Starmer alega que no se enteró de los problemas en el nombramiento de Mandelson hasta la semana pasada
- El exembajador en EE.UU. no había superado el filtro de seguridad: "De haberlo sabido, no lo habría nombrado"
- Starmer pide perdón desde el Parlamento a las víctimas de Epstein y dice que les ha "fallado"
Las derivadas del escándalo político en torno al pederasta Jeffrey Epstein han vuelto este lunes al pleno de la Cámara de los Comunes de Reino Unido. El primer ministro británico, Keir Starmer, se ha visto obligado de nuevo a rendir cuentas, en esta ocasión a cuenta de las irregularidades desveladas en el nombramiento del antiguo embajador en Washington, el exministro Peter Mandelson, que fue designado para ese importante puesto pese a no haber superado el examen previo sobre criterios de seguridad.
Starmer ha vuelto a pedir perdón por el nombramiento de Mandelson, cesado en septiembre, pero ha dicho que ni él ni ningún ministro de su Gobierno eran conscientes de lo que terminaron conociendo la semana pasada los ciudadanos británicos por la prensa. El premier británico ha afirmado que se enteró el 14 de abril de los problemas detectados en el nombramiento de Mandelson y ha dicho que, "de haberlos sabido, no le habría nombrado".
Ha descartado por tanto que hubiese mentido ante el Parlamento en alguna de sus varias comparecencias sobre este tema —una línea roja para la clase política británica— y ha asegurado que ni siquiera cuando el Gobierno comenzó a revisar todo lo referente a Mandelson salieron a la luz las irregularidades que ahora se conocen. "Es increíble que, durante todo este tiempo, funcionarios del Ministerio de Exteriores consideraran oportuno ocultar la información", ha esgrimido.
Asimismo, ha repasado durante un tenso debate el calendario del proceso para explicar que la revisión efectuada por el Departamento de Escrutinio de Seguridad del Reino Unido (UKSV, por sus siglas en inglés) se produjo en enero de 2025, un mes de después de que Starmer le eligiese como embajador y uno antes de que tomase posesión formalmente. Un procedimiento habitual por aquel entonces para este tipo de designaciones políticas, ha argumentado, advirtiendo de que tras el cese de Mandelson el sistema ha cambiado y ahora no se puede anunciar ningún nombramiento hasta que el aludido pase todos los filtros.
Ante las cada vez más voces que reclaman información sobre este caso, el primer ministro ha dado a entender que el Gobierno no divulgará los detalles del informe del UKSV, apelando a la protección de quienes puedan aparecer en él, y ha centrado su comparecencia en el procedimiento seguido por la Administración.
Pide perdón por el nombramiento
No obstante, y tal como ya hiciese en otras ocasiones, Starmer ha aprovechado esta amplia ronda de preguntas ante el Parlamento para asumir la "responsabilidad" de la elección de Mandelson y ha pedido expresamente perdón a las víctimas de Esptein: "Claramente les fallé con mi decisión".
Mandelson, un antiguo comisario europeo de 72 años, llegó a estar detenido durante varias horas en febrero para ser interrogado por la supuesta entrega de información oficial sensible a Epstein, un magnate cuya sombra ha sobrevolado las esferas de poder de Reino Unido durante este último año. Las relaciones con el difunto pederasta también le costaron temporalmente la libertad al expríncipe Andrés.
El primer ministro, consciente de que ahora está en juego la imagen de su Ejecutivo, ha salido en defensa de la primera línea de su gabinete, pero lo cierto es que ya ha sido cesado un alto cargo del Ministerio de Exteriores, Olly Robbins, por supuestamente ignorar los procedimientos habituales, en particular por no poner en conocimiento de otros miembros del Gobierno la información relativa al examen.
Starmer ha confirmado en la Cámara de los Comunes que se retuvo información de manera "deliberada" y que no le convencieron las "explicaciones" que le dio Robbins, que ofrecerá el martes su propia versión durante una comparecencia parlamentaria.
La oposición pide explicaciones
El escándalo en torno a Mandelson ha golpeado la línea de flotación del Gobierno y del propio Starmer, que abrió las puertas de Downing Street en julio de 2024 gracias a una sólida mayoría parlamentaria. La oposición ha reclamado al primer ministro que rinda cuentas y la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, ha remitido una carta a Starmer en la que le recuerda las "obligaciones" recogidas en el Código Ministerial, la biblia ética de los altos cargos en Reino Unido.
Badenoch considera que, "en el mejor de los casos", Starmer actuó con "negligencia", mientras que el peor le deja como una persona "completamente deshonesta". "Es momento de la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. El Parlamento y el pueblo británico no se merece menos", ha sentenciado la líder tory, que ha insistido en la Cámara de los Comunes que lo que está en juego es la "reputación" del primer ministro.
La aritmética parlamentaria deja por ahora poco margen de maniobra a la oposición, por lo que una hipotética caída de Starmer sólo podría llegar desde la bancada laborista. Una suerte de rebelión interna que por ahora no cobra fuerza pero que, como ha quedado de manifiesto en otros momentos de la historia reciente, nunca se puede considerar del todo descartada en una política, la británica, que no suele hacer rehenes.