figuras más influyentes del laborismo moderno y fue nombrado jefe de la misión del Reino Unido en Washington a principios de 2025. De ese cargo fue destituido en septiembre tras salir a la luz el alcance de su relación con Epstein.
La Policía Metropolitana de Londres ha confirmado la apertura de una investigación criminal tras conocerse que, durante su etapa como ministro de Comercio, entre 2008 y 2010 en el Ejecutivo de Gordon Brown, compartió documentos sensibles del Gobierno británico con el financiero, que en 2019 fue encontrado ahorcado en su celda esperaba su juicio por tráfico sexual. Y aunque su muerte fue declarada suicidio, ha generado años de teorías conspirativas.
Por su parte, Tim Allan ha anunciado este mismo lunes que deja el cargo "para permitir que se construya un nuevo equipo en Downing Street".
Epstein fue condenado en 2008 por primera vez por "solicitar prostitución" a menores, y le sentenciaron a 18 meses de cárcel. Con el tiempo se fueron sumando las denuncias y evidencias contra él y su socia, Ghislaine Maxwell, por organizar una red de tráfico sexual y prostitución que incluía a menores, supuestamente para hombres conocidos y poderosos.
Starmer descarta dimitir
Aunque la marcha de McSweeney, mano derecha del primer ministro, ha sido bien recibida por algunos laboristas que criticaban su excesiva influencia, diputados de todos los partidos señalan que es el propio jefe del Gobierno quien debería asumir la última responsabilidad por la designación. La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, ha aseverado que la posición de Starmer es "insostenible", mientras que el ministro principal del Gobierno escocés, John Swinney, ha dicho que demuestra "su debilidad" como líder.
El primer ministro británico, Keir Starmer, también ha comunicado en la tarde de este lunes que no está "dispuesto" a dejar el cargo, pese a las crecientes presiones en el seno del Partido Laborista a favor de su dimisión.
Tras el posicionamiento este lunes del líder laborista escocés, los principales ministros han manifestado ya su apoyo al mandatario. Y pese a las presiones, un portavoz oficial ha asegurado que Starmer no piensa dimitir, "pues tiene un claro mandato de los británicos por cinco años", tras ganar por mayoría absoluta las elecciones generales en julio de 2024.
El jefe del Ejecutivo se reunirá esta tarde con su grupo parlamentario en la Cámara de los Comunes (baja), donde cuenta con una cómoda mayoría absoluta de 404 escaños, para tratar de asegurar su apoyo en un momento crítico para su liderazgo. Aunque muchos de sus compañeros de filas están descontentos con su gestión, existen divisiones internas y no parece haber consenso sobre un posible candidato para sustituirle a corto plazo. La oposición, por su parte, pide su dimisión.
Ya el pasado jueves, Starmer salió a pedir disculpas a las víctimas vinculadas al caso de Mandelson tras la dimisión del exministro como miembro vitalicio de la Cámara de los Lores. Y defendió que, en el momento del nombramiento, no tenía motivos para dudar de las explicaciones ofrecidas por Mandelson. “No tenía ninguna razón para creer que Mandelson estuviera mintiendo antes de ser nombrado”, aseguró, subrayando que su decisión se basó en la información disponible entonces y en las garantías personales del exministro.
El jefe del Ejecutivo también quiso marcar un punto de inflexión y reconocer el daño causado a las víctimas, que “nunca debieron sentirse ignoradas”.