Los agricultores de la Comunidad de Madrid se han movilizado este jueves para protestar contra el precio del gasóleo agrícola, que se ha disparado desde la guerra en Oriente Medio. Como defienden Asaja Madrid y el resto de asociaciones agrarias que han convocado las manifestaciones, en apenas una semana su coste casi se ha duplicado y ha pasado de 87 céntimos a 1,60 euros por litro.
Los agricultores de la Comunidad de Madrid se han movilizado este jueves para protestar contra el precio del gasóleo agrícola, que se ha disparado desde la guerra en Oriente Medio.
Rafael, un agricultor de la localidad madrileña de Estremera, explica a RTVE que el encarecimiento del gasóleo agrícola ha coincidido en un mal momento para su gremio, ya que a esta altura del año es cuando más lo utilizan y, por tanto, lo necesitan. "Nosotros tenemos que seguir haciendo las labores, pero si no nos salen las cuentas es inviable porque con los precios del cereal que hay hoy en día, con la venta de nuestros productos no cubrimos los gastos, no solamente del gasoil, sino también de los abonos, que han subido entre un 20 y un 40%", comenta.
Hace cuatro décadas, el 12 de marzo de 1986, el pueblo español ratificó en referéndum la permanencia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, donde nuestro país había ingresado apenas cuatro años antes. El debate generó gran polémica, despertó una implicación social masiva y, al mismo tiempo, algunos cambios políticos tan drásticos como inesperados.
Cuando Leopoldo Calvo-Sotelo se comprometió durante su investidura a que España entrara en la Alianza Atlántica, encontró en la izquierda una oposición tajante y unánime. Las movilizaciones contra la organización y las bases estadounidenses en suelo español partieron de formaciones extraparlamentarias, pero fue la implicación del PSOE con su famosa campaña "OTAN, de entrada no" la que condujo a la opinión pública a percibir la incorporación como algo negativo.
Una vez en el Gobierno, bien por una reevaluación de la realidad, bien por presiones externas, bien por ambas cosas, el presidente Felipe González varió su posición y apostó por quedarse en la Alianza. Pero mantuvo su compromiso electoral de someterlo a votación popular. Ese giro de postura radical dividió a los españoles, enfrentó a las izquierdas y decepcionó profundamente a muchos militantes y votantes socialistas. En la convocatoria de la consulta, la permanencia quedaba condicionada por tres cláusulas: la no pertenencia a la estructura militar integrada, la reducción de bases estadounidenses y la prohibición de armas nucleares en nuestro país. El PSOE fue el único que defendió el "sí", pues los partidos de la derecha que en 1981 habían votado a favor del ingreso de España en la OTAN optaron por inhibirse con distintos matices.
En este documental sonoro, escrito por Luis Zaragoza y realizado por Mayca Aguilera, participan los historiadores Giulia Quaggio, coordinadora del libro 'Imaginando la Guerra Fría desde los márgenes: la sociedad española y la OTAN', y Javier Muñoz Soro, especialista en historia intelectual y cultural del franquismo y la Transición. También aportan su testimonio personas que vivieron las distintas etapas del referéndum: Javier Rupérez, primer embajador de España ante la OTAN, miembro primero de UCD y luego de uno de los partidos integrados en Coalición Popular; Jaime Pastor, politólogo y dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria; Ignacio Varela, consultor político que participó en el diseño de campañas socialistas; y Antonio García Santesmases, dirigente de la corriente Izquierda Socialista. Los sonidos de la época, procedentes del Archivo RTVE, completan el caleidoscopio de la evolución social y política en torno a esta cuestión.
Decenas de miles de personas han salido este domingo 8M a las calles españolas para reivindicar la igualdad, la mayoría mujeres. Detrás de cada una de ellas hay una historia que contar.
El Día de la Mujer ha vuelto a congregar a decenas de miles mujeres en las calles españolas para clamar por la igualdad. Por quinto año consecutivo, las mujeres han marchado divididas ante las discrepancias en materias como las personas trans o la prostitución.
Una marea morada ha recorrido calles de muchos puntos de España este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Este año bajo el lema de Naciones Unidas: "Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas". Miles han pedido de nuevo igualdad. En algunas ciudades, el feminismo se ha manifestado por separado en dos marchas, por quinto año consecutivo. La ley trans y la abolición de la prostitución han dividido las convocatorias que han discurrido en un ambiente reivindicativo, pero también festivo.
Se cumplen 50 años de la masacre del 3 de marzo de 1976 en Vitoria. Ese día la Policía irrumpió en la Iglesia de San Francisco, asesinó a tiros a cinco trabajadores y dejó un centenar de heridos. Una ofrenda floral ha recordado a las víctimas. El Gobierno les ha otorgado reconocimiento institucional pero los partidos políticos, y los sindicatos mayoritarios, CC.OO. y UGT, han pedido la desclasificación de los documentos oficiales sobre lo ocurrido que se esclarezcan los hechos y se juzgue a los responsables. Foto: EFE / L. Rico.
La iglesia de San Francisco de Asís, en el vitoriano barrio de Zaramaga, es hoy un incómodo recordatorio de la masacre que allí ocurrió hace cincuenta años. Francisco Franco había muerto apenas dos meses antes cuando las primeras fábricas del cinturón industrial vitoriano se pusieron en huelga. Los huelguistas decidieron desde el primer momento situarse al margen del sindicato vertical franquista y organizarse de forma asamblearia, eligiendo comisiones representativas en cada fábrica. El 3 de marzo, unas 4.000 personas celebraban una asamblea no autorizada en la iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria. La Policía recibió orden de desalojarlas: lanzaron gases lacrimógenos al interior y dispararon contra los que salían. Cinco trabajadores fueron asesinados y más de un centenar de personas resultaron heridas por los disparos. Foto: Archivo RTVE.
Se cumplen 50 años de la masacre del 3 de marzo de 1976, cuando la Policía Armada irrumpió en la Iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria Gasteiz mientras se celebraba una asamblea de trabajadores. Tras dispersar la asamblea en la que participaban unas 4.000 personas los agentes mataron a tiros a cinco de los obreros y más de un centenar resultaron heridos. Vitoria recuerda año tras año a los cinco trabajadores que fueron asesinados el 3 de marzo de 1976: Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda. Lo que pasó entonces, lo narraba la propia Policía Armada a través de su emisora de comunicaciones: “J-2 para J-3 y J-1 procedan a desalojar la iglesia. Si desalojan por las buenas vale, si no a palo limpio. Desalojen la iglesia como sea. Cambio. Está repleta de tíos. Fuera estamos rodeados de personal. Vamos a tener que emplear las armas. Cambio. Gasead la iglesia. Cambio”. Foto: EFE.
Tras la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, en los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, muchos iraníes se han mostrado liberados de la teocracia que los ha oprimido durante años. En este contexto, durante una entrevista en el Canal 24 horas, la activista iraní por los derechos humanos Nilufar Sameri ha sostenido que el pueblo iraní espera poner fin definitivamente a un régimen del que han sido víctimas durante más de medio siglo. "Queremos recuperar nuestra identidad, derechos civiles, políticos y una democracia igualitaria", ha afirmado.
Sameri ha advertido que su mayor temor es que la comunidad internacional mantenga al régimen por "conveniencias políticas", dejándolos de nuevo "a solas con sus verdugos". Pese a que el gobierno emplea armamento militar contra la población, la activista subraya que defienden una lucha pacífica, asegurando que la teocracia es "incompatible con la vida" y que la sociedad no puede seguir viviendo como en la "Edad Media".