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El exjefe de gabinete de Starmer reconoce su error al recomendar a Mandelson como embajador en EE.UU.

  • McSweeney, considerado el artífice de la victoria de Starmer, dimitió el febrero pasado
  • El exembajador británico en Washington está señalado por supuestos vínculos con Epstein
Morgan McSweeney, exjefe de gabinete de Downing Street, comparece ante la Comisión de Asuntos Exteriores. Se le ve hablando, con traje azul, camisa blanca y corbata roja, gafas y barba pelirroja. A su lado, un hombre mayor y una mujer joven escuchan.
Morgan McSweeney, exjefe de gabinete de Downing Street, compareciendo este martes ante la Comisión de Asuntos Exteriores House of Commons/UK Parliament Cámara de los Comunes/Parlamento del Reino Unido/PA vía AP
RTVE.es/Agencias

El exasesor del gobierno británico, Morgan McSweeney, ha admitido este martes que fue un "grave error de juicio" recomendarle al primer ministro, Keir Starmer, que nombrase a Peter Mandelson como embajador en EE.UU., pero negó que solicitara a los funcionarios que omitieran el análisis de antecedentes del expolítico, procedimiento habitual antes de cualquier nombramiento.

McSweeney, quien dimitió el pasado febrero como principal asesor de Starmer a raíz de la polémica en torno a Mandelson, compareció ante la Comisión de Exteriores de la Cámara de los Comunes, que analiza el caso del exembajador en Washington tras salir a la luz sus vínculos con el pederasta convicto Jeffrey Epstein.

Mandelson fue destituido en septiembre como jefe de la misión británica en EE.UU. por esos vínculos, pero la controversia se ha profundizado después de que se publicara que el antiguo ministro de Empresa entre 2009 y 2010 no superó la prueba de antecedentes de seguridad necesaria antes de hacerse cargo de la embajada.

El primer ministro ha insistido en que nadie le dijo en su día que Mandelson no aprobó esa evaluación de seguridad por parte de la agencia gubernamental independiente UKSV, de lo contrario no lo hubiera designado embajador en Washington.

En su comparecencia hoy ante el comité parlamentario, McSweeney dijo que se equivocó al aconsejar a Starmer el nombramiento de Mandelson. "El primer ministro confió en mi consejo, y me equivoqué", puntualizó.

Laxa revisión de antecedentes

No obstante, dejó claro que no instó a los funcionarios del ministerio de Exteriores a que ignorasen los procedimientos habituales necesarios para el nombramiento de un político como embajador, como el examen de la UKSV (United Kingdom Security Vetting o "Verificación de Seguridad del Reino Unido"), ni les solicitó que omitieran ninguno de esos pasos.

La semana pasada, el exfuncionario británico de Exteriores Olly Robbins, destituido por el escándalo en torno a Mandelson, dijo ante el mismo comité que el Gobierno tuvo una actitud "desdeñosa" sobre la revisión de antecedentes del expolítico y que presionó para acelerar ese proceso.

Robbins también dijo no obstante que, tras ser informado de la evaluación de la UKSV, decidió, como era su prerrogativa técnica, que podía seguir adelante el proceso de nombramiento, al juzgar que los riesgos podían ser mitigados.

Peter Mandelson, embajador del Reino Unido, estrecha la mano de Donald Trump, quien está sentado y sonríe. El encuentro, en un despacho, se enmarca con banderas y una ventana.

El embajador de Reino Unido en EE.UU., Peter Mandelson, saludando al presidente norteamericano, Donald Trump

El factor electoral en EE.UU.

El exasesor del gobierno británico situó el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington en un contexto marcadamente político, condicionado por las elecciones en Estados Unidos. Según explicó, la decisión respondía a la necesidad de reforzar la relación con una Administración que se preveía de nuevo bajo el liderazgo de Donald Trump, en un momento especialmente sensible para el Reino Unido tras el Brexit.

En ese escenario, McSweeney defendió que la prioridad del primer ministro, Keir Starmer, era cerrar un acuerdo comercial con Estados Unidos. “El Reino Unido estaba expuesto tras el Brexit, abandonamos la Unión Europea sin ningún acuerdo comercial con Estados Unidos. Y, sinceramente, esta era la máxima prioridad del primer ministro”, afirmó. A su juicio, la experiencia de Mandelson como excomisario de Comercio de la UE lo convertía en un candidato fuerte para ese objetivo, aunque insistió en que trasladó al jefe de Gobierno que existían pros, contras y riesgos.

Ese planteamiento, no obstante, habría cambiado con otro resultado electoral. McSweeney señaló que Starmer difícilmente habría optado por Mandelson si Kamala Harris hubiera llegado a la Casa Blanca, al considerar que el marco de relaciones habría sido más previsible y cercano a las posiciones tradicionales del laborismo.

Así, el exasesor deja entrever que el nombramiento respondió tanto a una lógica diplomática como estratégica del momento internacional. Una decisión que, sin embargo, ha acabado derivando en una de las mayores crisis de política exterior para el Gobierno. Los partidos de la oposición han pedido la dimisión de Starmer, mientras la Cámara de los Comunes vota este martes si el primer ministro debe someterse a una nueva investigación parlamentaria sobre el caso.