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Ante la polémica moción en Jumilla para prohibir las celebraciones islámicas en recintos públicos, el Gobierno exige al PP que cumpla con la Constitución y garantice la libertad de culto.

Vox, que tiene registradas iniciativas similares en parlamentos autonómicos de Baleares y Aragón, mantiene que no van en contra de ninguna religión aunque consideran al islamismo una ideología, recalcan, extremista. Piden a los extranjeros que se integren en la cultura común, que identifican con la cristiandad.

La asociación Junta Islámica va a denunciar al Ayuntamiento de Jumilla, en Murcia, por vetar las celebraciones religiosas islámicas en centros deportivos.

Su presidenta, Isabel Romero, ha explicado en el canal 24 horas que están valorando las distintas vías judiciales disponibles. Una de ellas sería la de los delitos de odio. "En este caso sería un impedimento al ejercicio de la libertad religiosa con una excusa. Es decir, claramente el objetivo es impedir el culto de los musulmanes y la expresión pública de su práctica religiosa, que se hace nada más que un par de veces al año al finalizar el Ramadán y en la fiesta del Cordero", ha expuesto.

Romero ha recordado que la diversidad está "recogida legalmente en nuestra Constitución y en nuestro marco jurídico" y ha pedido que no se impida a la ciudadanía musulmana ejercer libremente su diversidad religiosa.

"Es un ataque a los a las personas, sobre todo migrantes, que practican esta religión, que es la mayoría. Pero bueno, también estamos muchos que no somos migrantes, que somos españoles y que nos sentimos afectados por estas medidas", ha señalado.

Los discursos de odio corren como la pólvora en las redes sociales. Quedó claro tras el incidente que provocó los disturbios racistas en Torre Pachecho y ahora, aunque en menor medida, se está produciendo tras la prohibición en el municipio de Jumilla de prohibir los actos religiosos en instalaciones deportivas municipales. Los expertos alertan de que estas polémicas dan alas a la islamofobia.

FOTO: EFE

La comunidad islámica recibe con preocupación la decisión del Ayuntamiento de Jumilla y considera que actúa por interés electoral. Creen que se envía un mensaje peligroso a la sociedad, que podría incitar a la xenofobia y que se les trata como ciudadanos de segunda.

La Conferencia Episcopal se suma a la postura de la Comisión Islámica. Ambos recuerdan que la libertad de culto es un derecho constitucional y que incumplirlo atenta contra los derechos fundamentales de cualquier persona. Los vecinos de Jumilla, en su mayoría, creen es una decisión política que no responde a un problema real de convivencia.

Foto: Marta Fernández / Europa Press

El debate político se centra este jueves en la polémica moción aprobada en Jumilla, en Murcia. El Gobierno cree que el veto a las celebraciones musulmanas demuestra que el PP se ha dejado arrastrar por Vox a una deriva extremista, y advierten de que van a vigilar los discursos de odio. Los 'populares' niegan que la medida tenga carácter xenófobo.

La alcaldesa del municipio, Seve González, asegura que en la moción, que solo afecta al uso de los espacios deportivos, "no aparece en ningún caso la palabra musulmanes, comunidad islámica y prohibición. Lamentamos que de manera intencionada se haya querido tergiversar". Además, asegura que hay otras instalaciones municipales disponibles

Pero Vox lo explica muy claro: "Yo no voy a ir a decirle a nadie qué tiene que rezar. Lo que sí voy a decir es dónde tiene que rezar. (...) Yo si quiero rezar, me voy a la iglesia", dice el portavoz del partido en Jumilla, Juan Agustín Carrillo. Foto: EFE/Marcial Guillén

En la jornada de hoy hay convocada una concentración frente a la Asamblea Regional de Murcia coincidiendo con la votación de los presupuestos autonómicos pactados entre PP y Vox. Carmina Fernández, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea Regional de Murcia, explica en Las Mañanas de RNE que "no ha habido respuesta" por parte del partido liderado por López Miras al ofrecimiento por parte del PSOE de "un presupuesto libre de odio, de racismo y de las políticas ultra que le exige Vox".

La portavoz afirma rotundamente que "han decidido firmemente pactar y hacer un presupuesto al dictado de Vox y de la ultraderecha en la región de Murcia". Sin embargo, aún mantiene la esperanza: "El Partido Popular todavía tiene la última oportunidad de romper su pacto con Vox". Estos hechos se relacionan con los acontecimientos recientes de Torre Pacheco, a lo que Fernández declaraba que "no es una casualidad lo ocurrido allí, es algo que viene forjándose porque hay determinados grupos que siembran el odio contra los migrantes en la Región de Murcia".

