Un juez israelí ha decidido este martes prorrogar seis días más, como había solicitado la Policía, la detención de los activistas arrestados de la Flotilla Global Sumud, el brasileño Thiago Ávila y el español-palestino Abukeshek Saif, que enfrentan una investigación policial por delitos de terrorismo tras ser trasladados al país hebreo.
La decisión, confirmada por RTVE, ha tenido lugar durante sendas audiencias en el tribunal de Ashkelón, en el sur de Israel.
El palestino con nacionalidad española y sueca, Saif Abu Keshek, ha sido detenido por Israel junto a brasileño Thiago Ávila en aguas internacionales cuando se dirigían en una flotilla con ayuda humanitaria para Gaza. Su esposa, Sally Issa, ha denunciado en una entrevista en el Canal 24 horas de TVE una violencia "sistémática".
"Están llegando a Israel y he pedido que además de los abogados necesitamos también ayuda médica porque tenemos testimonio de los activistas presentes que han dicho que ha habido violencia sistemática contra Saif y nos preocupa gravemente su salud", ha dicho.
"No nos han dado ninguna información sobre el traslado. Israel no puede coger gente en aguas internacionales. Es un acto ilegal y exigimos al gobierno español que haga lo posible para su liberación", ha pedido.
Los colonos israelíes han tapado con pegatinas su nombre en árabe, pero Mikhmas sigue aferrado a su identidad palestina. Tienen que defenderla cada día. En el camino del centro a la periferia del pueblo, acabamos en la granja de Youssef.
"Ponen en peligro a nuestra vida, pero además quieren destruirnos económicamente, quitarnos los recursos para vivir", cuenta. Avisar a la Policía o al Ejército no les sirve de nada.
Nadie los protege así que ellos mismos han colocado concertinas, también vallas que los separan de los colonos que bajan del monte. Se han llevado incluso a los animales ante el riego de que les quemen la granja y acaben con todo. Ya lo han hecho con otros granjas.
Un activista israelí dice que se somete a los palestinos de Cisjordania a la persecución que sufrieron los judíos en el pasado.
La Franja de Gaza no se ha librado de la violencia pese a existir un alto al fuego desde finales de 2025. Según la ONU, el 92% de los edificios residenciales del enclave palestino han resultado dañados o destruidos en la ofensiva.
También han sufrido el embate israelí —de forma intencionada o no— las instalaciones sanitarias y los trabajadores de este ámbito. Entre octubre de 2023 y diciembre de 2025, la OMS indica que más de 1.700 trabajadores sanitarios fueron asesinados en Gaza, así como 15 miembros del personal de Médicos sin Fronteras (MSF).
En una entrevista en 24 horas, Joan Tubau, coordinador general de MSF para Palestina, asevera que se "ha perdido" el "respeto" por las estructuras sanitarias y los trabajadores, tanto en Gaza como en otros lugares del mundo. "Prevalece los objetivos militares a la vida de los pacientes y trabajadores sanitarios" dice, y sostiene que no se respetan “las reglas más básicas" de la guerra por las que "en cualquier circunstancia no se puede asediar ni bombardear una estructura sanitaria ni a su personal". "Hemos tenido compañeros que han sido asesinados en una parada de autobús cuando iban al hospital", señala Tubau, quien transmite que, "en medio de toda esa brutalidad e injusticia", para los sanitarios en Gaza "lo único que tiene sentido es volver al hospital y al trabajo".
Para los trabajadores sanitarios hoy, la situación en la Franja de Gaza es "extraordinariamente compleja" aunque, traslada el responsable de MSF, "mejor" que antes del alto al fuego. "La violencia no ha parado", añade, ya que "los bombardeos siguen" y "hay violencia también de facciones palestinas en diversos puntos de Gaza". Tubau lamenta que la población civil "continúa sufriendo" con "más de 700 muertos" en bombardeos desde el alto al fuego. No obstante, "la preocupación máxima de la población" es la incapacidad de ofrecer una correcta cobertura sanitaria y de alimentos y agua.
Las elecciones locales en Palestina se celebran con un censo donde el 30% de los votantes tiene menos de 30 años. Algunos votantes que se acercan a las urnas declaran que "la ocupación israelí lo condiciona todo". Una jornada en la que solo se puede votar a los candidatos que hayan aceptado adherirse al programa político de la Organización para la Liberación de Palestina y eso excluye la participación de Hamas en estos comicios. Deir al Balah es la única localidad de Gaza en la que se ha podido votar. Es la primera vez en más de 20 años que ven unas urnas. En un clima de excepcionalidad, los palestinos recuperan, aunque de forma limitadísima, su voz política.
Lo anormal son las vallas que restringen el movimientos de los palestinos, al lado de los carteles y los colegios electorales corrientes en cualquier lugar del mundo. Pero este no es un lugar cualquiera. Jalila ha madrugado para poder poder votar en Hizma, Cisjordania. Es de las primeras en hacerlo en esta escuela.
Vota convencida. Los palestinos, dice, necesitan líderes nuevos, jóvenes para lidiar con un futuro oscuro, de ocupación y de violencia en aumento de los colonos israelíes.
Hoy pueden votar, pero no a todos los candidatos. Solo los que se hayan adherido al programa político de la Organización para la Liberación de Palestina, y eso excluye la participación de Hamás en estos comicios.
La Real Fábrica de Tapices de Madrid, con más de tres siglos de historia, acoge una exposición de bordados palestinos. Con el título Al´QALA. Hilos de historia, la muestra conecta con nuestras propias raíces. No solo pone en diálogo culturas y territorios, sino que también pone de manifiesto un patrimonio compartido que sigue vivo en nuestros telares. Pueden verse un total de 60 piezas antiguas y contemporáneas cuyo objetivo es mostrar la historia de Palestina a través del bordado, un símbolo de su cultura. Cada vestido, cada panel u obra es un testimonio vivo de una cultura antigua y autóctona. Nos acompaña en nuestros estudios de la Casa de la Radio Alejandro Klecker de Elizalde, director general de la Real Fábrica de tapices.
Y nuestra Foto del Día se detiene en la obra de teatro Me trataste con olvido (Clásicas en rebeldía), un espectáculo de teatro y poesía lírica de la compañía La Otra Arcadia, que está de gira por la Comunidad de Madrid. Con dramaturgia de Raúl Losanez, la obra se basa en textos de 16 autoras del renacimiento y el barroco español.