Torre Pacheco ha estado en el ojo del huracán mediático por un episodio xenófobo contra una comunidad completa de origen magrebí. Pero esta localidad es la torre de Babel de Murcia. Conviven 96 nacionalidades. Hoy hemos sido testigos de una boda entre un marroquí y una española.

La Administración Trump baraja encerrar migrantes en estructuras similares a tiendas de campaña. Así lo recogen documentos internos filtrados a medios estadounidenses. Las políticas de mano dura han sembrado el miedo entre los migrantes sin papeles.

En Estados Unidos, un país con un racismo estructural desde su creación, el discurso contra el migrante se ha institucionalizado en los últimos años. Trump lleva una década en la escena pública, pero es ahora cuando ha desplegado con más poder sus políticas antiinmigración. Lo hace desde la Casa Blanca y apoyado por aliados poderosos, ultras y por bulos y desinformación que se propagan en redes sin apenas control o regulación.

Trump ha hecho de la criminalización de los migrantes una de sus banderas. Los deshumaniza y los culpa de la delincuencia. Pese a que los datos oficiales niegan que los migrantes, con o sin papeles, cometan más crímenes que los nacidos en el país. Pese a las decisiones judiciales, sigue con las macroredadas, las detenciones y deportaciones masivas.

Eso profundiza el racismo estructural en Estados Unidos, donde desde los nativos americanos, pasando por los latinos, los musulmanes, asiáticos, italianos e irlandeses han sufrido campañas de odio a lo largo de los últimos siglos, asociándoles al crimen, culpándolos de crisis económicas o incluso de la propagación de enfermedades.

Foto: Andrea Renault/ZUMA Press Wire — Protesta en Nueva York contra las detenciones de migrantes

Torre Pacheco, en la Región de Murcia, tiene 40.000 habitantes y está acostumbrado a la multiculturalidad porque el 30% de su población es inmigrante. Como en otras poblaciones de nuestro país, el equilibrio social no es ajeno a los vecinos, pero hasta ahora la convivencia en diversidad había sido una constante en esta localidad del Campo de Cartagena.

"Lo cierto es que no existe una política concreta de integración", dice Osama Alalo, politólogo de origen sirio que vive en el pueblo. Es la realidad que vive un grupo de jóvenes con los que el programa ha hablado. Nacidos en Murcia, de padres marroquíes, confiesan que les es difícil encontrar su sitio: "Aquí, en España", dice uno de ellos, Zacarías, "te llaman moro de mierda. En Marruecos, españolitos". Pertenecen a una generación perdida en la incertidumbre.

En este contexto, se producía hace unos días la agresión a un anciano del pueblo. En pleno debate sobre la acogida de inmigrantes que alienta la ultraderecha, el ataque se volvió viral intencionadamente y atrajo a Torre Pacheco a ultras de otras partes de España, convirtiendo algunas noches en un infierno para todos los vecinos. Tuvieron que cerrar negocios y, también, las tres mezquitas. "El miedo lo tiene todo el mundo, no solo nosotros", dice Nabir, el representante de la comunidad islámica local. Fernando Vera, periodista de la zona, asegura que todo el mundo es consciente de que los migrantes "aquí son necesarios porque son esenciales para la economía, sobre todo para el campo", pero que la tensión tardará en disiparse, aunque la agitación haya llegado de fuera. No toda, el líder de Vox en Murcia aprovechaba la coyuntura para afirmar, a las puertas del ayuntamiento: "les vamos a deportar a todos". La llama ya estaba prendida.

Los vecino de la localidad barcelonesa de Piera se han concentrado contra los discursos de odio. Lo han hecho después del incendio provocado de una mezquita. En esa manifestación había mucha población musulmana, pero también otros vecinos, que han destacado que "Piera era un pueblo muy pacífico e integrador".

Una integración y convivencia que, como ocurre en otros sitios, no quieren que se rompa. En Guissona, en Lleida, han creado la que llaman "mesa de convivencia". Con una población de unos 8.000 habitantes, la mitad ha nacido en el extranjero. Muchos de ellos han venido de Rumanía, atraídos por las oportunidades de trabajo.

En la otra punta de la Península, en Palos de la Frontera (Huelva), muchos extranjeros llegan como temporeros, pero otros se quedan.

Foto: Marta Pérez/EFE — Concentración en Piera, Barcelona